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Rafael Narbona: “La Iglesia va camino de convertirse en un reducto de la extrema derecha”

El filósofo y ensayista publica 'Manifiesto contra la intolerancia: las nuevas máscaras del fascismo' (Roca Editorial), un ensayo en el que disecciona los 'diez mandamientos' del totalitarismo del siglo XXI, y que presentará este 3 de noviembre en Madrid junto a Carlos Bardem

Rafael Narbona con su último libro

Estamos con Rafael Narbona, que acaba de publicar ‘Manifiesto contra la intolerancia, las nuevas máscaras del fascismo’, publicado por Roca Editorial. Un libro que se presenta el 3 de noviembre en la Fundación Ortega Marañón (Fortuny 53, Madrid) a las 19 horas, junto a Carlos Bardem. Hablamos con él de sus diez mandamientos contra la intolerancia, de la realidad actual, con todas sus aristas, desde el cambio climático al feminismo, pasando por el odio al extranjero, la guerra o los liderazgos extremos. Una conversación sin desperdicio.

Pregunta.Arrancamos por el título. “El compromiso contra el odio es más necesario que nunca”. ¿Por qué es tan necesario ese compromiso?

Respuesta. La pregunta es necesaria, pero se responde casi sola. Evidentemente hay un clima de odio e intolerancia. Por un lado, está un fenómeno preocupante, el auge de la extrema derecha casi en todo el mundo. No sé cómo acabarán las elecciones en Brasil, pero el hijo de Bolsonaro, un golpista, puede imponerse a Lula. También Gustavo Petro, en Colombia, cede el testigo a Abelardo de la Espriella, que se fotografía con un arma. En El Salvador tenemos a Bukele, que ha construido un campo de concentración para presos donde han muerto más de 500 personas… Y luego está Trump, el líder de este fenómeno….. O en Argentina, con Milei, que ha destruido los servicios sociales

P.Por no hablar de lo que sucede en Alemania…

R. Sería muy preocupante que en Alemania ganara Alternativa para Alemania, que ya ha conseguido la victoria en los landers…

P.Da la sensación de que se ha normalizado esta presencia… Lo que antes era un muro de contención nos está pasando en España. Todos damos por hecho que el PP va a gobernar con Vox y nadie se nos plantea que eso significa que la ultraderecha vuelve 50 años después.

R. Va a volver, si nadie lo remedia, al gobierno de España. Yo me sitúo en la izquierda, lo he hecho siempre, pero al mismo tiempo considero que es muy necesaria una derecha democrática, culta, ilustrada. En Alemania, se está normalizando un partido que entre otras cosas minimiza el Holocausto. En Francia podría ganar Marie Le Pen, aunque se ha moderado un poco: Meloni y Le Pen tienen una posición más moderada que Abascal u Orbán. El problema más grave es que la derecha democrática ha asimilado el discurso de la extrema derecha. Y eso, a la larga, puede ser un peligro para la democracia y para la libertad.

P.¿Qué parte de responsabilidad tiene la izquierda en el probable, posible ascenso de la ultraderecha?

R. Mucha. Por ejemplo, el wokismo surgió como una reivindicación necesaria. Inicialmente era reivindicar los derechos de las minorías, especialmente los afroamericanos. Luego aparecieron todas estas cosas de la cultura de la cancelación, el lenguaje inclusivo, las identidades sexuales. Todo eso ha servido al final de cortina de humo para desviar la atención de lo esencial, que son las desigualdades económicas. Todas las discriminaciones empiezan por la pobreza. Realmente lo que debe definir a la izquierda es la lucha por la justicia social, la lucha por la solidaridad, la lucha por el estado del bienestar, la lucha contra el odio y la discriminación.

Rafael Narbona

P.¿No da la sensación que la necesaria unidad de la izquierda o de la izquierda a la izquierda del PSOE el espectáculo que se está dando?...

