Liturgia del 2º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.
MONICIÓN DE ENTRADA
¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Cuál es, para nosotros, el nombre que mejor le encaja? El discípulo del profeta Isaías le llamó Siervo de Dios. San Pablo le llama Jesucristo. Juan el Bautista le señala como el Cordero de Dios. Jesús es todo eso. Ello implica que nosotros tenemos que ser como él: servidores, salvadores, y luz para los demás. Celebremos esta eucaristía con Jesús.
ACTO DE RECONOCIMIENTO
A lo largo de la historia se nos ha insistido mucho, y se sigue haciendo en reconocer el pecado en nosotros, en darnos golpes de pecho. Pero hay una verdad universal que no se ha tenido en cuenta: “la oscuridad (el pecado) solo se vence con la luz”.
Y la luz que Dios ha puesto en nuestro interior, a través de la cual se manifiesta, son nuestras cualidades y dones, nuestras potencialidades, es decir, nuestra LUZ y FUERZA interiores. Por eso comenzamos la celebración reconociéndolas y comprometiéndonos a desarrollarlas y vivirlas en nuestro beneficio personal y en la ayuda a los demás.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros…
ORACIÓN COLECTA
HAS VENIDO POR MI, SEÑOR
Para que, conociéndote, sepa que no existe alguien mayor que Tú, cimientos más sólidos que los tuyos (la fe y la esperanza, el amor y la vida).
Has venido por mí, Señor. Para que, viéndote, te ame y me fíe de Ti. Para que, amándote, ame y me confíe a los que me necesiten.
Has venido por mí, Señor. Y te doy las gracias, te bendigo y te glorifico y te busco y, buscándote, quiero que reines en mí para que, siendo Tú el Rey de mi vida no me rinda en las batallas de cada día ni me eche atrás a la hora de defenderte, ni oculte mi rostro cuando, a mi puerta, llamen los dramas humanos.
Has venido por mí, Señor. Para que mis dolores, siguiéndote se sientan aliviados por tu presencia. Para recordarme que mis fallos son perdonados desde siempre por tu mano misericordiosa.
¡Has venido por mí, Señor! ¡Gracias Señor!
LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 49, 3. 5-6
El Señor me dijo:
--Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.
Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel --tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza--:
--Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
Palabra de Dios
SALMO 39
R.- AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.-
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.-
Como está escrito en mi libro:
«para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.-
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.-
COMIENZO DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 1,1-3
Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.
Palabra de Dios
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1 29- 34
R/Gloria a tí Señor
En aquel tiempo; al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
--Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquél de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo". Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.
Y Juan dio testimonio diciendo:
--He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo". Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
Palabra del Señor.
Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
En el texto de hoy, Juan presenta a Jesús como el Cordero de Dios; como el Hijo amado alentado por su Espíritu. Pero la teología y la doctrina de la Iglesia posterior retuerce la imagen del cordero —víctima que se sacrifica a Dios— para elaborar una horrenda doctrina de la redención que ha prevalecido a lo largo de mucho tiempo (y que todavía persiste).
En esta doctrina Jesús -el Bueno- carga con nuestros pecados para ofrecerse como víctima expiatoria al Padre. De esta forma se zanja la supuesta ofensa que le hemos infringido y se reconcilia con el género humano.
Nos hemos tragado esta doctrina durante siglos sin cuestionarla y muchos todavía la siguen tragando. Una doctrina que repugna a la inteligencia y al sentido común, una doctrina que ha creado traumas y abandonos.
Pero esta interpretación contradice al propio evangelio de Juan, que más adelante nos dice que en Jesús hemos visto al Padre; es decir, que si Jesús es misericordioso, es porque el Padre lo es, y que si es capaz de comprometerse hasta el final en la iluminación del mundo, es porque Dios también está comprometido hasta el final con el género humano y su humanización…
En Jesús hemos visto que Dios es nuestro aliado contra el mal, y él, Jesús, su instrumento para librarnos del pecado, es decir, de nuestros ERRORES, que tienen como consecuencia dolor y fracaso. Por eso Juan le describe como: «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».
Nada que ver con los corderos que se sacrificaban como expiación por los pecados de Israel. El “pecado del mundo” no tiene que ser expiado, sino eliminado.
“Que quita el pecado del mundo”. ¿Cómo lo realiza Jesús? NO muriendo en la Cruz, como tantas veces hemos oído. Sino ILUMINANDO con su predicación, con sus actitudes, con su ejemplo, para conducirnos a la HUMANIZACIÓN del mundo y sacarnos de la animalidad. En aquella época, y también en la nuestra, había y hay humanos más bestias que las fieras. Todos conocemos casos de un tipo u otro.
En el evangelio de Juan, pecado no es la ofensa a Dios o a su Ley (como tanto nos han insistido y todavía nos insisten) sino la “opresión de un hombre sobre otro”. Solo así se entiende lo que decía Jesús: Las prostitutas y pecadores os llevan la delantera (porque no oprimen a nadie).
