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CONVIVIUM: los curas de Madrid toman la palabra

Liturgia del 6º DOMINGO ORDINARIO 2026 (A)

"¡Ojalá que los Curas que lean esta Liturgia se sientan invitados a "cumplir el espíritu de las normas y no su letra atrasada y desvirtuada"!"

Una cosa te falta

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

La enseñanza del evangelio de este domingo es una de esas aportaciones más especiales de Jesús. En medio de una cultura obsesivamente pendiente de la Ley, es capaz de presentar un pensamiento distinto. Propone reflexionar sobre la motivación en el cumplimiento de los preceptos. Si son algo impuesto desde fuera, esas normas no ayudan en absoluto. Nuestro código moral debe nacer del corazón y mover hacia las buenas obras con motor propio. Celebremos la eucaristía unidos a Jesús y unidos entre nosotros

ACTO DE RECONOCIMIENTO

En nuestro interior tenemos todos los dones que Dios nos ha dado para vivir nuestra vida y a través de ellos disfrutar y transmitir su presencia. Le damos gracias por ellos, y nos comprometemos a vivirlos.

Porque nos has dado la capacidad de discernimiento para saber distinguir lo que viene de Tí, de lo que es manipulación y contradicción de tu luz. Gracias Señor

Porque nos das la fuerza de voluntad necesaria para seguir el Camino que Tú nos propones. Gracias Señor

Por el don de la solidaridad que has puesto en nosotros para ayudarnos unos a otros. Gracias Señor

Dios Padre amoroso, nos inunda con su amor, disculpa nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,  Tú tienes piedad de nosotros…

ORACIÓN COLECTA

Quien se salte de la Ley

el más mínimo precepto,

será el menos importante

para Dios, para su Reino.

Pero quien enseñe a todos

a cumplirlos con su ejemplo,

será grande; y en su vida

el Reino será su premio».

Cumplir la Ley, por lo tanto,

produce un feliz efecto,

si nos conduce hasta Dios

y a su reconocimiento.

Pero el mero cumplimiento

de la Ley nunca es correcto,

si sólo nos conformamos

con un «cumplimiento externo».

En este pozo cayeron

letrados y fariseos

que, por cumplir lo mandado,

creyeron que ya eran «buenos».

«Si vosotros no cumplís

mejor que aquellos maestros

la voluntad del Señor,

-les dijo Jesús en serio-,

nunca entraréis en el Reino.

Os quedaréis siempre lejos,

porque la «letra» no salva,

si el «espíritu» está muerto».

A Jesús no le interesa

el «formalismo»: los métodos,

el orden, la disciplina,

el mejor funcionamiento.

Jesús prefiere mirar

el «fondo»: el convencimiento,

la adhesión del corazón,

lo que nos sale de dentro.

Lectura del libro del Eclesiástico (15,16-21):

SI quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras.

Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera.

Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo. Sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre. A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar.

Palabra de Dios

Sal 118,

R./ Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor;

dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos

para que se observen exactamente.

Ojalá esté firme mi camino,

para cumplir tus decretos. R/.

V/. Haz bien a tu siervo: viviré

y cumpliré tus palabras;

ábreme los ojos, y contemplaré

las maravillas de tu ley. R/.

V/. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,

y lo seguiré puntualmente;

enséñame a cumplir tu ley

y a guardarla de todo corazón. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,6-10):

Hermanos:

Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.

Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».

Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-37):

R/Gloria a tí Señor

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.

Pero yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehena”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehena”.

Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: Ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello.

Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor.

Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

Un violinista profesional visita la orquesta juvenil de una escuela. Los estudiantes se encuentran aprendiendo las reglas necesarias de la música, y producen una música aún de principiantes. Al verlo le pidieron que interpretara algo para ellos.

El violinista lo hace sin partitura con toda dedicación. Él conoce ya todas las reglas y las incorpora a su talento sin esfuerzo. Se deja llevar por el espíritu de la música, no piensa en reglas, y de las cuerdas de su violín salen melodías maravillosas. Un apretado aplauso cierra su última nota.

Los estudiantes observan al violinista y aprenden mucho más viéndolo y escuchándolo que estudiando las reglas. El ejemplo del violinista les empuja a esforzarse con constancia para conseguir esa libertad y agilidad que han visto. 

Jesús es ese violinista, que se concentra tanto en su música, que ni se acuerda de las reglas. Las reglas se usan, si ayudan. Lo que importa es el espíritu o la intención que hay detrás de ellas. Cualquier regla tiene una finalidad positiva. Si te concentras en la regla y no avanzas hacia su finalidad, eres un teórico narcisista que no ha conseguido nada.

En la época de Jesús, los judíos tenían demasiadas reglas. Tenían tantas, que se olvidaban de la finalidad y se concentraban en el cumplimiento, eso era lo esencial. Como el que sale a tomar el sol, pero se mete por un bosque tan lleno de árboles frondosos que no le llega ni un rayito de sol.

