Liturgia del II Domingo de Navidad

"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

¿Cuántos Curas se atreverán a que un laico lea esta introducción desde el ambón antes de empezar la Misa? Me temo que no les gusta que les pongamos un espejo... Pero sería un precioso ejemplo…

El Verbo
El Verbo

Comentario Inicial:

Me vais a permitir, hermanos queridos, que comience hablando a los Curas que presiden nuestras Misas. Puede que a algunos les moleste que un Laico ignorante, ínfimo, efímero e insignificante se atreva a hacerles comentarios.

Pero es que es mi derecho y mi obligación puesto que soy tan "hijo de Dios" como ellos. Además tengo una tribuna especial: El último banco de la iglesia. Desde esa humilde atalaya se ven, se sienten, se observan muchas más realidades que las que muchos Curas podrían imaginar.

Hay Curas muy solemnes, que ejecutan los ritos a la perfección según lo mandado. Los hay con una voz y una presencia extraordinaria, con una pronunciación profesional de locutor. Algunos, con piquito de oro, pronuncian unas Homilías brillantes; con frecuencia abstractas, inentendibles, sin contenido real, sobre todo si se sientan en el trono de los Obispos. Unos pocos, lo sabemos, fueron los primeros de su clase y han estudiado con resultados magníficos y títulos brillantes. Seguramente les espera la "mitra anticristiana".

Y ahora les pregunto y os pregunto: ¿A cuántos habéis visto llorar en el altar? Un lagrimita de emoción, al menos… Y no hablo de la emoción imaginaria por el supuesto "milagro eucarístico", en el que algunos se empeñan todavía, contra toda coherencia (sabiduría bíblica).

Hablo de la emoción del corazón al dirigirse a un Padre amoroso, vivido y cierto, y dirigir al Pueblo a esa cima. Hablo de VIVIR la Eucaristía desde el interior y sentirla de verdad. Hablo de superar las rutinas y cánones para dejarse VIVIR el signo (sacramento) de la Presencia del Señor dentro de nosotros y entre nosotros. Solo signo SÍ, pero signo cierto y real, mucho más importante que los mitos imaginarios y las cruces e imágenes que nos meten por los ojos.

Muy difícil la emoción -lo confieso en su defensa- porque los TEXTOS oficiales son casi todos "maroma de esparto" para tirar del "dios badajo", a ver si suena y se despierta para soltar alguna dádiva. Y, claro, ese ídolo no emociona a nadie, por falso y material.

Cuentan que Santo Tomás de Aquino se elevaba del suelo (levitaba) unos centímetros por la emoción al celebrar la Misa. Y eso que era un cabezón, más intelectual que sentimental. Pero vivía, sin duda, la mística de lo que celebraba. Añado, para no confundir, que nadie piense en "milagros divinos", sino en "vivencias sicológicas humanas" con resultados extraordinarios, muchos de ellos desconocidos todavía e imposibles de reproducir desde la voluntad consciente.

A nuestros Curas no les pido tanto. Me conformo con que se note que tienen corazón y que viven la "presidencia del pastor" que conduce al Pueblo hacia la LUZ y la MOTIVACIÓN.

Que nos hagan notar, un poquito al menos, la ENERGÍA que emana de acercarse a un Padre que ama sin medida, comprende sin medida, perdona siempre, acompaña siempre y se deja sentir por los que, de verdad, quieren dejarse querer y acompañar. "No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado". "No se puede calentar quien no se acerca al calor".

¿A dónde nos acercan nuestros Curas? Me temo que a una "religión egoísta" que ni calienta, ni alimenta; un placebo imaginario para nuestras necesidades primarias.

En esta Liturgia Semanal intentamos (Curas y Laicos que la componemos) poner el corazón ante el Padre, sin pedirle nada, porque sabemos que TODO lo tenemos concedido desde que nos creó. Pretendemos ILUMINAR y MOVER aprovechando esa ENERGÍA que nace de la ADHESIÓN a un Padre que es LUZ y ENERGÍA, que llamamos AMOR.

Y me dejo en el tintero explicar lo de la SABIDURÍA que no es más que el don de la INTELIGENCIA que se nos ha concedido a los humanos. Seguro que el Cura lo cita en la Homilía.

