Liturgia del 28º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"
Comentario Inicial:
En la parábola del banquete de bodas (Mt 22,1), que hoy leemos, se ve con mucha claridad "la mezcla de la paja y el grano", es decir, lo que probablemente contó Jesús de lo que añadió Mateo o su Comunidad según su mentalidad judía o sus circunstancias (año 80-85, después de la destrucción del Templo). Y no podemos olvidar que somos seguidores de Jesús, no exactamente del judío Mateo. Aunque le utilicemos como emisora de información, debemos separar los ruidos de las noticias reales.
No me cansaré de insistir en que la "interpretación literal" nos lleva a la contaminación del Cristianismo, es decir, nos aleja de la "identificación de Jesús y de su seguimiento". De ahí las barbaridades que se han dicho y hecho durante 21 siglos en nuestra Iglesia.
Hay que empezar por reconocerlo, si queremos ser fieles al Jesús real. Hay que bajar del guindo, porque en el guindo no está la LUZ innovadora de Jesús, por mucho que la Jerarquía se empeñe en seguir ahí encaramada. Lo intentó Él con aquéllos… ¿Conseguiremos nosotros el inicio de conversión de éstos?
Mientras sigamos siendo ovejitas luceras y les sigamos sin rechistar a sus negocios (apariencia, prepotencia e incoherencia) no conseguiremos nada. Es más, mientras consciente o inconscientemente, les sigamos considerando los "dueños de dios", estaremos inmersos en la más rotunda apostasía.
1º)De esto habla la parábola de hoy y las anteriores (parábola de los dos hijos y la de los viñadores homicidas). Son DENUNCIAS dirigidas a los "sumos sacerdotes y ancianos" (jerarquía judía). Las tres apuntan al rechazo de los líderes del pueblo al mensaje y persona de Jesús.
2º)Vayamos al detalle:
• Versículos 1-10: En la "parábola del banquete nupcial" propiamente dicha, paralela a la de Lucas (14,16) y al evangelio de Tomás (dicho 64), Mateo introduce elementos alegóricos explícitos que reflejan la tragedia histórica de Jerusalén (año 70) como un juicio divino ejecutado a través de los ejércitos romanos: "El rey se enojó, y enviando sus tropas, destruyó a aquellos homicidas e incendió su ciudad" (v. 7).
Mateo transforma la parábola original en una alegoría de la historia de la salvación:
• El Rey: Dios Padre.
• El Hijo (el Novio): Jesucristo. Las bodas representan la consumación de la era mesiánica y el mensaje luminoso de Jesús.
• Los primeros siervos (v. 3): Los profetas del Antiguo Testamento que llamaron a Israel y fueron ignorados.
• Los segundos siervos (v. 4): Los apóstoles y los primeros misioneros cristianos de la era apostólica.
• Los primeros invitados (vv. 3-6): La aristocracia religiosa y los líderes de Israel que rechazaron activamente el mensaje. Su desprecio se traduce en la violencia contra los siervos, reflejando el martirio de los líderes de la Iglesia primitiva (como Esteban o Santiago).
• Los caminos y los nuevos invitados (vv. 9-10): La apertura de la misión de la Iglesia a los gentiles y a toda la humanidad tras el colapso del judaísmo. El texto especifica que reunieron a "malos y buenos", lo que indica la naturaleza mixta (no pura) de la comunidad eclesial terrenal.
• Versículos 11-14: Al apéndice del "invitado sin el vestido de bodas" (una sección ausente en Lucas, probablemente original del redactor de Mateo) se le ha dado históricamente varias interpretaciones. La más clara es que no basta la "buena voluntad" y la "asistencia" (ritos) para agregarse a la nueva Comunidad. Hay que revestirse de la "coherencia de las doctrinas" (verdad) y las "obras acordes a la LUZ de Jesús".
Es decir, no basta sumarse por apasionamiento visceral, seguimiento ciego, cultura histórica, interés salvífico o cualquiera otro, huida del miedo inherente a nuestras inseguridades, etc. Es necesaria una "adhesión humana", acorde a la inteligencia, voluntad y libertad, que constituyen nuestra esencia. El simple seguimiento de la masa no basta (¿Dónde va Vicente? Donde va la gente. Y si es a comer, mejor).
