Liturgia del 16º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

Dios
Dios | Agustín de la Torre

Comentario Inicial:

Esta Liturgia de la Misa va dirigida a TODOS (de arriba o de abajo) que quieran ORAR con la coherencia de una Religión ACTIVA, poco conocida por la mayoría y nada enseñada.

Dios
Dios | Agustín de la Torre

El Padre lo tiene TODO hecho y bien hecho. Todo concedido y perdonado. Habita fuera del tiempo y del espacio. Es ridículo pedirle que meta la mano en nuestro mundo y nos resuelva lo que ha delegado a nuestra gobernanza. No existe un "dios por fascículos", al que inútilmente se pretende arrancar favores, ni una “marioneta sagrada” que podamos manejar a nuestro antojo.

Somos las criaturas humanas las que tenemos que gobernar responsable y sabiamente este mundo desde la "imagen y semejanza" que se nos ha regalado. Somos nosotros los que tenemos que decidir desde nuestra LIBERTAD la construcción de nuestro mundo, SIEMPRE con la permanente ayuda del Dios que nos habita, ilumina y fortalece gratis.

El hacerlo y reconocerlo en COMUNIDAD nos ayuda, contagia e impulsa. Todo lo demás es "placebo ingenuo". De arriba no bajará nada, solo de nuestras manos y de nuestro interior habitado.

Del Evangelio de hoy podemos deducir que hay que ACEPTAR un mundo imperfecto en el que hay gente errada que siembra dolor, pobreza, enfermedad e ignorancia, incluso con buena intención (frecuentísimo en política). Debemos concentrarnos en el crecimiento individual de todo lo positivo que nos habita y motivarnos unos a otros en el trigal de la Comunidad.

Por otro lado, el “reino de Dios” (lo que Dios ha creado y quiere) es INTERIOR e INDIVIDUAL. Su germinación y crecimiento dependerá de la elección de cada uno: O el EXTERIOR de los instintos animales (necesarios pero insuficientes para ser humanos) o el INTERIOR de la CONCIENCIA, habitada e iluminada por la “voz de Dios” (el que tenga oídos, que oiga) que conlleva una potencia expansiva increíble (grano de mostaza o levadura).

Lo que resulta incomprensible, tras la lectura de este Evangelio, es que la “autoridad católica” siga adherida a la APARIENCIA y PREPOTENCIA de los que condenaron al que decimos seguir. ¿Cómo es posible que se mantenga la “excomunión” no ya a la cizaña confesa, sino a hermanos cristianos que siguen su conciencia. Ahí tenemos la actualidad de los Lebrevianos, las Monjas mártires de Belorado (hasta se las pretende meter en la cárcel), las HAM o Teólogos que denuncian los errores de la doctrina oficial (son solo unos pocos ejemplos).

¿A cuántos “excomulgó” Jesús? ¿Qué apariencia y prepotencia impuso a sus seguidores? A mí me pareció oírle: “No se lo impidáis. El que no está contra nosotros está con nosotros” (Mc 9,39).

Mucha conversión pendiente. Mucho Evangelio por abrazar, germinar y crecer en nuestra INDIVIDUALIDAD, a pesar de los errores evidentes del Clericalismo reinante.

Y a los que les dé vértigo salirse de “lo establecido” que lean al psicólogo Stanley Milgram y sus demostraciones sobre las barbaridades que pueden llegar a hacer gentes buenas en obediencia ciega a una autoridad errada (consciente o inconscientemente).

Y empezamos:

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.

Y con tu Espíritu

MONICIÓN DE ENTRADA 

Como cristianos, tenemos que aprender a diluirnos en medio del mundo pero ¡Ojo, sin perdernos! Tenemos que ser como la levadura del pan. El panadero echa una pequeña cantidad en la masa y, sin verlo él, va fermentando hasta el momento oportuno en que sea metida en el horno para ser convertido en pan sabroso y tierno.

La Eucaristía nos ayuda precisamente a eso, a ser conscientes de que Dios, nos necesita como levadura en un mundo que necesita ser cocido por el Amor del Señor, que late en el fondo de cada uno. Celebremos esta Eucaristía fortaleciendo nuestra adhesión a él y nuestra fraternidad.

