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Arranca el Consistorio

León XIV no hará ninguna concesión a los lefebvrianos: "Debemos seguir adelante"

El grupo cismático quedará automáticamente excomulgado si finalmente cumple sus amenazas, y consagra inválidamente a cuatro obispos este 1 de julio. La Fraternidad San Pío X intenta, hasta el último momento, justificar sus intenciones con una 'profesión de fe' que suena más a despedida. El Papa no les esperará

La cúpula de los lefebvrianos, con los futuros 'obispos' | Fraternidad San Pío X

"Estoy considerando hacer otro llamamiento y decir 'no hagan esto, intentemos vivir la comunión de la Iglesia'. Pero es su elección. Debemos darnos cuenta de lo que significa para ellos y para la Iglesia. Ciertamente, la división entre los cristianos es un punto doloroso. Sin embargo, se niegan a aceptar algunos elementos fundamentales de la Iglesia, empezando por varios puntos del Concilio Vaticano II. Si toman esa decisión, lo siento. Pero debemos seguir adelante". Así respondía la pasada semana León XIV a la salida de su retiro de Castel Gandolfo, al ser preguntado por la posible excomunión de la Fraternidad San Pío X, más conocidos como 'lefebvrianos', si seguían adelante en su deafío de consagrar obispos sin el permiso de Roma.

Y es que, según ha podido saber RD, León XIV está dispuesto a "seguir adelante", toda vez que, lejos de buscar el consenso con Roma, los líderes lefebvrianos han mostrado, con radical desaro, sus intenciones, mientras desde la órbita tradicionalista católica se achaca a Prevost no haberse reunido con sus líderes, y se les pide un gesto que los cismáticos no han ofrecido. "Un portazo", llaman a la actitud del Papa, cuando son ellos los que dan con la puerta en las narices al resto de católicos. "Si toman esa decisiòn, lo siento. Pero debemos salir adelante", decía León XIV la pasada semana, cuando se planteaba hacer un último llamamiento, que algunos verían una súplica, a la fraternidad San Pío X.

Tucho Fernández y el superior general de los lefebvrianos | Vatican Media

Salvo sorpresa, no será así. En las últimas semanas, el Papa se ha reunido hasta en tres ocasiones con el prefecto de Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, en quien depositó la responsabilidad del diálogo para frenar el cisma. Tal y como ha podido constatar la Santa Sede, en realidad nunca hubo intención de parar el cisma. Todo lo más, de influir para que León asumiera las directrices litúrgicas de este grupo, apelando a las ansias de unidad de este pontificado. Pero la línea roja es el Concilio, y en esto Prevost no está dispuesto a transigir. La pelota está, porque siempre lo ha estado, en el tejado de los lefebvrianos.

En una carta abierta publicada ayer, y dirigida al Papa y a los cardenales que se reúnen desde este viernes en el segundo consistorio extraordinario de este pontificado, los líderes lefebvrianos han justificado sus intenciones con una 'profesión de fe' que suena más a despedida. "En vísperas del Consistorio que se celebrará a finales de este mes, y a pocos días de las consagraciones episcopales previstas para el próximo 1 de julio en Écône, nos parece que ha llegado el momento de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X formule una profesión íntegra de fe católica, que deseamos poner en manos de Su Santidad y de cada uno de los cardenales".

"La Iglesia sufre hoy bajo la presión de nuevas fuerzas, provenientes tanto del interior como del exterior, que la impulsan en todas las direcciones posibles, salvo —así nos parece— en la correcta. Ante semejante sufrimiento, no podemos permanecer indiferentes", señalan los cismáticos, que aunque reconocen que "no corresponde a la Fraternidad San Pío X indicar el camino a seguir, sino a la Tradición bimilenaria de la Iglesia, fielmente custodiada y transmitida por la Sede Apostólica a lo largo de los siglos"... pero lo hacen.

Por qué Ratzinger anuló la excomunión de Wojtyla

Aunque ya no engañan a nadie, ni siquiera a los más conservadores. En dichos ámbitos, de hecho, se está recordando la razón por la que Benedicto XVI decidió revocar la excomunión que en 1988 impuso Juan Pablo II a los seguidores de Lefebvre, y que Francisco mantuvo, pese a los continuos ataques sufridos por parte de estos sectores. Así, el 28 de enero de 2009, Ratzinger decía lo siguiente:

"Hace días que he decidido conceder la remisión de la excomunión en la que habían incurrido los cuatro obispos ordenados en 1988 por Mons. Lefebvre sin mandato pontificio. He realizado este acto de misericordia paterna porque repetidamente estos prelados me han manifestado su vivo sufrimiento por la situación en la que se habían encontrado. Espero que a este mi gesto siga el pronto compromiso por parte de ellos de realizar los pasos adicionales necesarios para lograr la plena comunión con la Iglesia, dando así testimonio de verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del magisterio y de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II"

17 años después, las razones del Papa alemán demuestran cómo, lejos de dar los pasos para su plena comunión en la Iglesia, los lefebvrianos (como otros sectores de la autodenominada 'Iglesia auténtica') han seguido adelante con su estrategia de presión y amenazas.

Con León XIV, han pinchado en hueso. Salvo sorpresa, no habrá apelación, ni puerta abierta (salvo la marcha atrás en las consagraciones inválidas) a frenar la excomunión. "Debemos seguir adelante". Y los que se quedan atrás, simplemente, no se reconocen como católicos.

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