Lo mismo cuando Jesús dice: “tus pecados están perdonados”, está diciendo que no hay nada que perdonar. Jesús quita el pecado del mundo no muriendo, sino viviendo al servicio de todos y en el amor incondicional. Y desculpabilizando, porque Jesús no trata a los pecadores como culpables, sino como necesitados de Dios y amados de Dios (la CULPA es muchas veces utilizada por los poderes religiosos para dominar a sus fieles).
Jesús, insisto, para que lo guardemos en la memoria, lo que hace es darnos su LUZ para que no tropecemos en las trampas y flaquezas de la vida, para mostrarnos el Camino de humanización.
Jesús quitó el pecado del mundo escogiendo el camino del servicio, de la humildad, de la paz, del perdón, de la entrega y cuidado a los demás. Esa actitud anula toda forma de dominio, por eso consigue la salvación total. Es el único camino para llegar a ser un ser humano auténtico.
Jesús salvó al ser humano liberándonos de toda opresión: De la de nuestros instintos animales y violentos, y de la opresión de la clase religiosa, que era la que sometía al Pueblo en aquella época (y tal vez en la nuestra). De hecho, esa liberación le llevó a la condena de los religiosos de entonces y a su crucifixión por el poder romano a petición de aquéllos.
Jesús vivió esta libertad durante toda su vida. Fue siempre libre. No se dejó avasallar, ni por su familia, ni por las autoridades religiosas, ni por las autoridades civiles, ni por los guardianes de las Escrituras (letrados), ni por los guardianes de la Ley (fariseos). Tampoco se dejó manipular por sus amigos y seguidores, que tenían objetivos muy distintos a los suyos (los Zebedeo, Pedro y los demás).
No tenemos que oprimir a nadie de ningún modo. No tengo que dejarme oprimir, empezando por mis propios instintos animales (violencia, agresividad, odio, lucha, egoísmo, abuso, dominación, etc…).
La actitud de Jesús es AYUDAR a todos a salir de cualquier clase de opresión, personal o ajena.
Si de verdad quiero seguir a Jesús, tengo que seguir suprimiendo la deshumanización del mundo. De hecho, esa es la síntesis del Cristianismo.
Hoy Jesús no puede quitar la injusticia, somos nosotros los que tenemos que eliminarla. La religiosidad formalista, la perfección individualista, que se nos han propuesto como meta, son una tergiversación del evangelio. Si no estoy dispuesto, no solo a no oprimir sino a liberar, es que no me he enterado del mensaje.
Seguir a Jesús es comprometerse en el esfuerzo por quitar el pecado del mundo, es decir, liberar y liberarnos, con solidaridad y compasión, del egoísmo instintivo que nace de nuestra animalidad.
Por desgracia, en nuestra Iglesia hay todavía mucha adhesión al PODER, en vez de al SERVICIO que es lo que Jesús mandó a los suyos.
En realidad en cristiano, en humano, “la vida es para servir, y el que NO sabe servir, no sirve para vivir”.
Para ello contamos con la ayuda y el impulso permanente del Espíritu, que, como hemos dicho muchas veces, es Dios mismo desde dentro de nosotros.
Como decía Pedro Casaldáliga “No basta con ser creyente, hay que ser creíble”. Es decir, servidor, cada uno según sus dones.
CREDO
Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, el testimonio que Juan da sobre Jesús nace de su propia experiencia de encuentro. De eso se trata, de hacer experiencia personal y optar por la LUZ de Jesús. Oremos.
Jesús es nuestro referente
• Anhelamos una Iglesia que sea la parcela de Jesús en la Tierra, una Iglesia que contagie acogida en la diversidad, amor y cuidado de todos, respeto y cuidado de la Madre Tierra.
Jesús es nuestro referente
• Soñamos con comunidades parroquiales y religiosas que favorezcan procesos personales de crecimiento humano y de fe, que susciten la opción personal de seguimiento a Jesús de Nazaret.
Jesús es nuestro referente
• Sentimos la llamada a ser cauces del amor liberador de Dios, manifestado en Jesús, a ser puentes para la reconciliación entre las personas y los pueblos; a ser semilla de paz en nuestro entorno.
Jesús es nuestro referente
Padre bueno, queremos acertar a vivir vigilantes, con nuestro corazón despierto y siempre atento al hermano que nos necesita. Sólo así seremos semilla de humanización en nuestro mundo. Por CNS que vive por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA…
ORACIÓN OFRENDAS
Te presentamos el pan y el vino. Representan el duro trabajo de cada día y la alegría del deber cumplido. Junto a ellos ofrecemos nuestras vidas: Vidas con miedo, pero con esperanza en el futuro; vidas con trabajos y alegrías, pero vidas dispuestas a colaborar y preparar una sociedad nueva para todos. Tú lo convertirás, Padre Cariñoso, en Pan de Vida y en Bebida de Salvación. PJNS
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Santo y bueno eres, Padre Dios,
y a tu imagen y semejanza vivió Jesús,
santo y bueno, haciendo el bien, amándote en espíritu y verdad,
sin más norma que el mucho amor fraterno compartido.