ACTO DE RECONOCIMIENTO

Para ser levadura Dios Padre nos ha dado a cada uno los dones y cualidades que tenemos. Los reconocemos ahora, le damos gracias por ellos, y nos comprometemos a ponerlos a producir para ser levadura en medio de la masa del mundo.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.

Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros…

ORACIÓN COLECTA

Deseamos, Padre, aceptarnos del todo, reconocer nuestras deficiencias, alegrarnos de nuestras cualidades personales y desarrollar contigo todo el potencial inmenso que has puesto en cada uno. Animar a que otros también desarrollen el suyo.

Queremos, Padre, estar atentos a tu enseñanza interior, que nos invita a perdonarnos los errores, a convivir con nuestras incoherencias, a ser misericordiosos con nuestra naturaleza humana, para así serlo con nuestros prójimos, que también llevan el peso de su propia fragilidad y errores. Gracias, Padre, por crearnos como trigo bueno, aunque tengamos que sufrir las agresiones de la cizaña y aceptarla como inevitable compañera.

Lectura del libro de la Sabiduría (12,13.16-19):

Fuera de ti, no hay otro Dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen.

Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

Palabra de Dios

Sal 85

R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente

Tú, Señor, eres bueno y clemente,

rico en misericordia, con los que te invocan.

Señor, escucha mi oración,

atiende la voz de mi súplica. R/.

Todos los pueblos vendrán

a postrarse en tu presencia, Señor;

bendecirán tu nombre:

«Grande eres tú, y haces maravillas;

tú eres el único Dios.» R/.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,

lento a la cólera, rico en piedad y leal,

mírame, ten compasión de mí. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,26-27):

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-43):

R/Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "¿Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho". Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?"

Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero".

Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura que una mujer amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente».

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo».

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo».

Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los corruptos y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

En mi ciudad habían abierto una nueva tienda. El rótulo decía: REGALOS DE DIOS. Entré en la tienda. Un ángel atendía a los clientes. En las estanterías había rótulos que decían: amor, fe, salvación y mucho más.

Le dije al ángel: ¿Cuánto vale todo eso que ofrecéis?

“Nada, todo lo que ofrecemos es gratis. Los dones de Dios son gratuitos”. 

Y le dije:

- Dame, por favor, unos kilos de AMOR y PERDÓN, uno de ESPERANZA, otro de FE y dos de SALVACIÓN.

El ángel entró en la trastienda y salió con una cajita diminuta. Le pregunté con extrañeza: ¿Eso qué es?

El ángel me explicó:

- Ahí está todo lo que has pedido. Dios no da nunca frutos maduros. Él sólo da pequeñas semillas que cada cual tiene que cultivar y hacer crecer.

Pues así es ciertamente: Dios siembra sus semillas. Pero el misterio de crecer es nuestra tarea, nuestra responsabilidad y nuestra libertad; por supuesto, contando siempre con su ayuda amorosa, que está garantizada.

Jesús sigue contando parábolas, podríamos denominarlas “parábolas vegetales”. Hace dos domingos leíamos aquellas palabras de Jesús: "Te doy gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y los enterados, y se las has revelado a la gente sencilla”. Pues bien, hoy tenemos un hermoso ejemplo: "los enterados no se enteran”.

Los sabios desprecian las parábolas. Y la gente sencilla se queda sin pan, porque ellos prefieren exóticos alimentos teológico-dogmáticos y estilos de hablar que sólo ellos comprenden.

Mucho se habla de que la Iglesia necesita muchos cambios. Propongo uno, que me parece esencial: Volver a las parábolas, abandonar la teología para ricos, sabios y entendidos, volver a la sencillez de Galilea y escuchar a Jesús hablando a la gente sencilla, desde la barca, a la orilla del Lago o en cualquier otro lugar.

