Pepa Torres y la 'Teología de las periferias' (San Pablo) Miguel Ángel Mesa: "De amor político y cuidados en tiempos de incertidumbre"

Pepa Torres
Pepa Torres

"Este nueva entrega de Pepa Torres, Teología de las periferias, publicado en San Pablo, transmite la misericordia del buen Dios que su autora palpa en los contextos de exclusión por los que transita"

"El saber místico de Pepa, gran conocedora de Etty Hillesum, Dorothy Day o Madeleine Delbrêl, también está presente en este libro, que atrae desde la lectura de la primera página"

"Muchos dirán que este no es un libro de teología al uso. Y así es. Porque esta teología está reflexionada y escrita tras la inmersión en la cotidianida, trabajadas en el día a día, y no desde la altura, la distancia y el aislamiento"

"Compromisos y vivencias plasmados con una claridad, belleza y profetismo que provienen de una profunda y cuidada interioridad, una mística vital de ojos abiertos es lo que el lector encontrará en sus páginas"

Mi buena amiga Pepa Torres comienza en la introducción de este libro diciendo: “Soy mujer de memoria y cicatrices”. Y es verdad, porque todo lo que ha experimentado en su vida permanece en su recuerdo, pero nutriendo el hoy de su existencia y de su compromiso.

Y las cicatrices están presentes, porque también ha tenido y tiene heridas que le duelen, causadas por las leyes discriminatorias e inhumanas, por la opresión y las injusticias contra los más débiles, por la violencia y el desprecio hacia las mujeres, por las incoherencias de la Iglesia, que traiciona tantas veces el mensaje del Evangelio…

Pero, a pesar de todo esto, nunca se queda lamiendo sus laceraciones, sino que reacciona rápidamente de forma resiliente, transformándolas en heridas luminosas. Y de esta forma logra transformar su entorno, porque es una mujer que sana a quien tiene a su alrededor, con diálogo profundo, abrazos intensos, sinceros y con la alegría que desborda a raudales. Después de estar con ella sales renovado.

Muchos dirán que este no es un libro de teología al uso. Y así es. Porque esta teología está reflexionada y escrita tras la inmersión en la cotidianidad de las periferias existenciales, con sus contradicciones y sus luces, junto a sus luchas y esperanzas trabajadas en el día a día, y no desde la altura, la distancia y el aislamiento, “para ser así objetivos, sin contaminarse”.

Porque a ella le gusta transitar por las fronteras, para sentir el dolor, la angustia, el sufrimiento, en ella misma, que otros y otras sufren; acercándose de forma siempre amistosa y muy humana, ofreciendo una buena noticia de liberación, desde los sentimientos de Jesús de Nazaret, actualizados por la Ruah de Dios en este tiempo que nos ha tocado vivir, tan cargado de nubes grises de incertidumbre y de esperanzas.

Teología en las periferiastransmite la misericordia del buen Dios que su autora palpa en los contextos de exclusión por los que transita. Como su título indica es una narración teológica sobre el amor político y los cuidados, a todos los niveles, como base para transformar la sociedad y mejorar así las condiciones de las personas más vulnerables.

El saber místico de Pepa, gran conocedora de Etty Hillesum, Dorothy Day o Madeleine Delbrêl, también está presente en este libro, que atrae desde la lectura de la primera página. Pepa Torres es también una militante feminista consecuente, a quien le duelen vivamente las afrentas que sufren día a día las mujeres en nuestra sociedad y, por ello, se compromete con sus luchas y reclamaciones justas, contra la violencia, la discriminación y el desprecio que sufren tanto en nuestro país, como en el mundo y en la Iglesia.

Sobre todo ello se reflexiona en este libro. Compromisos y vivencias, plasmados con una claridad, belleza y profetismo que provienen de una profunda y cuidada interioridad, una mística vital de ojos abiertos, que tiene su origen en Dios y que su autora experimenta como “Aliento de vida, manantial de resiliencia, que sostiene, inspira, moviliza a la solidaridad y la creatividad. Un Dios dynamis, que nos empuja a rebuscar hasta encontrar entre las cenizas del sufrimiento, la esperanza. Un Misterio de amor que no distingue entre creyentes ni ateos, sino que es experto en periferias y en humanidad más que en moralidades. Un Dios Ruah alentadora, que nos mueve a salir de nuestros propios miedos e intereses y que nos hace experimentar que solo en la projimidad y en el asombroso poder de los encuentros y los abrazos podemos ser plenamente humanos y humanas, y participar del misterio de su divinidad todo-cuidadosa que nos habita”.

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