R. Es lamentable, anuncian que supuestamente iba a liderar la unidad de la izquierda al final la izquierda todavía va más fracturada a las elecciones. La izquierda alternativa se arriesga a tener muy poca representación parlamentaria y el PSOE también empieza a comprender que sus opciones de sobrevivir dependen de hacer políticas verdaderamente progresistas.

P.Aquí, a unos cientos de metros de donde estamos, está la acampada de Sol... ¿Cómo está viviéndose este momento? No sé si hay comparación con el 15M, sin online... Esto de lo que hablabas al principio de que parece que nos hemos quedado con un símbolo, ¿esto es un símbolo o es algo más?

R. Es muy pronto para vaticinarlo. El 15M inspiró Podemos, y Podemos inicialmente fue una fuerza transformadora, esperanzadora, pero luego, desde mi punto de vista, se ha relajado

P.Después del 15M entró al gobierno Rajoy…

R. Sí, y ganó las elecciones. El otro día vi un cartel que no me gustó nada, que responsabilizaban a Sumar y al PSOE del problema de la vivienda. Para mí la acampada tiene un valor positivo, es una manera de recordarle a la economía capitalista que la vivienda no debería ser una mercancía, sino un derecho. Y en ese sentido, para mí, es un acontecimiento positivo. Lo que ha hecho Ayuso de cerrar la estación del Sol es una cosa totalmente miserable, ¿no? ¿Pero qué puede salir de ahí? Eso no lo sé. Se verá después del 29 de noviembre. Realmente podría ser un revulsivo para que la izquierda conserve el poder, pero todas las impuestas le dan la victoria a la derecha. Yo he sido profesor de instituto, y llevo viendo muchos años cómo entre los chicos jóvenes sube la extrema derecha. A las chicas no, pero a los chicos sí.

Acampada en Sol | Efe/Rodrigo Jiménez

P.Viendo la situación actual es tendente al pesimismo, pero es verdad que al final de tu primer capítulo dices una frase que me parece que marca el recorrido de lo siguiente, que es una llamada al optimismo y a la acción. ‘Pensar que no es posible cambiar el mundo solo es una manera de contribuir a que las injusticias se perpetúen’. ¿Qué podemos hacer?

R. Tampoco yo tengo una fórmula mágica, pero sí creo que habría, por ejemlo, que recuperar el asociacionismo. Se necesita una sociedad viva, movilizada. Se habla mucho en la transición del papel de la monarquía y de Suárez, pero realmente lo que cambió España fue la movilización popular, las huelgas, las manifestaciones, fueron la cultura. Lo que está pasando, por ejemplo, con la cultura, está contribuyendo al ascenso a la extrema derecha. Una sociedad que lee basura, consume basura, es más vulnerable a la manipulación.

P.Hay diez mandamientos que planteas en el libro. ¿Te parece que te lea cada uno de ellos y me haces una breve...? El primer mandamiento del nuevo fascismo: ‘Amarás a tu país por encima de todas las cosas’.

R. El nacionalismo es un veneno que enfrenta a los pueblos, crea discordia y propicia la guerra. Por eso, como decía Pascal, nacer a un lado u otro de una frontera es irrelevante. Una cosa es sentir interés por tu futuro, por tu país, y otra muy distinta caer en el supremacismo.

P.Sin embargo, sucede. Lo hemos visto en Ceuta.

R. Lo que ha sucedido en Ceuta es que siguen hablando de invasión. Invasión es cuando un ejército penetra en un territorio como hizo Hitler en Polonia, pero no con una multitud de personas desesperadas, adolescentes, niños a veces, que lo único que buscan es un futuro mejor. Hablar de invasión me parece una obscenidad.