Lo del "llanto y crujir de dientes" (velada alusión al infierno) es un evidente añadido del redactor de Mateo con clara mención a las creencias del AT. Jamás Jesús pudo decir tal cosa, ni en este pasaje ni en los otros en que se lo cuelgan. ¿O es que Jesús ignoraba que la existencia de un infierno es contraria a la esenia del Abba?
- Versículo 14:
El pasaje cierra con la frase: "Porque muchos son los llamados, y pocos los escogidos". Han corrido ríos de tinta aplicando este texto a una supuesta "predestinación", lo que es una verdadera aberración, como lo es la interpretación literal y la ausencia de coherencia. Todavía en nuestros días Benedicto XVI obligó a cambiar en la consagración el TODOS por MUCHOS. Lo que demuestra que los Papas también son humanos y cometen errores.
Exegéticamente, la "llamada" (klesis: κλῆσις en griego antiguo) es universal y abarca a toda la humanidad. Sin embargo, la "elección" (ekloge: ἐκλογή) no responde a una divina predestinación arbitraria, sino a la "corresponsabilidad humana". Los elegidos son aquellos que no solo atienden la voz del Rey, sino que además se dejan transformar interior y exteriormente, revistiéndose de la nueva Vida que el Evangelio ilumina.
Y empezamos:
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.
MONICIÓN DE ENTRADA
Una vez más se nos brinda una parábola sorprendente. De esas que da un giro inesperado y nos deja pensando. Es la de los invitados a la boda que ponen excusas para no ir, incluso con malas formas. Hasta aquí fácil de entender de a quién se refiere.
Lo que resulta chocante es que el anfitrión salga a los caminos para llenar el vacío de los invitados descorteses y cuando se llena la sala del banquete, se fija en uno que no lleva traje de boda.
Podemos interpretar que esa persona sin traje de fiesta es uno de esos cristianos hipócritas que se apuntan a lo bueno, a los privilegios de la religión (esa es la boda) pero no quieren vivir de acuerdo con el evangelio (ese es el buen traje).
Fortalecemos en esta Eucaristía nuestra adhesión a Jesús, y nuestra fraternidad.
ACTO de RECONOCIMIENTO
El traje de fiesta también son las cualidades que Dios Padre nos ha dado. Démosle gracias por ellas ahora al comienzo de la celebración y comprometámonos a ponerlas al servicio del bien común. “Quien NO vive para servir, NO sirve para vivir”.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros
ORACIÓN COLECTA
Hoy, Señor, me encuentro aquí con el deseo de empezar una vez más y de aceptar una segunda invitación.
Deseo extender mi mano para que la tomes y me lleves caminando junto a Ti hacia el Banquete. Quiero acoger tu voluntad desde mi corazón. Y quiero colaborar contigo para que todos puedan entrar al banquete de tu Amor.
Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte».
Palabra de Dios
Sal 22
R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,12-14.19-20):
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):
R/Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda. "Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda".
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».
Palabra del Señor.
R/Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
¡Es curioso lo que hemos hecho con la religión! A Jesús le gustaba la fiesta, le gustaba ver a la gente alegre y contenta. Él mismo participó al menos en una boda, y asistía a muchos banquetes a los que era invitado. Y para hablarnos de la llamada de Dios -del sueño de Dios para nosotros, de sus brazos siempre abiertos- lo hace comparándolo a una boda, o un banquete.
Y he aquí que hemos encorsetado la religión, la hemos encerrado en una serie de dogmas, de normas, de ritos y cultos serios y muchas veces desfasados. Celebraciones muy estéticas, con vestiduras rimbombantes que muchas veces no nos dicen nada y que salimos más fríos que cuando entramos.
No es de extrañar que los que participan estén deseando terminar, que muchos se limiten a contestar para la camisa y deseando que el Cura termine cuanto antes.
Tampoco es de extrañar que nos sorprendamos (y algunos se escandalicen) cuando los misioneros nos cuentan que en sus celebraciones dominicales se canta y se baila, nadie tiene prisa, todos participan y salen felices.
Lo he dicho más veces: La religión o es luminosa o no es auténtica. O nos ayuda a vivir con ilusión y esperanza, a enfrentarnos a los problemas, a dar un sentido a la vida, o mejor dejarla de lado.
