Nuestra conversión nos adentra más en el mundo de la gracia de Dios
Este domingo 26 del tiempo ordinario se nos invita a meditar en la vida que se nos comunica de parte de Dios a través de nuestra conversión, de dejar de hacer el mal y obrar la justicia ante Dios, conforme a Su Voluntad
Dios nos ama y se acerca a nosotros de muchas maneras para que podamos caminar en su presencia, a través de las innumerables formas como nos habla y nos responde, porque es un Dios vivo y cercano.
El ejemplo de los discípulos de Emaús es una clara imagen de cuanto he dicho anteriormente. Ante una experiencia vivida y desconcertante de la crucifixión de Jesús, los discípulos van de regreso a su aldea porque al que seguían, a Jesús, ha sido crucificado y han creído que ahí se ha terminado todo sin entender aún que ese Jesús continua vivo pero ahora resucitado.
Así este domingo 26 del tiempo ordinario se nos invita a meditar en la vida que se nos comunica de parte de Dios a través de nuestra conversión, de dejar de hacer el mal y obrar la justicia ante Dios, conforme a Su Voluntad.
- Encontrarse con Jesús es ver la verdad de nuestra vida y enderezar aquello que necesitamos enderezar
En Jesucristo hacemos un camino en plena libertad, atraídos por la fuerza de la gracia que Él nos comunica, en las formas como nos acercamos a él o que Él se acerca a nosotros, sea a través de los sacramentos, de la oración, de las obras de caridad y justicia, de la verdad vivida y defendida, de la misericordia en las múltiples formas de compasión como se vive y expresa, en el perdón y arrepentimiento sincero, en la fe, etc.
- Las prostitutas y publicanos se les han adelantado en el camino del Reino de Dios
Ellos, los publicanos y pecadores, que muchas veces son estigmatizados sea por su lejanía de Dios como por lo inmoral de sus vidas y que son vistos con desprecio por quien cree que si está cerca de Dios.
Jesús hace sentir su presencia amorosa a los publicanos y prostitutas enseñándoles que hay un camino de vida que les lleva a ser más plenos en la paz, en el amor y el gozo, pero que los compromete a dejar de hacer el mal como robos, adulterios, injusticias, infidelidades, mentiras, avaricia, codicia, impurezas, traiciones, egoísmos. Todo lo anterior sólo crea en la personas profundos vacíos de vida.
- Apartarnos del camino del mal para tener vida
¿Cuál es el mal del que nos tenemos que apartar?
San pablo se aparta de perseguir a cristianos una vez que conoce la verdad que es Jesucristo, corrige, se enmienda y se hace apóstol de la obra de Dios.
San Agustín cambia su vida de placeres del mundo y se convierte en apóstol de Jesucristo en su iglesia, predicando la belleza que sintió de Dios y nos contagia de esa belleza de Dios vivida en él por los escritos que nos contagian de su espíritu.
- La conversión nos lleva a evangelizar
Lo dice la mujer samaritana: venga a ver a aquel que me ha dicho toda la verdad acerca de mi vida, porque había tenido varios hombres y con el que he estado no es mi marido.
- En la conciencia de la verdad veo el mal hecho y libremente dejo de hacer ese mal
Jesucristo nos ilumina en la verdad y en esa conciencia que veo de mi propia realidad personal en el mal o males que he cometido busco corregirme con la ayuda de Dios y de los hermanos, que me permiten ver que no siga abusando de los dones que Dios me ha dado, como la vida misma, el respeto a los demás, etc.
- Con la humildad de tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo
No sintiéndome mejor que los demás, venciendo toda clase de vanidad, de rivalidad y presunción, no buscando mi propio interés sino el de los demás, en el servicio de que soy para los demás.