Jesús nos cuenta hoy dos parábolas sobre el crecimiento. Jesús habla del Reino con parábolas vegetales. Nos habla de evolución de algo pequeño, insignificante, que se va haciendo irresistiblemente grande, que crece de dentro a fuera, que avanza hacia la madurez... Jesús habla del Reino como de una VIDA evolutiva.

 

Las parábolas de la mostaza y de la levadura llevan consigo la idea de lo pequeño que puede más que lo grande y del crecimiento "de dentro hacia afuera”, "de abajo a arriba" y sin espectáculo alguno, en silencio, como crece el trigo, como se fermenta la harina para conseguir el pan...

 

La semillita que se hace arbusto, la levadura que fermenta la masa. Es el Reino interior en nosotros, mejor aún, Dios mismo dentro de nosotros: Las semillas de nuestras cualidades, que reconocemos al comenzar la misa. Y también somos nosotros expandiendo humanidad en un mundo muy animalizado.

La Palabra que nos dejó Jesús y la Voz de Dios desde dentro de nuestra conciencia profunda, habitada por ÉL, germina en nosotros. Así toda nuestra vida evoluciona, crece y se expande hacia el exterior. 

De esa manera el “Reino Interior” rebosa hacia el exterior y construye el “Reino Social” que nos hace más humanos en sociedad e impulsa al conjunto.

La Palabra fermenta nuestra vida y al final toda nuestra vida es pan sabroso para los demás.

Tendemos a lo espectacular, a las apariencias, seguramente porque así nos lo han enseñado. Se nos ha hablado de un “Dios poderoso y terrible, premiador de buenos y castigador de malos”. Se nos han inculcado ritos y celebraciones, procesiones grandiosas, templos espectaculares. Nos han inducido más hacia un EXTERIOR estético, uniformado, con una organización rígida y estructurada, que nos han vendido como UNIDAD y DIGNIDAD debida a Dios. 

Sin embargo, la explicación y transmisión de la Palabra, que circula por el EXTERIOR, no puede quedarse ahí. Debe ser lluvia que empapa la tierra y la prepara para hacer GERMINAR la semilla en el INTERIOR de la tierra mojada.

Y poco importa que la tierra sea plana o inclinada, oscura o clara, en lo alto o en el llano. Lo verdaderamente importante es que sea “tierra buena” que acoja lo sembrado, lo mime y lo incube como una madre.

Hermanos míos, tenemos un déficit de INTERIORIDAD. Por eso os hablo siempre de “oración de impregnación”, esa que no seduce por el entorno grandioso de una catedral, sino por dejarte impregnar de la dulzura de un “Dios pequeño” que te acompaña y vitaliza desde tu propia conciencia profunda, desde tu propio ser. No necesitas pedirle nada. Todo está concedido y perdonado. Es tu mejor y más fiel aliado. Solo tienes que orientar tu LIBERTAD al susurro de su VOZ interior.

Y esa llamada de Jesús a la INTERIORIDAD, en éstas y otras parábolas, la puedes vivir a los 10, a los 30, 60 y a los 90 años, es decir, SIEMPRE, sin espectacularidad, solo con fidelidad.

Y, además, nuestra propia masa se irá convirtiendo en “pan sabroso” para los que nos rodean. Ellos sí lo notarán.

Las parábolas son también el retrato de Jesús y de su estilo. Jesús no triunfó por su APARIENCIA o PREPOTENCIA, ni actuó como condenador de pecadores, ni se nombró Sumo Pontífice, ni organizó espectáculos en el Templo.

Se sembró en TODOS, TODOS, TODOS, pobres y ricos, estudiados e ignorantes, sanos y enfermos, cumplidores y pecadores, incluso pecadores públicos. Se enterró en la masa inculta y supersticiosa de la gente normal. A nadie pidió que vistiera con espectáculo y lujo, a nadie despreció por vestir harapos. Su semilla floreció y la levadura fermentó.

Terminemos recordando lo que decía el ángel del cuento del principio: La semilla está dentro de nosotros que tenemos la obligación de cultivarla.

“El que tenga oídos que oiga”, termina el Evangelio.

¿Oímos atentamente la voz interior de Dios o nos distraemos con todo lo externo?

