Liturgia del DOMINGO DE RAMOS 2026 (A)

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER sin dar órdenes a Dios"

Domingo de Ramos
Domingo de Ramos

Comentario Inicial:

Ni salvados, ni redimidos… de esa manera que aprendimos, porque la redención no es la sangrienta teoría estática, abstracta, comercial y milagrera que nos explicaron.

La Redención -con mayúscula- es la fuerza dinámica del propio Cristo, encarnado, muerto y resucitado "para" nosotros y "por" nosotros.

Él es el Camino que hay que andar, la Verdad que hay que descubrir y la Vida que hay que desarrollar. Y no solo para alcanzar la felicidad de allá, sino la de acá, en la medida de nuestra capacidad.

El "mensaje de la Cruz" nos señala precisamente lo que hay que EVITAR para disminuir el DOLOR de este mundo (recuérdese la serpiente de bronce).

Pero llevamos siglos interpretando lo contrario: Hay que causarse y causar dolor para imitar a Cristo y redimirnos.

La LUZ y no la CRUZ es lo que hay que IMITAR, precisamente para hacer desaparecer las cruces de este pérfido mundo.

¡La Redención viva, actual y verdadera, está plantada por Cristo, es el mismo Cristo! Pero somos nosotros los que tenemos que hacerla realidad en nuestra persona, en nuestro tiempo y en nuestro mundo.

Es delante de nosotros donde está la Redención y no detrás, porque delante de nosotros camina el siempre Primero. En sus huellas -traspasadas por nuestro pecado- está la Salvación. Ahí están las dinámicas "parábolas del reino" para ratificarlo.

Ni salvados, ni redimidos… de esa manera que nos contaron, pero SÍ iluminados, amados, llamados, atraídos, esperados y abrazados. ¡Esa es la Redención real, concreta, viva y actuante! ¿No es para volverse loco de alegría y pegar el aleluya hasta en el carnet de identidad?

Y, si hablamos de salvación eterna, debo "dar razón de mi esperanza" (1Pe 3,15):

¡SÍ, salvados, salvados TODOS desde la eternidad porque el Amor no puede hacer otra cosa que salvar!

El Señor vino a cogernos de la mano para guiarnos por la LUZ y alejarnos del DOLOR, para que consigamos la salvación en primera convocatoria y vivamos felices.

Esa es la "buena noticia", lo totalmente real, entendible y veraz porque coincide con lo que intuye nuestro corazón, sin tanto "laberinto" como algunos "profesionales de la religión" han construido.

De ti depende caminar el Camino de tu redención, de tu salvación, de tu humanización y dejarte acompañar -como en Emaús- por la dulce compañía del Amor mismo.

Es la adhesión a la LUZ la que nos hace hijos, no la cruz. Eres tú el que has de abrirte a recibir esa Luz, caminar hacia tu plenitud (redención) y no dejar de buscar ese Amor gratuito que te llama "hijo".

También puedes alejarte, despreciar "tu herencia" y hacer la experiencia de sobrevivir pasando hambre entre los puercos.

¡Es cosa tuya! Ése es el misterio de la libertad. El Camino está trazado y bien iluminado, de ti depende tomarlo o rechazarlo. Cuando decidas tomarlo, Él siempre te acompañará con abrazos florecidos y besos horneados.

Y empezamos:

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos el domingo de Ramos. Siempre me ha parecido una liturgia un tanto agridulce. Empieza en tono festivo con la bendición de los Ramos y la entrada triunfal a lomos de un simpático borrico. 

Termina con la lectura de la pasión y muerte de Jesús. En unas horas se pasa de la gloria al desprecio, mostrando que lo importante no depende de ramos o espinas. El camino que propone Jesús es Vivir en plenitud, con generosidad y coherencia hasta el final.

BENDICIÓN DE RAMOS

Dios, Padre cariñoso, tú santificas con tu bendición,  estos ramos, y a los que acompañamos hoy a Jesús, aclamándole con cantos y con alegría.