La parábola de hoy nos insiste en dos cosas:
1º.- Que nadie quede fuera. Y vemos que son muchos los que están fuera, los que se han marchado aburridos y hastiados de esa religión encorsetada, y a los que hay que ofrecer de nuevo una Religión Luminosa y festiva, en la que todos contribuimos, para hacer fiesta, para compartir nuestra fe y alegría. Y también son muchos a los que hemos excluido de la fiesta de la vida, en los “cruces de los caminos”.
Por eso la parábola nos lanza algunos cuestionamientos:
¿Me siento personalmente invitado a la fiesta de la vida?
¿Soy consciente de que todo ser humano es invitado exactamente igual que yo?
¿Me siento implicado para hacer que mi religión sea una Religión Luminosa que me ayuda a compartir las penas y las alegrías de los hermanos, a celebrar juntos con alegría y apoyarnos mutuamente con la fe y el amor que compartimos?
2º.-¿Qué será o cómo será ese traje de fiesta?
¿Me he preguntado en qué consiste ese vestido de boda que unifica a los que lo aceptan?
Debe tratarse de un vestido diseñado con alegría, teñido de agradecimiento y cosido con puntadas de ilusión por participar en la boda del Hijo y en la celebración del Amor. Sentir la alegría de ser hijo del Padre Dios, estar invitado a su banquete y llevar el estilo de vida que nos convierte en HUMANOS.
Es verdad que la vida nos trae alegrías, tristezas, salud o enfermedad, gozos y dificultades. Pero vivir de la mano de Jesús es descubrir el gozo del Camino acertado, la Verdad y la Vida realmente humana.
¿Vivir la PAZ, el AMOR, LA BONDAD y la AYUDA a los demás no te parece una fiesta?
El vestido que se te pide no es otro que la “adhesión” al Anfitrión que te ha invitado. Tu respuesta agradecida, sincera y coherente con el Padre que te invita con verdadero cariño.
No vale entrar solo a comer el cabrito o la tarta, hay que sentir una “sintonía” y “agradecimiento” con quien te hace una invitación tan generosa. Los hipócritas y aprovechados no son bienvenidos a la boda del Hijo.
No olvidemos que esta parábola es, en origen, una DENUNCIA a la “Jerarquía judía” que rechazó y condenó a Jesús. ¿De qué lado te pones tú: De los que rechazan a Jesús, como aquéllos, ¿O de los que le quieren seguir sinceramente?
Tampoco vale ser un PASOTA, ese que pasa de todo, se deja llevar por la marea humana sin hacerse preguntas; critica los buenos momentos de los otros, pone cara de circunstancias y de estar de vuelta de todo, y no aporta más que una triste sombra de negatividad.
Aquellos cristianos que dicen tener FE en fórmulas, ritos y estéticas, pero no viven ninguna "adhesión verdadera" a los valores de quien le invita no llevan el vestido adecuado. En ese caso eres un falso, un gorrón, entras desnudo, no llevas ni un taparrabos. Es lógico que te pongan en la calle.
En este tiempo nuestro Jesús sigue llamando y convidando a su banquete a los cercanos, a los lejanos, a los que una vez le siguieron, los que tienen una cierta curiosidad, a los cansados y a los que creen que esa llamada no es para ellos. Jesús sigue llamando a la fiesta a TODOS, TODOS, TODOS, como decía el Papá Francisco.
Pon el oído, párate y piensa a qué tipo de fiesta te están invitando. Mira a ver si te alegras de participar en el convite, si rechazas la invitación porque tienes otros temas de más interés, provecho o rentabilidad.
Y piensa también que, si de verdad te sientes invitado y agradecido por serlo, estás llamado a ser mensajero de esa invitación para otros. Quizás a tu lado hay personas desencantadas con la religión, o que solo conocen una caricatura de la religión, o que ignoran cómo es Dios. Y esperan escuchar una invitación a la alegría, a la esperanza, a la fiesta, que en el fondo de su corazón están deseando descubrir.
¡Cuántos se han alejado de la Iglesia porque no hemos sabido enseñarles el verdadero rostro del Abba, el papaíto que nos creó y nos acompaña durante toda la vida! Tal vez puedas contarles tu experiencia del banquete y tal vez te sorprenda su respuesta.
Todos, todos, todos, estamos llamados a la fiesta, sembremos sin cansarnos la invitación.
CREDO
Sacerdote. - ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos. - Sí, Creemos.
Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos. - Sí, Creemos.
Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, también nosotros somos invitados y podemos estar atados a nuestros problemas, negocios y preocupaciones y darles más importancia que a la llamada de Jesús. Oremos.
Queremos escuchar la invitación de Jesús
• Deseamos que la Iglesia nos recuerde que el Reino de Dios es abundancia, fiesta, hermandad, gratuidad y que todos somos invitados cada día.
Queremos escuchar la invitación de Jesús
• Deseamos que los creyentes no olvidemos que la fiesta de Dios sólo comienza cuando la sala está llena y mientras tanto, nos toca salir a los caminos anunciando el banquete del Reino.
Queremos escuchar la invitación de Jesús
• Deseamos que todos nosotros seamos conscientes de que la invitación al banquete reclama nuestra responsabilidad y nuestro compromiso con la proclamación del Reino puesto en marcha por Jesús.
Queremos escuchar la invitación de Jesús
Padre bueno, la Iglesia es la reunión de todos los invitados, no somos dueños ni de la casa ni de la mesa, se nos invita a poner todo nuestro empeño para que la liberación llegue a toda la humanidad. Gracias por el ejemplo de Jesús tu hijo que vive por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para alabanza de su nombre, para nuestro bien y el de su santa Iglesia
ORACIÓN OFRENDAS
Junto con el pan y el vino presentamos hoy nuestra vida: queremos que se transforme en alegría para compartirla con los demás. Ofrecemos nuestras debilidades, para que se transformen en fuerza y entrega generosa a nuestros hermanos. PJNS
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Te damos las gracias y te bendecimos,
Padre santo, Dios y Señor nuestro,
porque te manifiestas
a través de multitud de signos y señales
y nos haces percibir las vibraciones
de tu constante presencia cálida y cercana.
Sabemos que eres la abundancia de amor,
la plenitud del bien,
que no quieres ser ningún juez que imparta justicia,
que nos premie y castigue,
sino el Dios bueno que perdona por anticipado
y se hace llamar Padre y Madre.
Eres un Dios familiar y amigo,
comprometido con tu creación entera.
Te agradecemos que
nos quieras incondicionalmente,
tal como somos, que no
te importen nuestros defectos,
ni nuestras debilidades.
Significas nuestra liberación,
ahuyentas nuestra tristeza y desasosiego,
estar junto a Ti nos mueve a vivir en esperanza,
en permanente alegría y fiesta.
Tú pones, Señor, un cántico nuevo en nuestra boca,
que entonamos en tu honor, agradecidos y alegres.
SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
CONSAGRACIÓN y PLEGARIA
Te glorificamos, Padre Santo,
porque estás siempre con nosotros
en el camino de la vida,
sobre todo, cuando Jesús, tu Hijo, nos congrega
para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo
con los discípulos de Emaús,
él nos explica las Escrituras
y parte para nosotros el pan.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino y
se conviertan para nosotros en el signo,
el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.
Jesús en su última comida con sus amigos
tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso
diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por TODOS los hombres
para iluminar vuestras vidas.
Haced esto en conmemoración mía.
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús.
Por eso, Padre de bondad,
celebramos ahora
el memorial que Jesús nos encargó,
y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del servicio
y la entrega de su vida,
ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.
Fortaleciéndonos a cuantos nos disponemos a recibir el signo, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo para que, unidos al Papa León, y a nuestro Obispo N... seamos uno en la fe y en el amor.
Nos das entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspirándonos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayudándonos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido.
Tu Iglesia, Señor, quiere ser un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.
Gracias una vez más porque
has acogido en tu casa del Cielo
a nuestros hermanos difuntos ...
todos nuestros familiares, amigos
y fieles difuntos de esta Comunidad
Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación
para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,
en la feliz compañía de tu hijo Jesús, unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José, a los apóstoles, a los santos y a todas las personas
de buena voluntad diciendo
Por Cristo con él y en él, a Ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amen.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,
mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
errores sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú nos das la paz.
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Sentirse invitado por Jesús es: Sentirse entusiasmado con Dios y con la gente. Sentirse en la Creación como en casa. Sentir que todo lo de todos es mío y que todos me importan.
Saber que todo está por terminar, pero que crece, de dentro hacia fuera, y llegará. Saber que vendrá: soñar. Saber que hay que construirlo. Y saberlo, sentir… por Jesús, el Hijo en quien conocemos al Padre y a nosotros. Amén
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.