Solemnidad de la Santísima Trinidad
Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no muera
Solemnidad de la Santísima Trinidad
El amor nos comunica siempre vida, ilumina nuestra esperanza, recrea todas las cosas y nos conduce en la verdad a la plenitud de nuestra existencia.
De ahí la importancia de la caridad: la caridad no permite que muera el que está encarcelado, desnudo, enfermo, hambriento, sediento, en su pecado… la caridad es luz en el amor que es capaz de redimir y dar vida
En la primera lectura del éxodo, después de que Moisés sube al Monte Sinaí donde Dios se le revela, Moisés dice: tómanos como cosa tuya, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados.
Esta revelación de Dios y esta petición de Moisés se revelarán en Jesucristo quien nos muestra siempre su misericordia, acercándose a los pecadores e invitándonos a un camino de conversión para experimentar el gran amor de Dios.
San Pablo lo dice: donde abundó el pecado sobreabund´ la gracia de Dios.
Dios hace camino con un pueblo que es pecador, testarudo, difícil para creer pero Dios es paciente en el amor y hace camino de paciencia porque nos ama.
En el mismo amor paciente con el que Dios camina con nosotros así nosotros estamos llamados a caminar con nuestros hermanos con esa paciencia de amor en nuestra convivencia diaria.
La humanidad de cada persona la tenemos que saber y poder ver desde el amor para actuar con la sabiduría que en cada caso se requiere.
Requerimos de una sabiduría del amor que alimente nuestra vida en el Espíritu que nos vivifica, fortalece, nos santifica y nos da la claridad necesaria para caminar con los hermanos.
El prójimo es diferente, tiene su propia realidad, sus propias luchas, sus caídas y también lleva su propia luz, su propia bondad, lo positivo y valioso de cuanto aporta por sus talentos y dones.
Por eso san Pablo en la segunda lectura nos recuerda: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.
El deseo de Dios es que todos los hombres se salven.
Tenemos que ser como iglesia luz de esperanza.
Desde el amor debemos ver cuáles son las posibilidades de vida y de bien en cada una de las personas.
Eso es lo que nos permite la conversión, lo que se puede de positivo y de vida en cada persona.
La conversión permite que salga a la luz eso que guarda el amor verdadero en cada persona.
Por eso en nuestras relaciones con el prójimo nos debe conducir el amor verdadero a la manera como Jesús lo hace con nosotros en su Padre que nos ha amado desde siempre.
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