León XIV, a los nuevos curas: "Mantengan la puerta abierta (...). Ustedes son un canal, no un filtro"

"Hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir" ruega el Papa a los nuevos ordenandos, a quienes pide que no dejen de estar presentes junto a los fieles, "sus compañeros de viaje"

El Papa, durante la ordenación de sacerdotes en Roma
El Papa, durante la ordenación de sacerdotes en Roma

Domingo del Buen Pastor en la diócesis de Roma. La basílica de San Pedro acoge la ordenación de ocho nuevos sacerdotes, en una ceremonia presidida por el Papa León XIV, que no deja de trabajar ni un día, después del agotador viaje a África. Guglielmo Lapenna, Giorgio Larosa, José Emanuele Nleme Sabate, Giovanni Emanuele Nunziante Salazar, Antonino Ordine, Yordan Camilo Ramos Medina, Daniele Riscica y Cristian Sguazzino son los nuevos presbíteros, en una ceremonia intensa, en la que Prevost

En su homilía, el Papa destacó que "¡este es un domingo lleno de vida!", agradeciendo la "generosidad y entusiasmo" de los jóvenes que, hoy, dan el paso para convertirse en sacerdotes, y destacando la fuerza del Espíritu Santo, "que une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo".

Fieles junto al Papa en la procesión de entrada
Fieles junto al Papa en la procesión de entrada

"El servicio del sacerdote, al que la llamada de estos hermanos nos invita a reflexionar, es un ministerio de comunión", reflexionó el pontífice, quien presentó alguno de los "secretos" de ser cura. El primero, la unión con Dios. "Cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad. No hay contraposición, ni competición entre el cielo y la tierra; en Jesús se unen para siempre", subrayó León.

Un misterio "vivo y dinámico" que "compromete el corazón y lo llena". Para siempre. "Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad. Un modo que podrá hacer de ustedes, no sólo buenos sacerdotes, sino también ciudadanos honestos, disponibles, constructores de paz y de amistad social", recalcó.

La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga. Este es un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro

"La realidad no debe darnos miedo"

Abundando sobre el Evangelio de este domingo, el Papa advirtió sobre "la crueldad del mundo en el que camina con nosotros. Con sus palabras evoca formas de agresión física, pero sobre todo espiritual". Sin embargo, añadió, "esto no lo disuade de dar la vida". "La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga. Este es un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro". 

Los nuevos ordenandos
Los nuevos ordenandos

"Hoy la necesidad de seguridad vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios", subrayó León, quien admitió que "a menudo hay miedo a nuestro alrededor y quizás también dentro de nosotros". Frente a ello, pidió a los nuevos sacerdotes que "su seguridad no resida en el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo". Pues "lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles", junto al resto de fieles, "sus compañeros de viaje", con quienes vivirán a Jesús resucitado.

"Reconocerán sus llagas, distinguirán su voz, encontrarán a quienes se lo indicarán. Son comunidades que los ayudarán también a ustedes a ser santos. Y ustedes ayúdenlas a caminar unidas en pos de Jesús, el Buen Pastor", recordó León XIV, quien incidió en que "con frecuencia, lo que les falta a las personas es un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos". De ahí, un llamamiento a "facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia". 

El Papa, en San Pedro
El Papa, en San Pedro

"Siéntanse parte de esta humanidad que sufre"

"Yo soy la puerta", dice Jesús en el Evangelio, proclamó el Papa. La puerta del Bautismo y hoy, para estos jóvenes, la del sacerdocio. "Queridos ordenandos, siéntanse parte de esta humanidad que sufre y que espera la vida en abundancia. Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe. Junto con los otros bautizados, cruzarán cada día el umbral del Misterio, ese umbral que tiene el rostro y el nombre de Jesús. Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar", rogó.

Algunos de los nuevos ordenandos, en San Pedro
Algunos de los nuevos ordenandos, en San Pedro

"Hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir", subrayó, anunciando otro secreto: "ustedes son un canal, no un filtro". "El Señor lo sabe y espera. Sean reflejo de su paciencia y de su ternura. ¡Ustedes son de todos y para todos! Que este sea el perfil fundamental de su misión: mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de muchas palabras", apuntó el Papa. 

El Señor lo sabe y espera. Sean reflejo de su paciencia y de su ternura. ¡Ustedes son de todos y para todos! Que este sea el perfil fundamental de su misión: mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de muchas palabras

Jesús es la puerta, pero "Él no sofoca nuestra libertad", resaltó el pontífice. "Hay afiliaciones que sofocan, compañías donde es fácil entrar y casi imposible salir. No es así la Iglesia del Señor, no es así la compañía de sus discípulos. Quien es salvado, dice Jesús, “entra, sale y encuentra su alimento”. Todos buscamos protección, descanso y cuidado: la puerta de la Iglesia está abierta".

"Queridos hermanos, salgan y encuéntrense con la cultura, con la gente, con la vida", finalizó el Papa, recordando "¡cuántas personas hoy se sienten perdidas!". Ante ellos, la mirada del Buen Pastor. "Su nombre es Jesús, “Dios salva”. Ustedes son testigos de esto".

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