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El Papa, a los obispos angoleños: "No cedan a la prepotencia ni a la autorreferencialidad, no se alejen del pueblo, especialmente de los pobres"

"Sigan siendo una Iglesia generosa, que coopera en el desarrollo integral de su país", clama el Papa en su encuentro con el clero y la vida religiosa de Angola, a quienes reconoce su papel en la paz y reclama "una memoria reconciliada, educando a todos en la concordia"

León, con la secretaria general de los religiosos angoleños

Último encuentro del papa León con los fieles angoleños, antes de que mañana emprenda viaje a la cuarta (y última) etapa de su peregrinaje en África: Guinea Ecuatorial. En un diálogo con obispos, sacerdotes, religiosos, consagrados y agentes de pastoral del país, celebrado en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima de Luanda, el pontífice trazó las bases de la evangelización del país. Y lo hizo sobre tres ideas: "la alegría de ser sus discípulos misioneros, la fuerza para vencer las asechanzas del maligno, la esperanza en la vida eterna".

Antes de nada, Prevost agradeció la "hospitalidad" de todo el pueblo angoleño, y en especial de los cristianos. "Gracias por la labor de evangelización realizada en este país, por la esperanza de Cristo sembrada en el corazón del pueblo, por la caridad hacia los más pobres. Gracias porque siguen contribuyendo constantemente al progreso de esta nación sobre los cimientos sólidos de la reconciliación y la paz", subrayó el pontífice.

El Papa, en Luanda

"Queridos hermanos, el Señor conoce la generosidad con la que han abrazado su vocación y no le es indiferente todo lo que, por amor a Él, hacen para alimentar a su pueblo con la verdad del Evangelio. Por eso, ¡vale la pena abrirle nuestro corazón por completo a Cristo!", reflexionó el Papa, quien quiso dirigirse especialmente a los seminaristas: "¡No tengan miedo de decir 'sí' a Cristo, de moldear íntegramente su vida según la suya!".

"No tengan miedo del mañana: ustedes pertenecen totalmente al Señor. Vale la pena seguirlo en la obediencia, en la pobreza, en la castidad. ¡Él no les quita nada! Lo único que nos quita y toma sobre sí es el pecado", recalcó. Ser cristianos, añadió el Papa, "los compromete y los vuelve responsables", enviados "para que, a partir del Evangelio, edifiquen una sociedad angoleña libre, reconciliada, hermosa y grande". Especialmente relevante, apuntó, es "el ministerio de los catequistas", que "en África es una expresión fundamental de la vida de la Iglesia, que puede ser fuente de inspiración para las comunidades católicas de todo el mundo." 

"Todos los angoleños, sin excepción, tienen el derecho de construir este país y de beneficiarse de él de manera equitativa; sin embargo, los discípulos del Señor tienen el deber de hacerlo según la ley de la caridad"

"Todos los angoleños, sin excepción, tienen el derecho de construir este país y de beneficiarse de él de manera equitativa; sin embargo, los discípulos del Señor tienen el deber de hacerlo según la ley de la caridad", explicó Prevost. "En la base de su actuar está el ser discípulos de Jesús. A todos ustedes les corresponde ser imagen suya y, en esta tarea, nadie puede sustituirlos. ¡En esto se encuentra su singularidad! Ustedes son la sal y la luz de esta tierra" y "construyen las comunidades desde dentro y edifican para la eternidad".  

Testimonio de una religiosa

Como discípulos, el Papa pidió que "seguir todos los caminos" que el Señor ha abierto para la Iglesia de Angola, valorando "la formación permanente" y "la coherencia de la vida". "Sobre todo en estos tiempos, perseveren en el anuncio de la Buena Nueva de la paz".  

Y es que "conocer a Cristo pasa, sin duda, por una buena formación inicial, con el acompañamiento personal de los formadores; pasa por la adhesión a los programas de sus diócesis, congregaciones e institutos; pasa por un estudio personal serio, para iluminar a los fieles que les han sido confiados, salvándolos sobre todo de la ilusión peligrosa de la superstición", advirtió, señalando que la formación va mucho más allá de la catequesis. "comprende la unidad de la vida interior, el cuidado de nosotros mismos y del don de Dios que hemos recibido, recurriendo a la literatura, la música, el deporte, las artes en general y, sobre todo, a la oración de adoración y contemplación". Pues "sin esta dimensión contemplativa, dejamos de ser coherentes con el Evangelio y de reflejar el poder de la Resurrección".

Discurso del Papa a los religiosos de Angola

Junto a ello, tal y como señalaban tanto Francisco como Pablo VI, le necesidad de dar testimonio. Un testimonio de fe, y de unidad. "La fidelidad de Cristo, que nos amó hasta el extremo, es el verdadero motor de nuestra fidelidad. Una fidelidad que se hace accesible gracias a la unidad de los presbíteros con su obispo y con sus hermanos del presbiterio, y de los consagrados y consagradas con su propio superior y entre ellos mismos".

En este punto, el Papa pidió a los angoleños que "alimenten la fraternidad entre ustedes con franqueza y transparencia, no cedan a la prepotencia ni a la autorreferencialidad, no se alejen del pueblo, especialmente de los pobres, huyan de la búsqueda de privilegios", y que defiendan la familia.

"La Iglesia tiene en gran estima la institución familiar, enseñando que el hogar es el lugar de santificación de todos sus miembros", señaló Prevost. "Para muchos de ustedes, sin duda, la cuna de la vocación ha sido precisamente la familia, que ha apreciado y cuidado el surgimiento de esa llamada especial recibida". De ahí el agradecimiento a los padres, abuelos y hermanos, "por haber cuidado, sostenido y protegido su vocación". Al mismo tiempo, "los exhorto a que siempre los ayuden a permanecer fieles al Evangelio, a no buscar ventajas personales en su servicio eclesial. Que los apoyen con su oración y les infundan entusiasmo con los buenos consejos de un padre y una madre, para que sean santos y nunca olviden que, a imagen de Jesús, son servidores de todos".

Religiosos en Angola

Finalmente, un compromiso por la fidelidad. "Aquí en Angola, como debe ser en todo el mundo, está hoy particularmente ligada al anuncio de la paz", subrayó. "En el pasado han demostrado valentía al denunciar el flagelo de la guerra, al apoyar a las poblaciones atormentadas permaneciendo a su lado, al construir y reconstruir, y al señalar caminos y soluciones para poner fin al conflicto armado. Su aportación es reconocida y apreciada por todos. ¡Pero este compromiso no ha terminado!", finalizó.

"Promuevan, pues, una memoria reconciliada, educando a todos en la concordia y valorando, en medio de ustedes, el testimonio sereno de aquellos hermanos y hermanas que, después de haber atravesado dolorosas tribulaciones, lo han perdonado todo. ¡Alégrense con ellos, celebren la paz!", incidió, recalcando que "el desarrollo es el nuevo nombre de la paz".

Por eso, "es fundamental que, al interpretar la realidad con sabiduría, no dejen de denunciar las injusticias, ofreciendo propuestas inspiradas en la caridad cristiana". "Sigan siendo una Iglesia generosa, que coopera en el desarrollo integral de su país. Por eso ha sido y sigue siendo determinante todo lo que realizan en los ámbitos de la educación y la salud", finalizó, recordando "el heroico testimonio de fe de los angoleños y las angoleñas, misioneros y misioneras nacidos aquí o venidos del extranjero, que tuvieron el valor de dar la vida por este pueblo y por el Evangelio, prefiriendo la muerte que la traición a la justicia, la verdad, la misericordia, la caridad y la paz de Cristo".

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