Liturgia del 3º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)
"Una Misa para iluminar y mover, sin dar órdenes a Dios"
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.
Y con tu Espíritu
MONICIÓN DE ENTRADA
La Eucaristía es la celebración donde fortalecemos nuestra fraternidad y nuestra adhesión a Jesús. Esto significa que queremos vivir la misma experiencia de Dios Padre que él vivió y nos transmitió. Y como él queremos ser luz para todos aquellos con los que nos cruzamos en la vida, especialmente los más humildes, sencillos y necesitados por cualquier causa. Vivamos pues esta Eucaristía unidos a Jesús.
ACTO DE RECONOCIMIENTO
Jesús nos invita a la conversión, es decir, al cambio de perspectiva, por eso comenzamos reconociendo en cada uno de nosotros todos los dones que Dios nos ha dado y a través de los cuales Él está presente en nosotros. Le damos gracias por su gratuidad.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Paz, tanto interior, sintiéndonos habitados por Tí, como exterior, contribuyendo a sembrarla en los demás. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don del Amor, descubriendo cada día el gran amor que nos tienes y viviéndolo con los hermanos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Queremos comprometernos a vivir el don de la Bondad y la Ayuda, ayudándonos a nosotros mismos a progresar en nuestra realización personal y ayudando a los demás en todo lo que podamos. Por eso decimos: Nos comprometemos Señor.
Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo….
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...
Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros…
ORACIÓN COLECTA
Cubrían sombras de muerte
la fría faz de la tierra:
Ciegos, sin rumbo, los hombres
habitaban en tinieblas.
Pero, una luz les brilló
junto al lago, en Galilea:
Llegó JESÚS, «SOL» de vida
y estalló la primavera.
Un nuevo Reino de Dios
traía con su presencia:
«curar las enfermedades
y sanar toda dolencia».
Soñaba limpiar el mundo
de cadenas y tristezas,
anunciar un Evangelio
de amor, de gracia y de fiesta.
Quien quería ser su amigo
tenía la puerta abierta.
Jesús invitaba a todos
y esperaba su respuesta.
Santiago, Juan, Andrés, Pedro,
lo siguieron sin reservas,
marcharon a «pescar hombres»,
porque «el Reino estaba cerca».
En el mar de nuestra vida,
Señor, queda mucha «pesca»:
Con Jesús, a pescar vamos
en la «barca» de su Iglesia.
Lectura del libro de Isaías (8,23b–9,3):
En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.
Palabra de Dios
Sal 26,1.4.13-14
R/. El Señor es mi luz y mi salvación
V/. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿Quién me hará temblar? R/.
V/. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.
V/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,10-13.17):
Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.
Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo».
¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?
Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Palabra de Dios
Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,12-23):
R/Gloria a ti, Señor.
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Palabra del Señor.
R/Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
Un párroco se enteró un día de que uno de sus feligreses había decidido no asistir más a la iglesia. Decía que podía comunicarse con Dios sólo, por ejemplo, en la naturaleza, como si estuviera en la iglesia.
Una noche el párroco decidió hacerle una visita. Sentados junto al fuego, los dos hombres hablaron de mil asuntos, pero no hablaron de la asistencia a misa.
Al cabo de un rato el párroco cogió unas tenazas y sacó una brasa brillante del fuego. Y la colocó sobre el suelo. La brasa comenzó a apagarse poco a poco y a convertirse en cenizas, mientras las otras brasas ardían y brillaban, y sus llamas bailaban alegres.
El párroco permanecía en silencio. Al cabo de un rato, el feligrés dijo:
- “El próximo domingo estaré en la iglesia”.
Hoy escuchamos en el evangelio los primeros pasos de Jesús en su misión. Fijémonos en dos detalles:
En primer lugar, Jesús no va a Jerusalén, el centro de la religión judía (parecería lógico que así fuese, si va a hablar de religión ¡qué mejor que empezar en un centro religioso!). Esta es muchas veces nuestra lógica, pero no la de Jesús.
Él va a Galilea, tierra de personas alejadas poco practicantes, nada clericales, poco piadosos, despreciadas por las autoridades religiosas. Esta elección de Jesús da a entender que el mensaje y la Buena Noticia que ofrece es universal, es para todos.
En segundo lugar, Jesús no quiere realizar solo su misión, por eso llama a un grupo de personas para que le acompañen, para que aprendan de él, para que estén con él y continúen su misión.
Hoy somos nosotros esas personas, somos las brasas que juntos damos luz y calor a nuestro mundo. Nadie puede trabajar solo, sino en grupo, en comunidad. Por eso estamos aquí cada domingo para fortalecer juntos nuestra adhesión a Jesús y nuestra fraternidad.
Y los seguidores de Jesús tenemos que actuar como actuó él. Podemos decir que la presencia de Jesús en medio de su gente se describe en términos de plenitud y de abundancia. Lo vamos a resumir diciendo que Jesús ofrece las tres S: Salud, Sabiduría y Sentido, o finalidad de la vida.
Mateo, el evangelista nos dice que “curaba toda enfermedad y toda dolencia del pueblo”, enseñaba en las sinagogas y llamaba a una misión que transformaba el trabajo cotidiano en acción fructífera y eficaz.
