"Una Misa para ILUMINAR y MOVER, sin dar órdenes a Dios"

27º DOMINGO ORDINARIO 2027 (A)

"La parábola de los "viñadores homicidas" es, sin duda, la más dura que Jesús pronunció contra los dirigentes religiosos de su pueblo. No es fácil remontarse hasta el relato original que pudo salir de sus labios, pero probablemente no era muy diferente del que podemos leer hoy"

Obispos lavado de ideas
Obispos lavado de ideas

27º domingo ordinario 2027 (A)

Comentario Inicial

Conviene aclarar, lo primero, que la exégesis moderna considera esta parábola auténtica de Jesús (figura en los 3 sinópticos), con añadidos, incluso sutiles, de la comunidad mateana: Todo lo que hace referencia al AT, incluido lo de la piedra angular.

Escribo esta noche muy triste y deprimido por el esperado desprecio y manipulación que se hará de esta parábola por parte de los clérigos reinantes. No va con ellos, te la aplicarán a ti, tú eres el mangante de la viña y el asesino. Los laicos no pintamos nada, somos carne de cañón, pero me arriesgaré a decir lo que veo. Ya no me importa que me llamen perro judío o similar.

1º) ¿A quiénes va dirigida la parábola? Está muy claro, ¿no? Pues no oirás a muchos Curas, y menos Obispos, aplicarse el relato. Te lo aplicarán a ti, fiel de la última fila. Es la hipocresía de escurrir el bulto.

2º) ¿Qué observamos delante de nuestros ojos hoy? Unos jerarcas vestidos de colorines, sedas, encajes y borlas, para destacar su PRIMACÍA sobre la Comunidad.

Observa un poco más de cerca: Se sientan en TRONOS, algunos muy artísticos, elevados y cómodos, rodeados de su corte. Se adornan con FAJINES de generales e insignias, en forma de cruz para disimular. Se CORONAN con ridículas "mitras", con su trajín de quita y pon (menos mal que ahora lo hacen ellos mismos y solo en ocasiones son sus auxiliares quienes les ponen o quitan sus coronas). Un CETRO llamativo, con frecuencia de oro o plata, también muy artístico. Lo llaman "báculo" y dicen que es para significar su misión de pastor (la verdad es que no he visto a ningún pastor con similar artefacto, un palo les basta). Completan sus joyas con precioso ANILLO de príncipe (seguramente similar al que utilizaba Jesús).

Estos son los "inquilinos de la Viña", que fueron a trabajar y obtener frutos. Pero de momento se han quedado en las APARIENCIAS.

Obispos
Obispos

3º) Vamos ahora a los frutos conseguidos. "Por los frutos los conoceréis…". Es la clave para saber si éstos son como aquéllos o peor. CATECISMO oficial de la Iglesia Católica, plagado de estupideces y obligatorio (lo digo en plata, como lo oigo). DOCTRINAS con incoherencias de aurora boreal, erradas e inmovilizadas por una tortícolis prehistórica (como la "doctrina sacrificial" del "dios matón"). PREDICACIÓN y CATEQUESIS con esclerosis múltiple, abstractas, buenistas, anticuadas, nada realistas, pura exhibición de los tatuajes indelebles del seminario. IGLESIAS cerradas o vacías… ORACIONES para poner deberes al cielo y exigir que trabajen. RITOS rutinarios y absurdos. EXCOMUNIONES o desprecio a quienes disienten porque su conciencia se lo exige. DESAHUCIOS a monjas disidentes, pobres y vulnerables, o condenas a grupos con estilos "poco ortodoxos". Y lo mucho que es imposible concretar en este pequeño espacio.

Todo esto es al apartado de la PREPOTENCIA, que, junto con las APARIENCIAS, resumen la actuación real y visible de los "sumos sacerdotes y ancianos de hoy".

4º) Eliminación del Hijo. Es el final de la historia. ¿Se parecen estos jerarcas al Jesús, todo entrega, todo servicio, todo ayuda, luz de humanización? Es el heredero, hay que eliminarlo para quedarse con la Viña.

Lo sintetiza esta historia real que habla por sí sola: Un abogado muy católico de allende los mares me escribe este WhatsApp: "Leí tu comentario de este domingo y es formidable. Los "dueños de dios" nos han enseñado todo lo que NO es el Abba de Jesús, y viven muy cómodos en el AT…"

Me sentí herido en lo más hondo al leer los "dueños de dios" (mi mano y mi corazón se resisten a usar mayúsculas). Es la descripción más breve y exacta de la "usurpación de la Viña" y la muerte del Hijo. Si gente del Pueblo se expresa así, con toda naturalidad, es que así lo ven y lo sienten… ¡Un dolor!

