Dios nos ama con nuestras incoherencias

01.  Coherencia e incoherencia en la vida.

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy nos cuestionan sobre la coherencia e incoherencia en la vida, sobre lo que decimos y luego hacemos

Quizás también muchos de nosotros decimos "sí", como el segundo hijo de la parábola de hoy, pero luego es que "no", o más bien es nada, papel mojado. "Voy, pero no fue".

Se trata de ser lo más coherentes posible en la vida.

Uno es coherente en la vida cuando vive conforme a lo que cree y piensa.

Otra cuestión será si somos capaces de ello, porque hemos de tener en cuenta que nuestra libertad es muy limitada, quizás está dañada, (sería lo que en teología se denomina como pecado original) lo cual hace que muchas veces no podamos, no acertamos a ser coherentes con lo que decimos.

02. hay que contar con nuestra libertad dañada

Hemos de contar, pues, con que nuestra libertad es muy limitada.

Ya S. Pablo era muy consciente de ello cuando escribe en la carta a los romanos: no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero (Romanos 7,19). Somos débiles y muchas veces no somos coherentes con lo que creemos y pensamos.

Por ello también nosotros podemos aplicarnos aquello que decía S Felipe de Neri (1515-1591): Sed buenos si podéis, y es verdad, porque sabemos por experiencia propia que muchas veces nos es muy difícil ser coherentes, hacer el bien…

03. Parábola dirigida a a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo

       Esta parábola está dirigida a los sumos sacerdotes, a las autoridades religiosas de Israel. Jesús arremete contra ellos porque no creyeron, en cambio los publicanos y prostitutas le acogieron.

¿Quién hizo la voluntad de Dios Padre?

La conclusión de la parábola de JesuCristo es osada y desconcertante: los más pecadores son los primeros en el Reino de Jesús: Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios.

       No les tuvo que hacer mucha gracia estas palabras de Jesús a los dirigentes del pueblo. Los sumos sacerdotes y los ancianos confiaban en sus fuerzas, en el cumplimiento de la ley. Los publicanos, el hijo pródigo, la mujer adúltera, Zaqueo, el ladrón en la cruz no confían en sus obras, en su méritos, sino en JesuCristo.

Probablemente nadie se lo creyó entonces, -ni hoy-, que los pecadores y las prostitutas estarán -están- por delante de nosotros en la viña del Señor, en el Reino.

04. Hay quien no dice nada, pero trabaja. La verdad no se dice, se hace. Ortodoxia y ortopraxis

 Pueda ser que haya -hay- personas que digan "no", o no digan nada, pero "vayan a trabajar a la viña". Mucha gente que no es "santa" ni "piadosa", ni "bienpensante", gente que incluso no tiene buena fama, que no está bien considerada o que está despreciada por las instancias de poder de la sociedad o de la Iglesia, pero que están dispuestas a “echar una mano” y a trabajar.

La verdad no se dice, se hace. No se trata de guardar la verdad en “formol” nide llegar ante Dios con unas ideas perfectamente ortodoxas, sino que se trata de hacer la verdad. Vivir en verdad.

05. Tres conclusiones de la parábola de hoy:

  1. Creer es ser humilde y arrepentirse, como el publicano, como el primer hijo de la parábola de hoy que se arrepintió y fue a trabajar.
  2. Aquí nos salvamos todos porque Dios nos quiere, no por nuestros méritos, ni por nuestros ritos, buenas palabras o clase social.
  3. Aunque seamos pecadores -profundamente pecadores- no tengamos miedo. Dios ama a los pecadores. Nuestro Dios no soporta la soberbia de los prepotentes y ama a los humildes…

El Reino de Dios no es un club de élite intelectual o religiosa. Los primeros en el reino de los cielos son los pobres y los pecadores.

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