El Papa alienta a las naciones “a redescubrir y respetar” la tregua olímpica ante los Juegos de Invierno
León XIV publica una carta sobre el valor del deporte ante los XXV Juegos Olímpicos de Invierno, que se desarrollan del 6 al 22 de febrero, y de los XIV Juegos Paralímpicos del 6 al 15 de marzo
(Vatican News).- En ocasión de los XXV Juegos Olímpicos Invernales que se efectúan del 6 al 22 de febrero, y de los XIV Juegos Paralímpicos del 6 al 15 de marzo, el Papa León XIV publica una carta sobre el valor del deporte: “La vida en abundancia”. A los atletas que se concentran en las ciudades italianas de Milán y Cortina d’Ampezzo, el Pontífice les dirige su saludo: “el ejercicio del deporte es una actividad común, abierta a todos y saludable para el cuerpo y para el espíritu, hasta el grado de constituir una expresión universal de lo humano”.
Reflexiona el Santo Padre en su carta sobre el deporte y construcción de la paz; el valor formativo del deporte; el deporte, escuela de vida y areópago contemporáneo; el deporte y desarrollo de la persona; los riesgos que ponen en peligro los valores deportivos; la competición y cultura del encuentro; y el deporte, relación y discernimiento.
El Santo Padre destaca la importancia del deporte para promover y construir la paz. Así recuerda la oportunidad de la “tregua olímpica”, ya que “cuando el deporte se practica en este espíritu y en estas condiciones, se promueve la maduración de la cohesión comunitaria y del bien común”.
“Aliento vivamente a todas las naciones, con ocasión de los próximos Juegos Olímpicos y Paralímpicos invernales, a redescubrir y respetar este instrumento de esperanza que es la Tregua olímpica, símbolo y profecía de un mundo reconciliado”, exhorta el Papa León XIV.
El deporte espacio de encuentro y diálogo
E iluminando sobre el valor cristino del deporte, recuerda que “siguiendo la tradición paulina, muchos autores cristianos utilizaron imágenes atléticas como metáforas para describir las dinámicas de la vida espiritual; y esto, hasta hoy, nos hace reflexionar sobre la profunda unidad entre las diferentes dimensiones del ser humano”.
“Todavía hoy -escribe el Papa-, el deporte sigue desempeñando un rol significativo en la mayor parte de las culturas. Ofrece un espacio privilegiado de relación y de diálogo con nuestros hermanos y hermanas pertenecientes a otras tradiciones religiosas, así como con quienes no se reconocen en ninguna de ellas”.
Deporte y desarrollo de la persona
León XIV también considera importante recordar que “precisamente porque el deporte es fuente de alegría y favorece el desarrollo personal y las relaciones sociales, debería ser accesible a todas las personas que desean practicarlo”. “Ampliando la mirada a nivel de las competiciones deportivas, también estas pueden desarrollar un papel importante para favorecer la unidad entre las personas”, dice el Papa.
“La competición justa y la cultura del encuentro no conciernen sólo a los jugadores, sino también a los espectadores y a los simpatizantes. El sentido de pertenencia al propio equipo puede ser un elemento muy significativo de la identidad de muchos aficionados; ellos comparten las alegrías y frustraciones de sus héroes y hallan un sentido de comunidad con los otros seguidores”.
La “gamificación” del deporte
Teniendo en cuanta la “experiencia relacional” de la práctica del deporte el Papa invita a interrogarse sobre “la creciente asimilación del deporte con la lógica de los videojuegos”. Advierte el Pontífice que “la ‘gamificación’ extrema de la práctica deportiva, la reducción de la experiencia a puntuaciones, niveles y rendimiento repetibles, corre el riesgo de desanclar el deporte del cuerpo real y de la relación concreta. El juego, que es siempre riesgo, imprevisto y presencia, es sustituido por una simulación que promete control total y gratificación inmediata. Recuperar el valor auténtico del deporte significa, entonces, restituirle su dimensión encarnada, educativa y relacional, para que siga siendo una escuela de humanidad y no un mero dispositivo de consumo”.
Finaliza el Papa insistiendo en la importancia de la “pastoral del deporte” que pueda ofrecer a la vida espiritual de los deportistas “una visión que va más allá del rendimiento y del resultado. Introduce el sentido del ejercicio como práctica que forma la interioridad”.