Entierro de varios migrantes, en el cementerio musulmán de Ceuta (España)

P.Eso nos lleva al segundo mandamiento. ‘No abrirás la puerta a extraños’…

R. España necesita a los inmigrantes. Si ahora se fueran los siete millones de inmigrantes que hay, nuestra economía se hundiría. Los inmigrantes son esenciales en la construcción, en la agricultura, en la ganadería, en el servicio doméstico, en la atención a las personas mayores. También hay muchos que son médicos, que son enfermeras. La inmigración es una fuente de riqueza. Creo que las sociedades multiculturales son mucho más ricas que una sociedad donde hay una lengua, una cultura y una sola religión. Sin embargo, es muy fácil crear un chivo expiatorio. Se hizo en el pasado con los judíos, ahora los inmigrantes son los responsables de todo. Al final, la demonización del otro es la puerta de entrada de la intolerancia y del fascismo. Además, es una distorsión gravísima de la realidad, porque en España ni ha aumentado la delincuencia ni la sanidad pública está en una situación crítica por culpa de los inmigrantes. Las pensiones, en parte, se pueden pagar gracias a ellos.

P.Del segundo al tercero, que también está relacionado. ‘Odiarás al Islam con todas tus fuerzas’

R. El Islam también se demoniza, dicen que es incompatible con la democracia. Eso lo dice, imagino, el que no ha leído el Antiguo Testamento. Pues en el Corán no hay esos niveles de violencia. El Corán, no es un libro más fundamentalista o más intransigente que la Biblia. Todos esos libros hay que reinterpretarlos y actualizarlos, están escritos hace miles de años. Ei Islam no es el problema, el problema es que sigue habiendo unas oligarquías que lo controlan todo y que actúan como monarquías tiránicas y despóticas. Pero el problema no es el Islam.

Rafael Narbona

P.Cuarto mandamiento, que también lo acabas de vincular: ‘Serás femenina, no feminista’

R. El odio a la mujer es uno de los rasgos de la ultraderecha. El hombre se siente desplazado. Hay más escritoras, hay más juezas, hay más médicos y la violencia de género persiste. Siguen muriendo 50 mujeres todos los años, y nos hemos acostumbrado a este dato. El feminismo es muy necesario, pero pienso que se ha visto fracturado por el tema queer. Yo no tengo ningún prejuicio contra las personas trans, por lo contrario, pero creo que la biología también es importante y que también hay que reconocer la dimensión biológica. Creo en un feminismo integrador, respetuoso y que también reconozca la importancia de la biología.

P.Seguimos con la biología. El quinto mandamiento del nuevo fascismo, 'Serás todo un hombre’

R. Cuando era pequeño nos educaban para ser soldados. Yo iba a un colegio de  curas jóvenes que eran muy izquierdas, muy marxistas, jesuitas, y curas mayores que eran muy franquistas. Y los curas mayores nos pegaban. Nos daban capones y bofetadas. Y si se te ocurría quejarte, tus compañeros empezaban a cantar, mariquita, mariquita... ¿Cuáles eran los regalos que me hacían? Pistolas de plástico, cuchillos de plástico, soldados, coches... El machismo es una carga enorme para el hombre, porque le exige el éxito, el poder, la fuerza...  Y luego lo triste es que hay mujeres que todavía siguen demandando al hombre que les proporcione fuerza, seguridad... Hay que combatir el machismo en todos los frentes (…). Nos diferenciamos por lo que nos diferencia, pero que no nos consideramos mejores o más dignos unos que otros.

P.El sexto: ‘Seguirás incondicionalmente al líder’

R. Es un rasgo típico del fascismo. Pasó con Hitler en Alemania. En Estados Unidos a Trump hay gente que le ha presentado como un salvador. Pastores protestantes han dicho que decir no a Trump es decir no a Dios. Yo estoy en contra de la exaltación de cualquier figura humana, incluidos líderes religiosos. Admiro mucho a Oscar Romero, pero imagino que también tendría sus defectos. O Ellacuría. Todos somos frágiles, humanos, imperfectos, tenemos cualidades, pero no hay que idolatrar a nadie. Porque la idolatría, al final, lo que hace es convertir a la sociedad en una masa que sigue incondicionalmente al líder incluso cuando éste se dirige a un abismo y saltan con él al vacío.