Tú Bendición + desciende sobre estos ramos y sobre los que nos hemos reunido. Queremos vivir alegres y felices, y extender esta alegría a los demás.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 1-11

Cuando se acercaban a Jerusalén, y llegaban a Betfagé, junto al monte de los Olivos. Jesús mandó dos discípulos diciéndoles:

—«Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo contestadle que el señor los necesita y los devolverá pronto». Esto ocurrió para que sucediera lo que dijo el profeta:

«Decid a la hija de Sión:

"Mira a tu rey, que viene a ti,

humilde, montado en su asno,

en un pollino, hijo de acémila"».

Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: Trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:

—«¡Viva el hijo de David!». «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!». «¡Viva el Altísimo!».  

Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada

—«¿Quién es éste?».

La gente que venía con él decía

—«Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea».

Procesión

ORACIÓN COLECTA

Dios, Padre nuestro: por medio de Jesús, tu Hijo, nos has mostrado que el camino que conduce a la victoria es el camino del servicio amoroso y la disposición interior para acogerte y escucharte a tí y a los demás.

Queremos tener la mentalidad y la actitud de Jesús, para aprender a servir con él y a amar, sin contar el precio, y sin medida. Y así llegaremos a ser victoriosos con Jesús Resucitado, que es Señor nuestro por los siglos de los siglos.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

S. «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?»

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»

C. Él contestó:

+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

S. «¿Soy yo acaso, Señor?»

C. Él respondió:

+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»

C. Él respondió:

+ «Tú lo has dicho.»

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»

C. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:

+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.

C. Entonces Jesús les dijo:

+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño." Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

C. Pedro replicó:

S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»

C. Jesús le dijo:

+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»

C . Pedro le replicó:

S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »

C. Y lo mismo decían los demás discípulos.

C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»

C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»

C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

S. «¡Salve, Maestro!»

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

+ «Amigo, ¿a qué vienes?»

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:

S. «Éste ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días."»

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»

C. Jesús le respondió:

+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:

S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»

C. Y ellos contestaron:

S. «Es reo de muerte.»

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:

S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»

C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:

S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»

C. Él lo negó delante de todos, diciendo:

S. «No sé qué quieres decir.»

C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»

C. Otra vez negó él con juramento:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:

S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:

S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»

C. Pero ellos dijeron:

S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Jesús respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:

S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»

C. Ellos dijeron:

S. «A Barrabás.»

C. Pilato les preguntó:

S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»

C. Contestaron todos:

S. «Que lo crucifiquen.»

C. Pilato insistió:

S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. «¡Que lo crucifiquen!»

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»

C. Y el pueblo entero contestó:

S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.

Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo.

Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:

S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ «Elí, Elí, lamá sabactaní.»

C. (Es decir:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:

S. «A Elías llama éste.»

C. Uno de ellos fue corriendo; enseguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:

S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.

Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. 

María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: "A los tres días resucitaré". Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos". La última impostura sería peor que la primera».

C. Pilato contestó:

S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis».

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

HOMILÍA

Durante estos días en muchas parroquias se hace la representación de la Pasión, y las imágenes que procesionan por las calles de nuestras ciudades reflejan también ese momento.

Por eso hoy vamos a hacernos una pregunta: ¿Y si tuviéramos que repartirnos los «papeles» de la Pasión entre nosotros? ¿Cuál podría ser mi sitio? ¿Qué personajes se parecen más a mí, encajan mejor conmigo (puede que más de uno)? Repasemos algunos:

- Si llevas en tu corazón secretos inconfesables, y los escondes para que nadie se entere; si estás en el grupo de Jesús, pero no te has identificado realmente con él y con su causa, no te has hecho de verdad «discípulo», posiblemente hay un Judas “amigo”, comiendo del mismo plato en su mesa, pero al final acabarás entregándolo. 