La sociedad actual tiene un hondo anhelo de las tres S. Vivimos en una sociedad individualista, subjetivista, desprovista de valores profundos.
El anhelo de sentido, de sabiduría y de salud corporal y espiritual, siempre presente en todas las épocas como algo propio de la naturaleza humana, nos orienta hacia la trascendencia.
Y más aún, este anhelo se acoge con otra “S”, el SÍ de la acogida a la vida, a la conversión, a la orientación de la acción, al discernimiento que surge de la escucha de la Palabra.
Jesús empieza por invitarnos a cambiar, a encontrarnos con Alguien que quiere hacernos mejores personas, más humanas y más felices. Ahí de nuevo entra la “oración de impregnación”, de sentirnos habitados por Dios, impulsados por Él a hacer presente la buena noticia de su amor en medio de nuestra sociedad.
Nos invita a salir de nuestra rutina y comodidad mental y existencial, a convertirnos en sus mensajeros, priorizando en nuestra vida cotidiana todo aquello que tenga que ver con el proyecto del Reino de Dios: la verdad, la justicia, la solidaridad y la igualdad de todas las personas, especialmente las empobrecidas, las que se ven privadas de consuelo, luz, horizonte y esperanza. Y no vayamos a buscarlas allá lejos, abramos los ojos porque a nuestro lado tenemos personas que nos necesitan
Como Jesús veamos a las personas agobiadas, angustiadas, oprimidas, con miedos y escrúpulos en sus relaciones con Dios. Démosles con nuestras palabras y presencia la gran noticia de que Dios es Padre.
Seamos como Jesús portadores de consuelo, de esperanza, de paz, en una palabra de Dios.
CREDO
Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, la llamada a la conversión es una invitación a cambiar nuestra vida, a salir de nuestra zona de confort y apostar por vivir atentos a la vida de cada día junto a los que nos necesitan. Oremos.
Queremos reorientar nuestro corazón
• Y que la Iglesia sea Buena Noticia en las periferias de nuestras ciudades, en los lugares donde no hay libertad, perdón, paz y amor.
Queremos reorientar nuestro corazón
• Y ser cauce de vida entre los marginados, entre los que ni cuentan ni producen según los criterios de nuestro mundo.
Queremos reorientar nuestro corazón
• Y escuchar todos nosotros la llamada a reorientar nuestro corazón y vivir de una manera más humana y fraterna.
Queremos reorientar nuestro corazón
Padre bueno, queremos acoger la llamada a la conversión como invitación a vivir desde dentro hacia fuera, siendo cauces de perdón y acogida con los demás. Siguiendo el ejemplo de tu Hijo Jesús que vive por los siglos de los siglos. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA…
ORACIÓN OFRENDAS
Estamos delante de Ti, Señor, para ofrecerte el vino y el pan, que simbolizan la vida de todos los hombres, mujeres, jóvenes y niños, su trabajo, sus alegrías y tristezas. Te presentamos estos dones y nuestro compromiso de trabajar para que sean Pan de Vida y Bebida de Salvación para todos los seres de la tierra.
A ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Gracias, Padre santo, Dios misericordioso,
porque nos amas como nunca comprenderemos,
y no tomas en cuenta
nuestros numerosos fallos y debilidades,
solo los socorres para que acertemos
a retomar nuestro camino hacia Ti.
Gracias, Padre, por tu inagotable misericordia,
eres nuestro refugio y consuelo
y nos haces partícipes de tu mismo ser,
de tu vida, la verdadera vida, la que permanece.
No nos cansaremos de alabar tu nombre,
porque siempre encontramos en Ti comprensión
para nuestras faltas
y fuerza y ánimo para rectificar y seguir adelante.
Nuestra alegría es saber
que eres nuestro Padre y Madre entrañable.
Y sintiéndonos hijos tuyos, te bendecimos
y elevamos hasta Ti este himno de gloria y alabanza.
SANTO, SANTO, SANTO…
CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA
Santo eres en verdad Señor fuente
de toda santidad
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino y
se conviertan para nosotros
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús
El mismo Jesús, la víspera de su Pasión y Muerte,
cuando estaba reunido a la Mesa con sus amigos, tomó un pan, lo bendijo, y se lo repartió, diciendo...
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros
Y lo mismo hizo con una Copa de vino: al terminar de cenar, alzó una copa, brindó por el triunfo a su Padre del cielo, y se la pasó a sus amigos, diciendo…
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas
Haced esto en conmemoración mía.
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la entrega y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, que son símbolo de su coherencia y fidelidad hasta el final, y te damos gracias porque nos haces sentir tu presencia.
Deseamos, movidos por el Espíritu Santo, vivir en la unidad cuantos participamos del sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo. Y ser signo de unidad para todos los seres humanos.
Señor Tú acompañas y alientas, a tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa León, con nuestro Obispo N…, y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, la llevas a su perfección por el amor y la caridad
Te damos gracias porque tenemos la confianza de que has recibido en tu Casa a nuestro hermanos… familiares, amigos y miembros difuntos de nuestra comunidad y a todos los fallecidos en el reciente accidente ferroviario de Andalucía.
Tienes misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y todas las personas sencillas y de buena voluntad confiamos por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amén.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,
la paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Señor, hazme un instrumento de Tu Paz.
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando, que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.