León XIV llega a Argelia siguiendo los pasos de San Agustín: "El futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz"
"Que Argelia, fortalecida por sus raíces y por la esperanza de sus jóvenes, continúe ofreciendo una contribución de estabilidad y diálogo en la comunidad de las naciones y en las costas del Mediterráneo", sostiene Prevost en sus primeras palabras en el país, durante su visita al monumento de los mártires Maqam Echahid por la independencia del país de Francia
"El futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz. Al final, la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra". El Papa León XIV ya se encuentra en Argel, primera escala de su maratoniano viaje a África, que arranca hoy y se prolongará hasta el próximo 23 de abril, visitando Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
Después de dos horas de viaje, Prevost pisó por primera vez como Papa el continente africano, siguiendo las huellas de San Agustín. Bajo un tiempo desapacible, el Papa fue recibido con salvas de cañones, y unas flores entregadas por una niña. Como buen agustino, León XIV se mostró ante los argelinos como "un hermano, feliz de poder renovar, en este encuentro, los lazos de afecto que unen nuestros corazones". Durante su visita al monumento de los mártires Maqam Echahid, (los caídos durante la guerra de independencia de Francia) el pontífice saludó a un "pueblo joven y fuerte, cuya hospitalidad y fraternidad he experimentado en repetidas ocasiones" (Prevost visitó en dos ocasiones Argelia, antes de ser Papa).
Al final, la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra
"En el corazón argelino, la amistad, la confianza y la solidaridad no son simples palabras, sino valores importantes que dan calidez y fortaleza a la convivencia", insistió el Papa, destacando las "ricas tradiciones" de la larga historia de Argelia. "Una historia dolorosa, marcada incluso por períodos de violencia que, sin embargo, gracias a la nobleza de espíritu que los caracteriza y que siento viva ahora aquí, han superado con valentía y honestidad".
"Detenerse ante este Monumento es un homenaje a esa historia y al alma de un pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de esta nación", subrayó el Papa, quien incidió en que en este lugar "recordamos que Dios desea la paz para cada país; una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad".
Dios desea la paz para cada país; una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad
"Esta paz, que permite enfrentar el futuro con ánimo reconciliado, es posible solamente con el perdón. La lucha verdadera por la liberación será ganada definitivamente sólo cuando la paz se haya conquistado finalmente en los corazones. Sé cuán difícil sea perdonar. Sin embargo, mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento, de generación en generación", subrayó Prevost, en una nada velada alusión a los acontecimientos actuales, en un texto preparado antes de que Trump lanzara un furibundo ataque contra el pontífice.
Respeto mutuo entre los pueblos
Mirando hacia el futuro, el Papa animó al "respeto mutuo" para que "los pueblos puedan avanzar juntos". "Que Argelia, fortalecida por sus raíces y por la esperanza de sus jóvenes, continúe ofreciendo una contribución de estabilidad y diálogo en la comunidad de las naciones y en las costas del Mediterráneo", rogó el pontífice, quien reivindicó el "patrimonio de la fe" presente en Argelia. Y es que, tal y como profundizó el Papa, "un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera, y el pueblo argelino guarda esta joya en su tesoro".
"Nuestro mundo necesita este tipo de creyentes, hombres y mujeres de fe, sedientos de justicia y de unidad. Por eso, ante una humanidad anhelante de fraternidad y de reconciliación, es un gran don y un bendito compromiso el declararnos con fuerza y ser siempre, juntos, hermanos entre nosotros e hijos de Dios", clamó, culminando con una máxima evangélica: "La verdadera libertad no sólo se hereda, sino que se elige cada día", y proponiendo el camino del cristiano, el de las Bienaventuranzas, con el que terminó su primer discurso en el país: "Gracias por la bienvenida. ¡Que Dios los bendiga!".