- Si notas que el dinero ha ocupado tu corazón, y te ha hecho romper relaciones familiares o personales, si andas calculando favores y deudas, y procuras sobre todo tu ganancia/beneficio, si tienes otros intereses que se anteponen a los intereses del Reino, y quitas de en medio al Señor cuando te estorba o ya no te interesa… puedes sospechar que dentro de ti hay un Judas

- Si has dicho de palabra que darías tu vida por Jesús y por el Evangelio, si te consideras más fuerte y fiel que los demás («aunque todos fallen, yo no fallaré«), si crees que lo tienes todo claro y se te va la fuerza por la boca… no dudes que dentro de ti hay un Pedro autosuficiente. 

- Si te ocurre que alguien te pregunta por tu identidad cristiana, por tus creencias, por tus opciones… y prefieres esconderte en el anonimato, poner excusas y no dar la cara para evitarte complicaciones («¡No conozco a ese hombre!»), la cosa está clara, ¡te pareces mucho a Pedro

- Si te encuentras ante una injusticia, o debieras defender al débil, al descartado, al humillado en sus derechos y prefieres mirar para otro lado; si alguien «cae» en tus manos y tienes ocasión de hacerle algún tipo de daño, burlarte, ponerle en aprietos, acusarle falsamente o sin pruebas… y te sientes con el derecho de juzgar y condenar… te vendría muy bien el puesto de Anás y Caifás o Pilato

- Si te sientes más cómodo con la religión de las normas, de las obligaciones, de las prohibiciones, de los ritos y cumplimientos… en vez del Evangelio del amor; si te preocupa más la piedad y la perfección personal, que el bien de las personas, o la ayuda a quien está perdido o sin salidas en su vida… Si eres capaz de acusar y atacar y despreciar a alguien porque no piensa como tú, serías un estupendo Anás o Caifás

- Si te cruzas con alguien que sufre y camina cargando la cruz de su pobreza, de su marginación, de su dolor, y tú, aunque estás cansado y tienes ganas de llegar a casa y descansar, te das la vuelta y le prestas cualquier tipo de ayuda o alivio, felicidades, porque el papel del Cireneo es el tuyo. 

- Si encuentras tiempo para acercarte a la cama del enfermo que suda y sufre, para acompañar al anciano solitario o desmemoriado, si sabes acariciar y limpiar el rostro deteriorado por el dolor y la marginación y enjugar las lágrimas… aunque no te dejen o no puedas hacer nada más… eres como «aquellas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para asistirlo»… Como la Verónica, o la Magdalena o la Madre de Jesús. 

- Si eres capaz de reconocer tus propias culpas, que en tu vida has andado desnortado, que has eludido la justicia, que te has aprovechado de lo que no era tuyo, y pides humildemente perdón…. podrías ocupar el lugar del «buen ladrón». 

- Si al mirar el rostro manchado de la Iglesia, sus errores y escándalos, sus incoherencias y pecados, aún eres capaz de reconocer en ella el rostro de Jesús y adorarlo… eres como el Centurión ante el cuerpo destrozado del Señor. 

- Si te enteras de alguna persona o familia que lo está pasando mal, y te haces cargo de sus necesidades, anónima y calladamente, si pagas alguna de sus facturas, si les echas una mano como sea, si hablas con alguien para aliviar su situación, aunque nadie te lo agradezca…. habremos encontrado a José de Arimatea

Puede ser esta una buena reflexión para estos días. Lo importante es que no pasemos estos días como espectadores de acontecimientos de hace mil años, como si todo aquello fuera «historia» pasada. No nos olvidemos que muchas personas, muchos hermanos nuestros, a nuestro lado están viviendo su propia pasión.

Ojalá que nos sintamos «llamados» a parecernos más al Cireneo, al Centurión, a María, al discípulo amado…

Que así sea. Que vivas una Santa Semana Santa y que el Espíritu del Señor haga resucitar algo de tu vida.

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, en el pórtico de esta Semana Santa la Palabra nos presenta a Jesús entrando en Jerusalén montado en un pollino. Todo un gesto que nos interpela y nos llama a la opción. Oremos.