Una pregunta osada para terminar: ¿Cuántos Curas se atreverán a que un laico lea esta introducción desde el ambón antes de empezar la Misa? Me temo que no les gusta que les pongamos un espejo... Pero sería un precioso ejemplo…

EMPEZAMOS:

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu ESTÁN con todos vosotros.

Y con tu Espíritu

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos la Eucaristía, en un clima navideño, en el que hemos recordado el nacimiento de Jesús y el estreno de un nuevo año, con la fiesta de María. Y nos hemos comprometido con la PAZ del mundo.

A lo largo de nuestra vida, y hoy más que nunca, lo fundamental es AMAR y sentirnos amados, tener buenos sentimientos, ser transparentes y siempre reaccionar con bondad, respeto y tolerancia.

Jesús vino para que en el mundo haya vida, y para que esa vida sea feliz para todos por ser humana y no solo animal.

Con estos sentimientos comenzamos la Eucaristía.

ACTO DE RECONOCIMIENTO

Confiando en el mejor de los Padres, al que jamás llegaremos a comprender y abarcar. Seguros de que nos comprende, nos quiere y nos acompaña, alzamos nuestros brazos para darle gracias por los dones que nos ha dado y nos comprometemos a vivirlos en este nuevo año recién estrenado.

Gracias Señor por el don de la ESPERANZA, que tiene su fuente en saber que siempre estás a nuestro lado y que en tu Casa tenemos ya un sitio reservado. Queremos comprometernos a vivirla y compartirla con los hermanos. Por eso te decimos: Nos comprometemos Señor

Gracias Señor por el don de la ALEGRÍA, la alegría de sentirnos queridos por Tí, y la alegría de sentirnos queridos por los hermanos y de quererlos nosotros a ellos y la ALEGRÍA de saber que nuestra vida tiene siempre un cielo eterno después. Queremos acrecentar esa alegría y difundirla. Por eso te decimos: Nos comprometemos Señor

Gracias Señor por el don del AMOR, el que tú nos manifiestas en nuestro interior y nos impulsas a comunicarlo a los demás. Por eso te decimos: Nos comprometemos Señor

Dios Padre Amoroso TIENE misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre,  Tú tienes piedad de nosotros…

ORACIÓN COLECTA

Gracias, Señor, por todo lo que has creado. Tú, a cada uno, nos has dado una misión importante para colaborar contigo en la transformación de este mundo tan maravilloso.

Gracias porque hay hombres y mujeres que se sienten felices haciendo el bien y ayudando a todos.

También nosotros queremos realizar la tarea de cada día con el corazón en Ti. Queremos recibir a tu familia humana y divina. Queremos hacerte un hueco en nuestro corazón, en el que quepan también todos los que nos rodean. Sabemos que Tú estarás con nosotros y nos ayudarás a realizar esta tarea. PJNS

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1-2. 8-12

La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo.

En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.

«El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca más dejaré de existir.

Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión.

En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.

Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad».

Palabra de Dios

Salmo 147

R/. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Glorifica al Señor Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión.

Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

R/Gloria a ti, Señor.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la LUZ de los hombres.

Y la LUZ brilla en las tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la LUZ, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la LUZ verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

Dios es palabra, apertura, diálogo, comunión permanente, comunicación gozosa.

Hemos recibido la Palabra-Dios. Está dentro de nosotros. Y el don de la palabra por el que podemos compartir nuestros sentimientos, nuestras ilusiones y esperanzas, nuestra fe, nuestra experiencia de Dios.

Por eso el evangelio de hoy es una llamada a que el valor, la fuerza, la belleza, el compromiso de nuestras palabras sea un reflejo, una participación de la Palabra-Dios. Aquí cabría recordar aquel dicho clásico, “si tu palabra no es mejor que el silencio guarda silencio”.

Un buen compromiso para este comienzo de año sería que nuestras palabras fueran siempre para bendecir, para alabar, para animar, para aconsejar, para corregir con dulzura, para comunicar el gozo del amor de Dios, y nunca para murmurar, criticar o maldecir.

El Evangelio nos invita a descubrir la encarnación en nosotros y a dar testimonio de ella con nuestras palabras y con nuestras obras.

Una de las grandes contradicciones de los cristianos es confesar con entusiasmo la encarnación de Dios y olvidar luego que Jesús está en medio de nosotros. 