Hay reglas más importantes que otras. Para Jesús las más importantes eran y son las que se orientan al AMOR, el amor a uno mismo y el amor a los demás.

Por eso no respeta el Sábado cuando se trata de curar enfermos o cuando sus discípulos necesitan cortar espigas para saciar el hambre.

Tampoco le importa que sus discípulos no se laven las manos reiteradamente sin necesidad, según pedían las leyes de la pureza ritual. Y decía: “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. Es decir, no conseguiréis la finalidad de las normas, vuestro esfuerzo ha sido baldío. Habéis estado sudando sobre una cinta del gimnasio, pero no habéis avanzado ni un milímetro. Esa sería la traducción a nuestros días.

Para Jesús la “plenitud de la Ley” es el espíritu de la ley, la consecución de su finalidad. Y ya sabemos que para Jesús la finalidad es el AMOR, que tiene muchos nombres y despliegues, y es lo que facilita nuestra realización personal y la humanización de nuestro mundo.

Es decir, que cumplir la ley en su plenitud no es cumplir preceptos porque está mandado, sino vivir en referencia a lo que somos en el fondo, a ese “ser humano” que Dios nos ha dado y es parecido a Él mismo. Después todos seremos distintos, cada uno con sus dones y consecuciones, pero todos con el parecido al Padre Creador, todos hermanos.

Por eso Jesús no dice: “si tu hermano tiene algo contra ti, ve primero a reconciliarte con tu hermano antes de llevar tu ofrenda ante el altar”. Primero el amor real y concreto, después la “ofrenda a Dios” que te manda la ley.

La exigencia de esta manera de vivir la ley hace que nos vayamos transformando por dentro, que nuestro corazón se haga más comprensivo, que sepamos perdonar, que la reconciliación sea nuestro talante para poder hacer comunidad, porque la plenitud de la ley está primero en el corazón y después en los hechos externos.

Lo que sigue en el texto evangélico concreta y expresa esta forma de cumplir la ley que Jesús quiere en situaciones candentes en las primeras comunidades, el tema del divorcio y de los juramentos, por ejemplo. 

El acta de repudio que cualquier varón podía dar a su mujer por causas mínimas, dejándola sin posibilidades de una vida digna, despreocupándose de ella, es claramente una costumbre injusta, que va contra la más mínima humanidad, la finalidad última de la ley, por eso Jesús avisa de esto a sus seguidores.

Ampliando nuestra mirada, ¿qué nos dice hoy a nosotros? ¿A cuántas personas damos cualquier tipo de “acta de divorcio” y nos desentendemos de ellas? Porque no son de los nuestros, porque no nos gusta lo que hacen o piensan ¿Y podemos luego acercarnos sin más a celebrar la eucaristía?

En una sociedad en la que el valor de la palabra era inmenso porque no había otro tipo de contrato, se había llegado a desvirtuar el juramento. El Evangelio rechaza cualquier forma de juramento. Jesús nos invita a amar la verdad, a vivir en verdad y decir la verdad. Simplemente, sencillamente… lo demás no es bueno, son filigranas hipócritas y hasta engañosas. ¿Qué valor real damos a la verdad? ¿La disimulamos, la ignoramos, hacemos pactos para lograr otros intereses que la desvirtúan? 

Al escuchar: “Habéis oído que se dijo, pero yo os digo” caeremos en la cuenta de que Jesús no añade o quita preceptos, sino que les da hondura, los lleva al corazón, al centro, a la raíz de la persona, de donde brota el amor y la convivencia humana.

Escuchemos la voz de Jesús que nos dice: ¡Cuidado! Hay formas de cumplir la ley que no nos hacen justos y buenos, sino falsos cumplidores. 

Se lo dice a sus primeros discípulos y a nosotros, ¿Somos justos, buenos, santos, al cumplir la ley, los mandamientos, los preceptos de la Iglesia? ¿O se nos puede aplicar aquel dicho popular: “Cumplo y miento”, como descripción real del “cumplimiento”?

Y es que todo cumplimiento externo de leyes y normas que no nos lleve a la TRANSFORMACIÓN real en mejores personas, más humanas, más civilizadas, es defraudar esas leyes, cuya finalidad es precisamente relacionarnos como seres humanos, a “imagen y semejanza” del Padre Creador y no como animales sin inteligencia.

Si vivimos profundamente la Palabra de Dios, si su Ley transforma nuestro corazón, entonces estamos entrando en la “plenitud” de que habla Jesús, que vino precisamente a humanizarnos. Así de fácil, así de sencillo.