Juan Pablo II le dio todo el poder al Camino Neocatecumenal, a los legionarios, al Opus Dei, a los Heraldos del Evangelio. Fue muy esperanzador tener un papa como Francisco, y también León. León XIV, hasta ahora, me ha gustado. Sí me gustaría que se acabara con la expulsión de las mujeres de sacerdocio, que se acabara la condena de la homosexualidad... Me imagino que eso podría provocar un cisma

P.Sigues hilando los mandamientos, uno detrás del otro. El séptimo es ‘Dios está con nosotros’.

R. Eso es lo que decía el cinturón de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que me preocupan mucho es la reaparición del Cristofascismo, que es un concepto que creó Dorothy Sole, y que Tamayo ha actualizado como Cristoneofascismo. Esto casi empieza cuando Constantino y Teodosio se convierten en el cristianismo, que ha sido la mayor desgracia que ha tenido la tradición cristiana. En los años 60, con Juan XXIII, se convoca el Concilio Vaticano II, que ha sido el mayor momento de éxito de la Iglesia. La Iglesia se renueva, surgen corrientes como la Teología y la Liberación, figuras como Pedro Casaldáliga, como Hans Kuhn, como Metz, como Ernesto Cardenal, Ellacuría... teólogos como Torres Queiruga, Juan de Dios, Martín de Velasco, González Faus... En el cristianismo ha habido un momento de apertura, de solidaridad, de diálogo, que con Juan Pablo II y Ratzinger desapareció. Es más: la Iglesia va camino de convertirse en un reducto de la extrema derecha. Cuando la generación de curas como Javier Baeza o Jorge Dompablo desaparezca…. Lo que viene detrás es terrorífico. Juan Pablo II le dio todo el poder al Camino Neocatecumenal, a los legionarios, al Opus Dei, a los Heraldos del Evangelio. Fue muy esperanzador tener un papa como Francisco, y también León. León XIV, hasta ahora, me ha gustado. Sí me gustaría que se acabara con la expulsión de las mujeres de sacerdocio, que se acabara la condena de la homosexualidad... Me imagino que eso podría provocar un cisma.

P.Vamos directamente al octavo mandamiento, ‘¡Muera la inteligencia!’

R.  La frase famosa de Millán Astray. No sé si fue Goebbels, u otro líder nazi, que dijo ‘Cuando escucho la palabra cultura me llevo la mano a la pistola’. El odio a los intelectuales está muy arraigado en la extrema derecha. La propia Ayuso presume de su ignorancia, y en EEUU han elegido a un analfabeto como Donald Trump. ¿Cómo es posible que un sujeto como Milei confiese que tiene cuatro perros, y se comunica telepáticamente con uno que ha clonado? La sociedad tiene que ser un conjunto de individuos con una formación que se adquiere en la escuela y a través de los medios de comunicación. Y eso les permite tener un criterio propio. Cuando la sociedad se convierte en masa es cuando el fascismo aparece y destruye todo. Es muy importante que la gente vuelva a leer.

P.Noveno mandamiento, ‘La guerra es la paz’.

R. Donald Trump pidió cambiar el nombre de Departamento de Defensa por Departamento de la Guerra. Estamos viendo en vivo y en directo el exterminio de un pueblo en Gaza. Yo condeno, por supuesto, el atentado del 7 de octubre, pero eso no justifica una ofensiva que además está concedida para hacer la vida imposible a los gazatines y forzar su inmigración. Han asesinado a 70.000 personas. El número real de víctimas se desconoce porque están enterrados bajo los escombros. Estamos, de nuevo, con un lenguaje belicista, como ha pasado en Ceuta.

P.Último mandamiento: ‘Tuya es la Tierra’

R. Es la negación del cambio climático, que es un hecho. Negar el cambio climático es una grandísima irresponsabilidad. Debemos tomar la vía del decrecimiento, consumir menos y hacer realidad una cultura de la pobreza, que no es vivir miserablemente, sino con austeridad, y saber que la Tierra no es de nuestra propiedad, que tenemos la obligación de cuidarla, protegerla y llevarla a las nuevas generaciones.

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