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Vidas en tránsito, futuro incierto: Manos Unidas analiza el fenómeno migratorio africano con motivo de la visita del Papa a Canarias

Cada año, miles de personas llegan a las costas canarias tras dejar atrás sus vidas, impulsadas por la pobreza, la violencia o la esperanza en un arriesgado viaje que puede terminar en tragedia o en el rechazo

África, tierra de emigrantes

(Manos Unidas).- La visita del papa León XIV a Canarias pondrá el foco en una de las realidades que más marcan hoy a las islas: la migración.

Cada año, miles de personas llegan a sus costas tras dejar atrás sus vidas, impulsadas por la pobreza, la violencia o la esperanza de un futuro mejor, afrontando un viaje arriesgado que puede acabar en tragedia o en el rechazo.

Manos Unidas conoce la realidad migratoria de primera mano, tanto en los países de origen, –apoyando el progreso para que migrar sea una opción y no una obligación— como en las rutas de tránsito, especialmente la temida atlántica.

Desde 2018 apoyamos la labor de la Delegación Diocesana de Migraciones en lugares como Tánger (Marruecos), Senegal y el Sáhara Occidental, con el objetivo de proteger la dignidad y los derechos de las personas migrantes. Actuamos en la prevención, la acogida y el acompañamiento de quienes migran, retornan o permanecen en sus comunidades.

Desde estos territorios, personas como Álvar Sánchez, Mario León y Jordi Balsells agradecen al papa León XIV su mirada, que ayuda a combatir la indiferencia y el rechazo hacia las personas migrantes.

Cuando la migración atraviesa el Sáhara Occidental y el norte de África: acompañamos vidas en tránsito en la ruta atlántica

El proyecto que apoyamos se desarrolla en tres ciudades de la costa atlántica africana: El Aaiún, enclave estratégico de la ruta migratoria atlántica; Dajla, situada cerca de la frontera con Mauritania; y El Marsa, importante zona portuaria donde trabaja parte de la población migrante.

Esta franja costera, situada a unas 150 millas de las Islas Canarias, constituye uno de los principales puntos de partida hacia Europa. Desde Manos Unidas constatamos que la población migrante está integrada mayoritariamente por personas procedentes de África subsahariana, de las cuales aproximadamente un 65 % son hombres, un 30 % mujeres y un 5 % menores de edad.

La mayoría de estas personas se encuentra en situación administrativa irregular y vive en condiciones de extrema vulnerabilidad, con dificultades para acceder a servicios de salud, realizar trámites administrativos, escolarizar a sus hijos o acceder a un empleo digno. Muchas personas habitan en espacios insalubres y hacinados, con escasos recursos económicos y sin cobertura de necesidades básicas. Esta situación afecta especialmente a mujeres, menores, personas enfermas, embarazadas o sin redes de apoyo.

En este contexto, nuestro socio local trabaja en la protección y asistencia de las personas migrantes en tránsito, promoviendo el respeto de sus derechos fundamentales desde un enfoque humanitario centrado en la dignidad de la persona y con especial atención a mujeres y menores.

Para reforzar esta labor, el socio local solicita el apoyo de Manos Unidas para un proyecto de 12 meses que beneficia directamente a 800 personas. La contribución de Manos Unidas permite financiar la atención sanitaria a mujeres y menores, el acompañamiento en consultas médicas, trámites legales, registro civil y escolarización, la adquisición de medicamentos y la distribución de kits de primera necesidad.

Asimismo, el proyecto contempla actividades de sensibilización, especialmente dirigidas a mujeres embarazadas, y contribuye a los costes de coordinación, seguimiento y funcionamiento necesarios para garantizar una intervención eficaz en El Aaiún y Dajla.

Cuando migrar desde Senegal se convierte en esperanza y riesgo: prevenimos, acompañamos y protegemos derechos

Este proyecto aborda el fenómeno migratorio en Senegal, país que ocupa el puesto 169 de 193 en el Índice de Desarrollo Humano 2023/2024 y que desempeña un papel clave como país de origen y tránsito migratorio en África Occidental. La falta de oportunidades laborales, el elevado desempleo juvenil, la precariedad económica y los efectos del cambio climático sobre actividades tradicionales como la pesca y la agricultura impulsan a numerosos jóvenes a emprender procesos migratorios, con frecuencia de manera irregular.

Las zonas periurbanas de Dakar y diversas áreas rurales concentran una fuerte presión migratoria. En ellas, muchos jóvenes y sus familias mantienen expectativas poco realistas sobre la migración, influenciados por redes sociales, medios de comunicación y experiencias de personas emigradas. A menudo desconocen los riesgos asociados a las rutas migratorias, marcadas por naufragios, desapariciones, violencia, abusos y graves vulneraciones de derechos humanos. Las mujeres migrantes se encuentran además expuestas a formas específicas de violencia y explotación, incluida la trata de personas.

Por otra parte, las personas retornadas sin haber alcanzado sus objetivos migratorios afrontan con frecuencia situaciones de exclusión social, endeudamiento, precariedad económica y afectación psicológica, dificultades que también repercuten en sus familias. Del mismo modo, los familiares de personas desaparecidas durante la ruta migratoria requieren apoyo para afrontar procesos de duelo complejos.

La Delegación Diocesana de Migraciones (DDM), creada en la Diócesis de Tánger en 2011 y presente en Senegal desde 2019, trabaja en la protección de las personas migrantes tanto en los países de origen como en los de tránsito y destino. Con el apoyo de Manos Unidas, ha desarrollado anteriormente iniciativas similares cuyos aprendizajes y resultados sirven de base para esta nueva intervención.

El proyecto, con una duración de 12 meses, busca prevenir los riesgos asociados a la migración irregular mediante acciones de sensibilización dirigidas a potenciales migrantes, familias y comunidades; favorecer la integración socioeconómica de las personas retornadas; y ofrecer acompañamiento psicosocial a familiares de personas desaparecidas. La intervención beneficiará directamente a 1.600 personas e indirectamente a unas 5.000, contribuyendo al acceso a los derechos humanos y al avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la inclusión social, la igualdad de oportunidades y la reducción de las distintas formas de violencia.

La aportación local asciende al 35 % del presupuesto total. Manos Unidas mantiene una larga trayectoria de colaboración con la DDM, una organización reconocida por su capacidad de innovación y por su enfoque integral para abordar el fenómeno migratorio desde los países de origen, tránsito y destino.

Desde Manos Unidas, reafirmamos nuestro compromiso con cada una de estas realidades, trabajando por la dignidad, la protección y los derechos humanos de las personas migrantes en todo su recorrido.

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