Sánchez Adalid: "No es esta la única vida, hay otra. Y hemos nacido para descubrir el camino"
«Buscando la Luz. Experiencias cercanas a la muerte y nostalgia de la eternidad» es, según el sacerdote novelista, «un libro que surge de la pastoral, de la vida misma, de las personas que se acercan a mí en las parroquias en las que he estado»
(Luis Miguel Modino / Archimadrid).- Por primera vez desde su inauguración el pasado 2 de octubre, la Delegación de Cultura de la archidiócesis de Madrid ha acogido la presentación de un libro. «Buscando la Luz. Experiencias cercanas a la muerte y nostalgia de la eternidad», de Jesús Sánchez Adalid, sacerdote de la archidiócesis de Mérida-Badajoz, nos presenta «el latir de las personas con las que te encuentras en la vida, sobre todo con aquellas que no dejan de buscar, en medio de sus inquietudes y sus dudas, y con aquellas que viven a flor de piel la vulnerabilidad de la existencia, la fragilidad de la condición humana, la apertura a la esperanza», decía el delegado de Cultura, Manuel María Bru.
Sensibilidad humana, cristiana y sacerdotal
Del autor, Bru ha agradecido su «sensibilidad profundamente humana, profundamente cristiana, y profundamente sacerdotal». Analizando su obra literaria, ha resaltado el «romper los tópicos ideológicos que hacen de la memoria histórica una trampa y un engaño». Un escribir que conjuga con su ministerio pastoral, que inspira sus novelas y es una simbiosis entre fe y vida.
En el libro presentado, «se percibe un silencio a veces desconcertante, a veces extenuante, y a veces enormemente elocuente y tranquilizante», afirmó Bru. Un libro para buscar micro-relatos, para buscar juntos, para aportar una mirada distinta. Desde ahí pedía no leer el libro con ansiedad, ni como un manual de instrucciones para afrontar el destino de la vida, ni sólo para buscar respuestas. Y sí hacerlo «para dejaros llevar por la elocuente llamada de la vida, para dejaros seducir por la paz que da no cerrar puertas ni ventanas al misterio de la vida», para dejarse embrujar por el Dios que nos abre caminos infinitos y nos contagia una inmensa esperanza.
De la pastoral y de la vida
«Un libro que surge de la pastoral, de la vida misma, de las personas que se acercan a mí en las parroquias en las que he estado», decía el autor. En su ministerio presbiteral dijo haber vivido encuentros con personas que le han compartido cosas que no cuentan a nadie. Encuentros importantes, que le llevan a ver el libro como instrumento que le ha hecho caer en la cuenta de la necesidad de «escuchar más, dar más cariño y recibir cariño».
En la obra se recogen relatos diferentes que la gente le ha contado, desde una lógica diferente, personas que han estado muy cerca de la muerte, incluso personas de las que se había decretado la muerte física, que se han recuperado después de varias horas dados por muertos. Personas que, en palabras de Sánchez Adalid, «no saben dar explicación, pero les produce un recuerdo que no desaparece nunca». A él le ha ayudado a asimilar lo sobrenatural, a lo que se había mostrado reacio.
Son experiencias cercanas a la muerte que quien las ha vivido siente ese mundo como real, subrayaba el autor. Ante ellas, en principio uno se pregunta qué es, se desdeña, pero después se reconoce, al menos en su caso, que «esto no entra en contradicción con lo que yo he aprendido, lo complementa».
La vida de otra forma
Realidades que tienen todo tipo de personas, también no creyentes, pero cuyos relatos no entran en contradicción con nuestra fe, decía el sacerdote pacense. En su opinión, son personas que han sufrido mucho, esto no le quita dureza, entidad y realidad a la vida, pero quien lo ha vivido se presenta la vida de otra forma y se plantea la necesidad de hacer algo por los demás.
Un modo diferente de entender la muerte, como «encuentro con la luz», algo que se reconoce a través de una espiritualidad que tiene siglos, iluminada por el judaísmo y las culturas orientales. De hecho, no duda en decir que profundizar en estas experiencias, «me ha cambiado la vida. No puedo decir que sea más creyente, pero quiero ser mejor creyente».
En su opinión, «los actos humanos tienen consecuencias», citando diversos ejemplos de eso, pecados de los que surgen tantos problemas para la humanidad. Por ello, no dudo en decir que «muchas veces, el mayor enemigo que vas a tener eres tú mismo, que te dejas atrapar por las cosas del mundo». Sánchez Adalid finalizó su intervención enfatizando que «no es esta la única vida, hay otra. Y hemos nacido para descubrir el camino, para hallar la luz y para encontrar la verdad de nosotros mismos y de Dios».
Dar voz a experiencias inefables
Finalmente, el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín Muñoz, amigo del autor desde que eran seminaristas de la archidiócesis de Mérida-Badajoz, ha destacado la importancia de la presentación del libro en un espacio que quiere ser diálogo entre la fe, la cultura y la vida. El obispo ha agradecido al autor por «ponerle palabras, por dar voz a esas experiencias inefables», dado que «los creyentes sabemos que para hablar de lo invisible necesitamos la herramienta de lo visible».
El obispo mostró la importancia de que el libro surja de la escucha de los oídos de un pastor y de que estas personas, algunas no creyentes, sean escuchadas por la Iglesia, siempre llamada a acoger a todos para acompañar y crear vínculos, para compartir inquietudes. Junto con ello, reflexionó sobre el duelo y la necesidad de creer, confiar y esperar en Alguien que dé sentido. Una muerte que enseña, en palabras de Vicente Martín, «más que de sí misma, de la vida». Y es que «lo más importante es la escucha, es el acompañamiento, es reconocer esa vida y es aprender a vivir la vida de otra manera», concluyó.