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León XIV lanza, a su vuelta de París, un llamamiento al "renacimiento" de la Europa de la paz y la dignidad humana

El Papa reflexiona en la audiencia general sobre su reciente viaje a Francia, utilizando el símil de Notre Dame para animar a la "reconstrucción" del Viejo Continete. "El proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado"

El Papa en la audiencia

"Renacimiento". De las paredes quemadas de Notre Dame a la reconstrucción de Europa. Este fue el símbolo utilizado por León XIV durante su primer encuentro con los fieles, en el que repasó su reciente viaje a Francia. En la audiencia general de los miércoles, el pontífice trazó un paralelismo entre el incendio de la catedral de París y el hundimiento del Viejo Continete, así como el trabajo comunitario por su reconstrucción, que puede servir como ejemplo para que el proyecto europeo pueda renacer. "También hoy, sobre esos cimientos y con esa fuerza vital, el proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado", glosó el pontífice.

Sobre la base de Notre-Dame, Prevost subrayó cómo el templo "con el drama que ha vivido, puede iluminar simbólicamente todo este Viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento". Así, la catedral, "que hace solo siete años parecía herida de muerte por un enorme incendio, ahora está reconstruida y luce más esplendorosa que nunca", evocó el Papa, quien destacó cómo "su restauración fue una prueba de la posible colaboración entre Iglesia, Estado, instituciones públicas y sociedad civil".

León XIV, en la audiencia

"La sinergia en pro del bien común debería ser el estilo normal de las instituciones, de las fuerzas políticas y sociales, de cuantos tienen responsabilidades civiles y económicas", destacó León XIV, incidiendo que éste es el mensaje "que he querido transmitir a las autoridades francesas, así como a los miembros de la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura". Una colaboración basada en "la dignidad de la persona humana".

Piedras vivas, nuevos santos

El Papa dibujó Notre-Dame como "imagen de la Iglesia de piedras vivas, del pueblo santo de Dios", lo que se visibilizó tanto en las vísperas rezadas allí como en el impresionante encuentro con jóvenes en el Stade de France." Dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente. ¿Qué les unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él". Una "gran señal de esperanza" que se plasmó en el grito papal: "¡Vosotros sois los santos de Francia!".

El Papa en la audiencia

León también repasó su visita a Maison Bakhita, y sus palabras ante la Asamblea sinodal, donde también se vive un renacimiento con el "notable y creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo". Junto a ello, un "evento culminante" como fue la misa en la plaza de la Concordia.

De París, el Papa acudió "como peregrino a Lourdes", a la casa de una María "que en la hora de la pasión y de la muerte mantiene encendida la lámpara de la fe y de la esperanza" y que en el santuario hace sentir que "toda vida humana, de qualquier condición, también en la fragilidad más grave, conserva la propia dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada, aliviada del sufrimiento con la compasión humana y con el auxilio de los medios que ofrece la ciencia".

"Encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos"

"En este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos", glosó el pontífice.

Y, tras Lourdes, Metz, la cuna de Robert Schuman, un símbolo de la "Europa contemporánea" que "nació precisamente como proyecto de paz después de la destrucción de la guerra". Así, "podemos decir que lo que sucedió en Notre-Dame de París con el incendio sucedió en Europa con la Segunda Guerra Mundial. Y Europa renació, sobre la base de aquellos principios de democracia, solidaridad y fraternidad entre los pueblos que deben mucho a sus raíces cristianas".

"También hoy, sobre esos cimientos y con esa fuerza vital, el proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado, donde el diálogo interreligioso desempeña un papel de importancia primaria", finalizó el Papa, quien en sus saludos en alemán recordó su petición de rezar el Rosario este mes de octubre, “dedicándolo de manera particular al fin de la guerra y al surgimiento de la paz”

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