Dios ha bajado a lo profundo de nuestra existencia, y la vida nos sigue pareciendo vacía. Dios ha venido a habitar en el corazón humano, y sentimos un vacío interior insoportable. Dios ha venido a reinar entre nosotros, y parece estar totalmente ausente en nuestras relaciones. Dios ha asumido nuestra carne, y seguimos sin saber vivir dignamente lo carnal.

Después de la Encarnación, a Dios sólo podemos encontrarle entre las personas, con las personas, en las personas, en nuestra propia existencia carnal.

Dios está cerca, se le puede escuchar y sentir. Respira nuestro aire, camina con nosotros. Está en nuestra carne, en nuestra impotencia, en nuestro dolor, en nuestras alegrías, anhelos y esperanzas. Se hace presente en toda nuestra vida, y en todos los acontecimientos de nuestra historia. La experiencia humana es experiencia de Dios. Todo rostro humano se ha convertido en el rostro de Dios.

Cuando me acerco a una persona, la acojo, la ayudo, la trato con amor, ahí me estoy encontrando con Dios. Cuando entro dentro de mí mismo en lo profundo de mí ser, ahí encontraré a Dios.

Dejemos que nuestro corazón se sienta penetrado por esa vida de Dios que también hoy quiere habitar en nosotros.

Otra enseñanza clara del día de hoy es que Jesús es la LUZ que vino a rescatarnos de las tinieblas de la animalidad, NO la carne para un supuesto sacrificio de expiación en cruz, como todavía nos cuentan. 

Dios no necesita sacrificios para perdonar. Lo tiene todo perdonado. Conoce y comprende muy bien nuestras limitaciones y fragilidades.

Lo que quiere nuestro Padre, y Jesús nos enseñó, es que utilicemos el don de la SABIDURÍA, como hemos leído en la 1ª Lectura, para acertar a ser verdaderamente humanos, conduciendo nuestra LIBERTAD por el camino del bien. 

Y ese don no es otro que lo que llamamos INTELIGENCIA que nos permite entender y aceptar la LUZ de Jesús para tomar las decisiones que nos construyen y alejarnos de las que nos destruyen y no nos dejan salir de la animalidad.

Vamos a intentar vivir atentos a la LUZ de la palabra de Jesús, que nos ilumina desde dentro de nuestra conciencia, al haber sido creados con INTELIGENCIA y VOLUNTAD para dirigir nuestra LIBERTAD hacia la LUZ y no hacia las tinieblas de los no humanos.

CREDO

Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos.- Sí, Creemos.

Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

La Palabra se ha hecho carne, ha acampado entre nosotros. Nos habita la Palabra, somos Palabra encarnada; como Jesús poseemos la Vida en plenitud dentro de nosotros. Oremos.

Somos Palabra encarnada

• Anhelamos que la Iglesia sea Palabra encarnada, invitación y propuesta de Vida, llamada al servicio de los más desfavorecidos y referencia de misericordia.

Somos Palabra encarnada

• Deseamos tomar conciencia de que en nosotros está la llamada a ser en plenitud, a favorecer el crecimiento de la humanidad que somos.

Somos Palabra encarnada

• Nuestras comunidades parroquiales y religiosas serán espacios de acogida para todos los que necesitan una palabra de aliento, un abrazo de paz, una mano que acompañe.

Somos Palabra encarnada

Padre Madre buena, la celebración de este tiempo de Navidad despierta en nosotros la conciencia y el compromiso a ser Palabra encarnada: Luz que alumbra y llama a la Vida. Gracias por Jesús tu Palabra de Vida que vive por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA para  alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN OFRENDAS

Junto con el pan y el vino, recibe Señor, estas ofrendas nuestras que simbolizan el trabajo y nuestra entrega. Lo mismo que los pastores fueron tus primeros amigos en Belén, también nosotros sepamos ayudarte y servirte a Ti y admirar y respetar a la gente sencilla que vive entre nosotros. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Gracias, Señor y Dios nuestro,

porque en el momento elegido por Ti,

tu Palabra se hizo LUZ entre nosotros

e iluminó a todos los hombres de buena voluntad.

En el solemne momento de su investidura,

siendo testigo Juan el Bautista,

fue breve y conciso tu discurso:

"Es mi hijo amado, escuchadle".

Y Jesús de Nazaret, ungido por tu espíritu,

proclamó buenas noticias para los humanos.

