Muchos son los llamados y pocos los escogidos
"Son pocos los que se aventuran en el camino de Dios y gracias a esos pocos podemos participar en esa comunidad de los que han confiado y confían en la obra de Dios"
La invitación a seguir y participar en la obra de Dios es abierta para todos.
¿Quiénes están dispuestos a aventurarse en el camino de Dios?
Son pocos los que se aventuran en el camino de Dios y gracias a esos pocos podemos participar en esa comunidad de los que han confiado y confían en la obra de Dios.
Nuestros apegos terrenales e inmediatos no nos permiten a aventurarnos en esta experiencia de fe que nos invita siempre ha desprendernos de nosotros mismos para confiar en Dios y en su auxilio.
En este domingo 28 del tiempo ordinario, san Pablo en la carta a los Filipenses nos comparte una experiencia muy bella de la libertad personal con la que vive su vida:
- Estoy acostumbrado a todo
San Pablo nos comparte que ha vivido en abundancia como en escasez, a la pobreza como a la abundancia, a comer bien como a pesar hambre.
Nada le ha impedido llevar a cabo su misión, la cual sigue trascendiendo. Los grandes de la historia de la humanidad tienen estas características: han sido muy probados, perseverado y nos han dejado su gran huella de la vida.
Él apóstol nos comparte como ha trabajado para ganarse su sustento, como se ha entregado por el bien de la iglesia y por los destinatarios a quienes les ha llevado el anuncio del evangelio.
Dios providente los ha sostenido en su camino y ha puesto su confianza en Dios.
- Perseverad con confianza
Muchas veces, nuestra mentalidad y deseos es tenerlo resuelto todo y sufrimos cuando no es así.
Sin embargo, la vida siempre nos sorprende con las novedades de cosas buenas y cosas malas que no quisiéramos que llegaran, pero llegan y no las podemos evitar.
En razón de lo anterior, tenemos que saber luchar y perseverar, confiar en esa perseverancia.
Porque al hacer un camino en Dios, no lo hacemos solos, Dios camina con nosotros y nos permite experimentar la belleza tan inmensa con la que Dios se manifiesta.
- San Pablo obedece a un llamado
Con base a ese llamado está dispuesto a vivir en la abundancia y en la escasez.
- Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerzas
En este punto san Pablo nos da una clave fundamental: estar unido a aquel que lo ha llamado, en quien ha creído y en quien ha confiado.
De ahí se ha maravillado de esa providencia de Dios que lo ha socorrido en todo momento y esto mismo ha fortalecido su confianza en Dios.
La misma comunidad de Filipos ha sostenido a Pablo en sus necesidades y dificultades, porque la fuerza de comunión de la iglesia es compartir.
- El banquete referido en Isaías y en el evangelio de Mateo
Es el compartir de Dios con aquellos que han aceptado su invitación a seguirlo y estar con él.
Aventurarse en el camino de Dios dejando nuestras propias comodidades y seguridades, es un camino exigido para quienes son llamados: buenos y malos.
Quien ha sido capaz de renunciar a su barca como Pedro, a la recaudación como Mateo, a sus privilegios de hogar como san Francisco y han creído en Jesús y en el anuncio de su evangelio son quienes le dan esa luz de esperanza a un mundo que no deja de ser temporal.
- ¿Qué elegimos lo temporal o lo que permanece?
Quienes eligen lo temporal terminan en lo temporal sin trascendencia.
Quienes eligen amar, unir, compartir, dejando sus egoísmos, son quienes trascienden y son los que participan en el banquete de bodas.
Los que eligen esto último sabemos que son pocos y debemos ser conscientes que son pocos.