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, la clave para entender lo que Jesús propone ha de nacer desde dentro, desde el corazón que ha descubierto la riqueza de Dios que nos habita. Oremos,

Nos comprometemos a vivir al estilo de Jesús

• Esforzándonos en que la Iglesia se libere de la necesidad de tanto cumplimiento normativo y descubra la libertad y anchura del corazón conquistado por Jesús de Nazaret.

Nos comprometemos a vivir al estilo de Jesús

• En nuestras relaciones comunitarias, familiares y fraternas siempre favoreciendo el abrazo que perdona, la reconciliación que no lleva cuentas, la paz ofrecida de corazón,

Nos comprometemos a vivir al estilo de Jesús

• Y que surjan en nuestro mundo hombres y mujeres que sean referentes de vida saludable, de vida comprometida con los demás, de humanidad encarnada, de cuidado de la Madre Tierra.

Nos comprometemos a vivir al estilo de Jesús

Padre bueno, todos nosotros queremos ser fermento de un mundo y una vida nueva en la que la honestidad, la verdad y la confianza sean posibles. Te damos las gracias por Jesús nuestro Hermano y Maestro, que vive por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Te presentamos Señor, las ofrendas de pan y vino que hemos puesto sobre el altar. Simbolizan nuestros trabajos y esfuerzos, y los ratos de alegría y de fiesta.

Te lo presentamos con ilusión sabiendo que tú lo transformarás todo en Pan de Vida y bebida de Salvación con nuestra colaboración. Te lo ofrecemos con Jesucristo Nuestro Señor. A m é n.

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Dios Padre-Madre de todos nosotros,

te dirigimos esta oración para darte gracias y bendecirte

porque eres nuestra fuente de vida y de esperanza.

De Ti brota el amor, la fuerza, el deseo de vivir.

Tú eres bondad infinita

y nos animas a querer a amigos y enemigos.

No eres Dios que te guste morar en grandes templos,

sino que quieres ser venerado en espíritu y en verdad

y prefieres la oración íntima y personal

al culto más solemne.

Es nuestro mayor orgullo tener un Dios como Tú.

Debemos y queremos anunciar bien alto

que tu amor y misericordia no tienen límites,

que es santo y bendito tu nombre, Padre Dios.

Gracias, Señor, queremos responder a tanto cariño,

pero sabemos que lo único que quieres de nosotros

es que nos respetemos y nos llevemos bien.

Con humildad y mucho cariño te dedicamos este himno.

SANTO, SANTO, SANTO…

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

Te glorificamos, Padre Santo,

porque estás siempre con nosotros

en el camino de la vida,

sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega

para el banquete pascual de su amor.

Como hizo en otro tiempo

con los discípulos de Emaús,

él nos explica las Escrituras

y parte para nosotros el pan.

 

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

 

Jesús en su última comida con sus amigos

tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso

diciendo:

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección.

Ven Señor Jesús.

Queremos, Padre santo, proclamar ante el mundo

la verdad de Jesús,

su vida y muerte terrenal, su vida eterna y feliz en Ti.

Deseamos, impulsados por tu Espíritu,

que nuestra Iglesia se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre siempre nuevos impulsos de vida; consolidando los vínculos de unidad entre los laicos y los pastores de tu Iglesia, entre nuestro Obispo N…, y sus presbíteros y diáconos, entre todos los Obispos y el Papa León.

Queremos que la Iglesia sea, en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz.

Gracias una vez más porque

has acogido en tu casa del Cielo

a nuestros hermanos difuntos ...

todos nuestros familiares, amigos

y fieles difuntos de esta Comunidad

 

Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación

para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,

en la feliz compañía de tu hijo Jesús,

unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José

a los apóstoles, a los santos y a todas las personas

de buena voluntad diciendo

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amén.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

La paz del Señor está con todos vosotros

Y con tu Espíritu

Daos fraternalmente la paz

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Elige amar en vez de odiar,

crear en vez de destruir,

perseverar en vez de claudicar,

alabar en vez de criticar,

curar en vez de herir,

reconciliar en vez de pelear,

enseñar en vez de esconder,

compartir en vez de robar,

actuar en vez de aplazar,

crecer en vez de conservar,

comprender en vez de juzgar,

unir en vez de separar,

alumbrar en vez de oscurecer,

bendecir en vez de blasfemar,

compartir en vez de almacenar,

sembrar en vez de dispersar…

Si así lo hicieres, en vez de morir, vivirás.

Y sabrás por qué mi palabra es palabra de vida

y mi evangelio buena noticia;

por qué de nada sirve, aunque se estile,

echar a vestido viejo remiendo de paño nuevo

y vino nuevo en odres viejos.

Deja ya de soñar en rebajas,

en normas y en trampas legales,

y no intentes comprar el reino de mi Padre.

No te arrastres bajo el peso de la ley;

corre libremente impulsado por el amor.

Y, en vez de morir, ¡vive!

¡Empieza a ser cristiano!

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

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