Según una antigua tradición, durante la cuaresma, en Roma, se celebraban misas estacionales. Statio en latín significa guardia. Se trataba, pues, de reuniones, en las que se montaba una guardia espiritual, que solía estar presidida por el Papa, que entraba en la Iglesia procesionalmente. Todavía hoy se sigue conservando la tradición de la primera Misa estacional de cuaresma, o sea, la del miércoles de ceniza. Esta Misa la suele presidir el Papa y se celebra en la Basílica de Santa Sabina.
En la base del ateísmo está la idea de que Dios es un obstáculo para el pleno desarrollo de la persona. Por eso, si queremos ser libres hemos de matar a Dios. Pero la idea creyente de Dios como Amor nos invita a pensar que Dios solo busca nuestro bien y nuestra felicidad.
A la luz de la fe en Dios es posible dar una respuesta al motivo de la creación. Sobre todo, a la luz de la fe en el Dios que Jesucristo revela. Porque ese Dios es “Amor”.
Recordar a Tomás de Aquino (cuya fiesta se celebra el 28 de enero) es hacer memoria de una figura que sigue teniendo una influencia beneficiosa en la Iglesia de nuestros días. Tomás de Aquino es un clásico de la teología, pues más allá de sus particularidades históricas, su eficacia se ha hecho universal, al ser capaz de abrirse a otras culturas y de sugerir nuevas realizaciones.
¿Es que Dios tiene oídos?... ¿Qué es inclinar tu oído a los que te hablan sino acoger sus oraciones, mirarlos con rostro piadoso, iluminarlos y encenderlos para que oren y se dirijan a Ti con confianza y fervorosa caridad, puesto que quieres socorrer a los que te piden con humilde piedad?
La Esperanza, que es invisible; la Esperanza vendrá a luchar contra la tristeza y la derrotará. ¿Quién puede permanecer en pie contra la Esperanza? Llamaré, pues, a la Esperanza, vendrá enseguida y yo no seré defraudado.
Sólo Dios existe, sólo Él es el piélago infinito de la sustancia. Las demás cosas son como si no fueran, pues todas dependen de Él y si Él no las sostuviera en el ser, volverían inmediatamente a la nada.
La misericordia humana es pequeña. La de Dios es grande, inmensa, incomprensible, excede inmensamente todos los pecados. La obra de Dios es destruir la miseria, socorrer a los hombres miserables.
Los primeros cristianos tuvieron serias dificultades para comprender y aceptar el bautismo de Jesús. De hecho, un evangelio apócrifo niega explícitamente que Jesús fuera bautizado por Juan apelando a que Jesús no había cometido pecado.
Mística es una palabra que tiene distintas connotaciones. En ocasiones se utiliza como equivalente de irracional o exaltado. En realidad, el término místico tiene que ver con misterio, más aún, con el misterio profundo que nos habita y que no es otro que Dios. En la medida en que todo creyente es buscador del misterio de Dios, todo creyente es un místico.
En el Evangelio en el que se relata el episodio de la matanza de los niños en Belén aparecen dos personajes importantes, que nos invitan a preguntarnos con cuál de los dos nos identificamos. Porque según con quién nos identifiquemos nuestra vida tomará una u otra dirección.
El término “conversación” resulta de lo más adecuado para explicar el misterio de la Encarnación. La encarnación es una conversación de Dios con el ser humano. Conversar implica atención, cercanía, interés por los problemas y necesidades del otro, familiaridad, intimidad. Conversar es dialogar, entrar en relación. No imponer desde arriba, sino buscar una relación horizontal entre amigos. Así es como Cristo quiso estar entre nosotros.
Si quitamos la fe en la encarnación, o sea, si no creemos que el Verbo de Dios asume una naturaleza humana, destruimos totalmente la fe cristiana. La encarnación es la clave de nuestra fe y lo que la diferencia de cualquier otra concepción religiosa.
La encarnación manifiesta la primacía del amor de Dios. Con pecado o sin pecado, Dios se hubiera encarnado, porque con pecado o sin pecado, el único modo de encontrarnos con Dios es a través de Cristo.
Algunos grandes teólogos, nada sospechosos de no amar a la Virgen María, no estaban convencidos de que hubiera sido concebida sin pecado original. ¿Qué motivos aducían?
El adviento es una preparación a la venida de nuestro Señor y nos hacer caer en la cuenta de que, si bien el Señor está viniendo continuamente a nuestras vidas, podemos distinguir una triple venida, que nos ayuda a comprender más adecuadamente nuestra fe.
Humanamente hablando los cristianos anunciamos una tontería para la gente inteligente y una locura para la gente religiosa (cf. 1 Cor 1,23). No debemos sorprendernos, si en vez de adhesiones provocamos grandes burlas. O si en vez de conversiones provocamos persecuciones.
El dominico Alberto Magno, cuya fiesta se celebra el 15 noviembre, tiene muchas facetas. Es considerado el patrono de los científicos. Por otra parte, este hombre de ciencia era un gran amante de la Virgen María.
Una serie de “encuentros” han provocado a la reflexión creyente para purificar su imagen de Dios y presentarla de forma más significativa ante los desafíos que la cultura planteaba. Por ejemplo, el encuentro con los pobres ha ayudado a la teología a descubrir nuevas dimensiones de la caridad cristiana que sin este encuentro nunca hubiéramos descubierto.
La carne, el cuerpo muchas veces humillado, violentado, abusado, deshonrado, cargado de vergüenza o de culpabilidad, es una dimensión de lo humano que necesita ser salvada. Una salvación que no incluyera todas las dimensiones de lo humano, no sería salvación de lo humano.