 Queremos vivir con fidelidad a Jesús

• Deseamos que la Iglesia, poniendo distancia con los poderosos de este mundo, apunte siempre a lo pequeño, lo escondido, los gestos proféticos anónimos y fecundos.

 Queremos vivir con fidelidad a Jesús

• Deseamos que las comunidades parroquiales, religiosas y de base, ofrezcan estos días espacios y tiempos para el silencio, la contemplación, el encuentro con el Amor que se entrega sin medida.

Queremos vivir con fidelidad a Jesús

• Todos nosotros deseamos vivir junto a Jesús y María la subida a Jerusalén, dejándonos mirar, tocar y afectar por cada una de las celebraciones; sin rutina, con novedad.

 Queremos vivir con fidelidad a Jesús

Padre bueno, esperamos que la contemplación de Jesús sobre un pollino sacuda nuestra fe, nuestra conciencia y nos empuje a optar sin fisuras y con madurez por el Reino. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA

ORACIÓN OFRENDAS

Estos dones de pan y vino que hemos puesto sobre tu Altar, Señor, son el signo de la ofrenda de nuestras vidas, vidas llenas de amor y egoísmo, vidas llenas de esfuerzos y trabajos, de penas y alegrías. Tú lo convertirás todo en pan de vida y ayuda y en vino de alegría y agradecimiento. Amén

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Te damos gracias, Señor y Padre nuestro,

porque has creado todas las cosas

y las has llamado a la vida.

Tú nunca nos dejas solos.

Ya en tiempos pasados guiaste a Israel,

tu pueblo, por el inmenso desierto.

Hoy acompañas a tu Iglesia peregrina,

dándole la fuerza de tu Espíritu,

y por medio de tu Hijo Jesús

nos muestras el camino de una nueva vida,

que pasa por la entrega y el servicio

Por eso, con los ángeles y santos,

y unidos a las personas de buen corazón

entonamos el himno de alabanza

diciendo:

SANTO, SANTO, SANTO 

CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA

Santo eres en verdad Señor fuente de toda santidad.

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros 

en el Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús aquí significadas.

El mismo Jesús, la víspera de su Pasión y Muerte,

cuando estaba reunido a la Mesa con sus amigos, tomó un pan, lo bendijo, y se lo repartió, diciendo...

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros

Y lo mismo hizo con una Copa de vino: al terminar de cenar, alzó una copa, brindó por el triunfo a su Padre del cielo, y se la pasó a sus amigos, diciendo...

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús

Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la entrega y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, que son símbolo de su entrega y fidelidad hasta el final, y te damos gracias porque nos haces sentir tu presencia. 

Deseamos movidos por el Espíritu Santo vivir en la unidad cuantos participamos del sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo. Y ser signo de unidad para todos los seres humanos.

Tú acompañas y alientas Señor, a tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa León, con nuestro Obispo N…, y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, la llevas a su perfección por el amor y la caridad 

Te damos gracias por nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección, y en tu misericordia; Tú los has acogido en tu casa para siempre 

Tienes misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Jesús, su esposo san José, los apóstoles y todas las personas sencillas y de buena voluntad confiamos por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amén.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives

por los siglos de los siglos. Amén.

 

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

¿Seré yo, Maestro,

quien afirme

o quien niegue?

¿Seré quien te venda

por treinta monedas

o seguiré a tu lado

con las manos vacías?

¿Pasaré alegremente

del «hosanna»

al «crucifícalo»,

o mi voz cantará

tu evangelio?

¿Seré de los que tiran la piedra

o de los que tocan la herida?

¿Seré levita, indiferente

al herido del camino,

o samaritano conmovido

por su dolor?

¿Seré espectador o testigo?

¿Me lavaré las manos

para no implicarme,

o me las ensuciaré

en el contacto con el mundo?

¿Seré quien se rasga las vestiduras

y señala culpables,

o un buscador humilde de la verdad?

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Amén.

También te puede interesar

Lo último

stats