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Somos un puñado de barro y aliento vital de Dios

Las tentaciones en el desierto

Homilía

01.    Hombre de barro soy

         El relato del Génesis que hemos escuchado no es ni un cuento infantil ni una explicación científica de la creación del ser humano. Es una página que trata de dar respuesta a quién y qué es el ser humano. Es una “antropología” bíblica: una comprensión del ser humano y los diversos aspectos de la existencia humana.

  1. ¿Qué es el ser humano?

Los seres humanos somos barro y aliento vital de Dios.

         En la historia de la humanidad (filosofía y teología) a esta cuestión se le ha ido denominando de diversas maneras: cuerpo y alma, materia y forma, cuerpo y espíritu, etc. En la mentalidad bíblica el ser humano es barro y relación vital con Dios. Ser humano es vivir una intimidad con Dios

 01.2 El ser humano busca la felicidad / la moral

         En la naturaleza humana está inscrita una llamada y una búsqueda a ser felices con  la tentación y el peligro de pretender “ser como dioses”.

Aunque es importante, no nos perdamos en saber qué fue el paraíso, el árbol, la manzana, la serpiente. Son símbolos importantes para hablarnos del bien y del mal, de la libertad, de las búsquedas humanas, de las tentaciones…

Dios sabe qué es lo que da la felicidad al ser humano y qué lo lleva a

su perdición. Pero Dios es también el que nos ha creado libres. Y, en todo caso, Dios nos ama como somos, tentaciones y pecado incluidos.

¿Podremos ser felices sin Dios? ¿Podemos construir nuestra vida al margen de Dios? ¿Podremos lograr un mundo feliz dejando a Dios de lado?

01.3  El fruto del árbol era apetitoso.

         Aquí se insertan las tentaciones de Jesús y de todo ser humano. En último término la tentación es un intento, una tentativa de ser felices como sea, a cualquier precio. El fruto era muy apetitoso. ¡Claro que hay en la vida muchas cosas apetitosas, pero que no logran hacernos ser como dioses y ni como seres humanos.

01.4  Se vieron desnudos

         Es una realidad en la vida. Cuando hemos caído en la tentación sentimos que estamos desnudos, somos barro con aliento de Dios y, cuando nos falta ese aliento vital, no somos nada.

02.  Las tentaciones de Jesús

       Jesús fue hombre y, por tanto, pasó por las mismas tentaciones que todos nosotros. La película de Martín Scorsese: La última tentación de Cristo (1988) refleja bien las tentaciones que Jesús sufrió en su vida

       Los tres evangelistas sinópticos, Mateo, Marcos y Lucas nos narran las tentaciones por las que atravesó Jesús al inicio de la vida pública de Jesús, con un sentido mesiánico:

¿Cómo llevar adelante la misión que el Padre le ha confiado?

Los evangelistas explicitan las tres grandes tentaciones que sufrió Jesús y que, hasta cierto punto, sufrimos los seres humanos saciar la vida de pan, servirse de la magia y la adoración del poder. Las tres son muy humanas, y las tres van de la mano.

02.1 Mesianismo económico: no solo de pan vive el hombre.

         El mesianismo de Jesús no fue económico, materialista. Multiplicó los panes, la solidaridad. Hay que comer. El pan es necesario, pero si solo vivimos de pan, dinero y espectáculos, morimos.

         El materialismo no va más allá del barro humano.

02.2  Mesianismo mágico

         En el pináculo del templo, en las grandes estructuras religiosas surge un mesianismo espectacular, mágico, a veces supersticioso: un dominio sobre las conciencias, grandes milagros, grandes signos. En el Templo no les interesa Dios ni el hombre, les interesa los grandes signos, las cosas que produce la religión.

02.3  Mesianismo de poder.

         Todo esto te daré

         El poder es la pasión más fuerte del ser humano.

         Algunos de sus discípulos y el pueblo de Israel esperaban de Jesús un mesianismo fuerte, político, liberador de Roma.

         El poder ejerce una gran seducción en el ser humano. Mandar, dominar está muy dentro del ser humano en la familia, en el trabajo, en política, en la Iglesia.

         Jesús entró en el juego del poder, no fue un mesías poderoso. Mi reino no es como los de este mundo en los que los príncipes de este mundo tiranizan y oprimen a los suyos. Entre vosotros no ha de ser así.

         Jesús no cae en la tentación del poder.

03.    Comenzamos la cuaresma.

         La cuaresma, la vida es tiempo de desierto, de camino y de esperanza hacia la Pascua. La cuaresma desemboca en la Pascua, es el camino hacia el Señor resucitado y también hacia nuestra resurrección. Y esa es nuestra gran esperanza. El Éxodo de Jesús es la Pascua, la resurrección.

         La cuaresma termina en Pascua y nuestra vida, también. Esa es la esperanza que alienta nuestra vida.

Pidamos a Dios Padre:

No nos dejes caer en la tentación,

pero si caemos en tentación, que caeremos, líbranos del mal.

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