Nos vino a liberar de toda religión opresora,
de dominio y falsas seguridades.
Queremos ser receptivos
al mensaje auténtico de Jesús.
Por Él sabemos que no te interesan
las formalidades vacías, ni los rezos superficiales,
y que lo único que mancha al ser humano
es actuar con mala conciencia,
contra uno mismo o contra los demás.
Por Él sabemos que nos quieres libres y auténticos,
comprometidos con la LUZ que Jesús nos dejó.
Esa es ya nuestra vocación: llevar a cabo la gran tarea de hacer felices a los que nos rodean, desde nuestra auténtica felicidad.
Gracias, Padre, por el testimonio de Jesús.
Te lo agradecemos con este himno de alabanza.
SANTO, SANTO, SANTO…
CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA
SANTO eres en verdad, Padre,
y con razón te alaban todas tus criaturas,
ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
con la fuerza del Espíritu Santo,
nos das Vida y santificas todo.
Congregas a tu Pueblo sin cesar,
para que ofrezca en tu honor esta OFRENDA
desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino
y se conviertan para nosotros
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,
Porque Él mismo,
la noche en que iba a ser entregado,
habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo hasta el extremo,
mientras cenaba con sus discípulos,
tomó un pan, y dando gracias te bendijo,
lo partió y lo repartió a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz,
y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi sangre,
sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra fe.
Anunciamos y proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial
de la ENTREGA de Jesús,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias,
TODO lo que somos y tenemos.
Tú diriges tu mirada sobre esta OFRENDA de tu Iglesia
y reconoces en ella nuestra adhesión a Jesús,
que vino a revelarnos tu rostro
de verdadero Padre, que nos ama sin límite.
Nos unimos en este sacramento al Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, aquí significadas,
que se entregó por nosotros para dejarnos su ejemplo de Vida.
Y nos abrimos de todo corazón a tu Espíritu Santo
para ser iluminados y fortalecidos en el seguimiento de Jesús, tanto individual como colectivamente.
Y así, unidos como hermanos,
formemos con Cristo un solo cuerpo
y un solo espíritu.
Él nos transforma en verdaderamente humanos
en nuestro diario caminar hacia tu Heredad,
donde seguiremos alabándote
junto con tus elegidos,
con María, la Virgen Madre de Dios y madre nuestra, su esposo san José,
los apóstoles y los mártires,
y todos los santos,
que nos precedieron en el camino hacia Ti.
Te ofrecemos, Padre, nuestro compromiso de adhesión a Jesús,
que ratificamos en esta celebración,
para que contribuya a la Paz y
la Humanización del mundo entero.
Confirmamos nuestra lealtad con esta tu Iglesia,
que peregrina en la Tierra,
fortalecida por nuestra fe y caridad.
Nos unimos a TODOS tus hijos de este Pueblo,
iluminado y fortalecido por Jesús,
junto con sus servidores: el Papa León
nuestro Obispo N…,
el orden episcopal, los presbíteros y diáconos.
Tú atiendes los deseos y compromisos
de esta Familia,
que has congregado en tu presencia
en este domingo, día en que Cristo
venció a la muerte.
Él nos ha hecho partícipes de su Sabiduría y Fortaleza
para que imitemos su ejemplo
en el camino hacia tu Heredad eterna.
Te damos GRACIAS porque nuestros
hermanos difuntos…, familiares,
amigos y miembros de nuestra Comunidad,
tras su maduración en este mundo,
ya disfrutan contigo en tu casa del Cielo.
Queremos ser parte del Reino interior,
que tu Hijo nos reveló,
y extenderlo a nuestro mundo
para que podamos gozar TODOS de tu felicidad eterna,
junto con Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amén.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,
la paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Son tantas y tantas las veces
que has pasado a mi vera
silbando tus canciones,
rozándome con tu brisa,
haciéndome guiños y risas,
deteniendo tu presencia...,
que me siento sin respuesta.
Y son tantas y tantas las veces
que he visto bajar al Espíritu
y posarse en personas anónimas
que caminan por este mundo
buscando la verdad a tientas,
a solas o en compañía fraterna...,
que me avergüenzo de mi inercia.
Por eso, al escuchar de nuevo
esa voz que anuncia tu presencia,
hago un alto en mis sendas,
abro mis entrañas yermas,
me despojo de toda pertenencia
y permanezco atento por si llegas
y quieres hacerme de tu cuadrilla nazarena.
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.