De tu parte anunció la libertad para los oprimidos,

abrió los ojos a los que no podían ver

y nos comunicó a todos

un mensaje de vida plena.

Nos habló siempre en tu nombre,

sus palabras eran tus palabras,

por eso sentimos que hablaba con autoridad.

Pero usó siempre palabras sencillas, claras,

apoyadas con parábolas,

para que todos pudiéramos entender.

Por eso te alabamos ahora diciendo

SANTO, SANTO, SANTO

CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA

Bendito sea Jesús, tu enviado

el amigo de los niños y de los sencillos.

Él vino para enseñarnos

cómo debemos amarte a Ti

y amarnos los unos a los otros.

Él vino para arrancar de nuestros corazones

el mal que nos impide ser amigos

y el odio que no nos deja ser felices.

Él ha prometido que su Espíritu Santo

estará siempre con nosotros

para que vivamos

como verdaderos hijos tuyos.

 

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino y

se conviertan para nosotros

en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús, en la Persona y la Vida de Jesús, aquí significadas.

El mismo Jesús,

poco antes de morir,

nos dio la prueba de tu Amor.

Cuando estaba sentado a la mesa con sus discípulos, tomó el pan,

dijo una oración para bendecirte y darte gracias,

lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles:

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino,

te dio gracias con la plegaria de bendición

y lo pasó a sus amigos, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

 

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

 

Por eso, Padre bueno, recordamos ahora

la resurrección de Jesús, el Salvador del

mundo, y renovamos nuestra fraternidad.

Él se ha puesto en nuestras manos

para que te lo ofrezcamos como ofrenda nuestra

y junto con él nos ofrezcamos a ti.

Tú nos escuchas, Señor Dios nuestro;

y nos das tu Espíritu de amor

a los que participamos en esta comida,

para que vivamos cada día

más unidos en la Iglesia,

con el santo Padre, el Papa León,

con nuestro Obispo N…,

los demás Obispos,

y todos los que trabajan por tu pueblo.

No nos olvidamos de las personas que amamos

ni de aquellas a las que debiéramos querer más.

 

Te damos gracias porque nuestros

hermanos difuntos… familiares

amigos y miembros de nuestra Comunidad

están ya contigo en Tu casa del Cielo.

 

Y un día, nos reuniremos contigo,

con María, la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, su esposo San José, los santos

y todas las personas de bien

para celebrar la gran fiesta del cielo.

Entonces, todos los amigos de Jesús, nuestro Señor, podremos cantarte sin fin.

 

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

Hay que tener confianza en Dios, hermanos, pues Él ha confiado en nosotros. Hay que tener fe en Dios, pues Él ha creído en nosotros. Hay que dar crédito a Dios, que nos ha dado crédito a nosotros. ¡Y qué crédito! ¡Todo el crédito! Hay que poner nuestra esperanza en Dios puesto que Él la ha puesto en nosotros.

Singular misterio, el más misterioso: ¡Dios nos ha cogido la delantera!

Así es Él, hermanos, así es Él. Se le desborda la ternura por los poros, nos alza hasta sus ojos, nos besa, nos hace mimos, cosquillas y guiños. Y sueña utopías para nosotros como una Madre buena y apasionada.

Dios ha puesto su esperanza en nosotros. Él comenzó, ya en los orígenes, y no se cansa. Él espera que el más pecador de nosotros trabaje, al menos un poco, por sus hermanos. Él espera en nosotros más que nosotros mismos, ¿Y nosotros no vamos a esperar en Él?

Dios nos dio su Palabra, nos confió a su Hijo amado que vino a nuestro mundo y casa; nos confió su hacienda, su Buena Noticia, y aún su esperanza misma, ¿Y no vamos a poner nosotros nuestra esperanza en Él?

Hay que tener confianza en la vida a pesar de lo mal que dicen que está todo. Hay que tener esperanza en las personas, ¡en todas! Sólo en algunas hasta los fariseos y necios la tienen…

Hay que confiar más en Dios y echarnos en sus brazos y descansar en su regazo. Hay que esperar en Dios. Mejor, hay que esperar a Dios. Y si todo esto ya lo hacemos, una cosa nos falta todavía: Hay que esperar con Dios a que su Palabra se haga buena nueva en nuestras entrañas, en su casa, que es nuestra casa. Amén.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado.

Padre, Hijo y Espíritu Santo

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