CREDO

Sacerdote. - ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive en nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, siempre es tiempo para volvernos hacía Jesús y ser cauces de Misericordia. El Reino hemos de hacerlo posible en medio de la ambigüedad de este mundo y en este momento de la historia. Oremos.

Seremos levadura del Reino 

• Y que así la Iglesia sea levadura dentro de este mundo y todos queden fermentados con las promesas de Jesús de Nazaret

Seremos levadura del Reino 

• Comprometiéndonos como creyentes a seguir a Jesús, haciéndonos cargo de la realidad, siendo fermento de otro mundo posible, más humano y humanizador.

Seremos levadura del Reino 

• Mezclándonos todos nosotros como la levadura, en el corazón de nuestra historia, implicándonos con las realidades sociales, políticas, económicas y religiosas.

Seremos levadura del Reino en nuestro día a día

Padre bueno, no queremos olvidarnos que el Reino de Dios nos necesita para su realización, requiere nuestro trabajo, compromiso y acción. Agradecemos la vida de Jesús de Nazaret, hermano y Maestro nuestro, que vive resucitado por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN OFRENDAS

Junto con el pan y el vino, recibe, Señor, nuestro sincero deseo de colaborar para que reine la armonía. Queremos vivir en paz y ser felices. Queremos convivir en paz en nuestras familias, en nuestro pueblo y en toda la sociedad. Te ofrecemos nuestros buenos deseos. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Te damos gracias,

Señor y Padre nuestro,

te bendecimos y te glorificamos,

porque has creado todas las cosas

y nos has llamado a la vida.

Tú nunca nos dejas solos,

te manifiestas vivo y presente

en medio de nosotros. 

Estás en nuestro interior

como la levadura que 

fermenta nuestra masa.

Ya en tiempos antiguos

guiaste a Israel, tu pueblo,

a través de un inmenso desierto.

Hoy acompañas a tu Iglesia peregrina,

dándole la fuerza de tu Espíritu.

Por medio de tu Hijo

nos muestras el camino de la vida,

para que, a través de este mundo,

lleguemos al gozo perfecto de tu reino eterno.

Por eso,

con los ángeles y los santos,

cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA

Te glorificamos, Padre Santo,

porque estás siempre con nosotros

en el camino de la vida,

sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega

para el banquete pascual de su amor.

Como hizo en otro tiempo

con los discípulos de Emaús,

él nos explica las Escrituras

y parte para nosotros el pan.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros 

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

Jesús en su última comida con sus amigos

tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso

diciendo:

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús

Queremos, Padre santo, proclamar ante el mundo

la verdad de Jesús, su vida y muerte terrenal, su vida eterna y feliz en Ti.

Deseamos, impulsados por tu Espíritu,

que nuestra Iglesia se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre siempre nuevos impulsos de vida; consolidando los vínculos de unidad entre los laicos y los pastores de tu Iglesia, entre nuestro Obispo N..., y sus presbíteros y diáconos, entre todos los Obispos y el Papa León.

 

Queremos que la Iglesia sea, en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz.

Gracias una vez más porque

has acogido en tu casa del Cielo 

a nuestros hermanos difuntos ...

todos nuestros familiares, amigos

y fieles difuntos de esta Comunidad 

Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación

para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,

en la feliz compañía de tu hijo Jesús, 

unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José

a los apóstoles, a los santos y a todas las personas

de buena voluntad diciendo

Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,

la paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

(Terminamos la celebración con la oración de San Francisco de Asís, que nos recuerda cómo debemos ser levadura en medio de la masa del mundo)

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!

Que allí donde haya odio, ponga yo amor;

donde haya ofensa, ponga yo perdón;

donde haya discordia, ponga yo unión;

donde haya error, ponga yo verdad;

donde haya duda, ponga yo fe;

donde haya desesperación, ponga yo esperanza;

donde haya tinieblas, ponga yo luz;

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto

ser consolado como consolar;

ser comprendido, como comprender;

ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe;

olvidando, como se encuentra;

perdonando, como se es perdonado;

muriendo, como se resucita a la vida eterna.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

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