"La vida es para SERVIR. El que no sabe servir, no sirve para VIVIR". Es solo un principio humanista básico, ni siquiera eclesial.

¿Tendría Jesús razón cuando dijo lo que dijo y a quiénes se lo dijo?

Y empezamos

El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, la Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.

MONICIÓN DE ENTRADA

Un buen campesino, aun el arrendatario, tiene cuidado de sus campos y cultivos, más incluso que un comerciante cuida de su negocio. Porque ama todo lo que crece y produce fruto; hay vida ahí, él puede verla crecer. Dios ama a su pueblo, la viña que él ha plantado y cercado con tierno cuidado. 

Su Hijo vino a darnos luz a su pueblo, para que viva y crezca. Dios nos ha confiado su viña a nosotros, tanto líderes como miembros de la Iglesia; no como un privilegio, sino como un campo donde trabajar, de forma que produzca ricos frutos de justicia y amor. Reafirmemos una vez más nuestra adhesión a Jesús y a su proyecto de humanidad fraterna.

ACTO de RECONOCIMIENTO

Para cuidar la viña, Dios Padre nos ha dotado de las herramientas necesarias, son nuestras cualidades. Comenzamos dándole gracias por ellas y comprometiéndonos a ponerlas al servicio de la Viña del Señor.

Nos has dado Padre el don de la inteligencia para que a través de ella te conozcamos a Tí y construyamos juntos un mundo fraterno. Para ello nos comprometemos a ponerla al servicio del bien común. Nos comprometemos Señor.

Nos has dado Padre el don de la sensibilidad para descubrir tu presencia en todas las cosas bellas que has creado para nosotros y para estar atentos a los demás y poder ayudarles. Nos comprometemos a cultivarla cada día. Nos comprometemos Señor.

Nos has dado Padre el don del amor.  Nos comprometemos a cultivarlo siendo amables, cariñosos y serviciales con todos.

Nos comprometemos Señor

Dios Padre Amoroso tiene misericordia de nosotros, comprende nuestros fallos y nos guía de su mano a la vida eterna. Amén

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo….

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú tienes piedad de nosotros...

Tú que quitas el pecado del mundo, Tú atiendes nuestras súplicas

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, Tú tienes piedad de nosotros

ORACIÓN COLECTA

¿Qué más puedo esperar de Ti, Padre?

Toda mi vida, desde antes de nacer, está diseñada y realizada en el Amor.

Tú, Padre, no puedes dejar de amarnos. Y, aunque nosotros seamos tus viñadores ingratos, Tú siempre nos envías profetas, sacerdotes, hermanos y ¡hasta tu propio Hijo!, para regresar a tu inmenso Amor.

¡Gracias, Padre! ¡Gracias, Jesús!

Lectura del libro de Isaías (5,1-7):

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. 

Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: Quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos

Palabra de Dios

Sal 79

R/. La viña del Señor es la casa de Israel

Sacaste una vid de Egipto,

expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.

Extendió sus sarmientos hasta el mar,

y sus brotes hasta el Gran Río. R/.

¿Por qué has derribado su cerca

para que la saqueen los viandantes,

la pisoteen los jabalíes

y se la coman las alimañas? R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:

mira desde el cielo, fíjate,

ven a visitar tu viña,

la cepa que tu diestra plantó

y que tú hiciste vigorosa. R/.

No nos alejaremos de ti:

danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos,

restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,6-9):

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 

Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43):

R/Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. 

Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo.

Por último, les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo". Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia". Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»

Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos».

Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Palabra del Señor.

R/Gloria a tí Señor Jesús

HOMILÍA

A un pueblo que produzca frutos. La parábola de los «viñadores homicidas» es, sin duda, la más dura que Jesús pronunció contra los dirigentes religiosos de su pueblo. No es fácil remontarse hasta el relato original que pudo salir de sus labios, pero probablemente no era muy diferente del que podemos leer hoy.

A partir de la destrucción de Jerusalén el año setenta, la parábola fue leída como una confirmación de que la Iglesia había tomado el relevo de Israel, pero nunca fue interpretada como si en el «nuevo Israel» -la Iglesia- estuviera garantizada la fidelidad al dueño de la viña. Jesús no dice que la viña será entregada a la Iglesia o a una nueva institución, sino a «un pueblo que produzca frutos».

El reino de Dios no es de la Iglesia. No pertenece a la Jerarquía. No es propiedad de estos teólogos o de aquellos. Nadie se ha de sentir propietario de su verdad ni de su espíritu. El reino de Dios está en «el pueblo que produce sus frutos» de justicia, compasión y defensa de los seres humanos, y NO su sometimiento, como ocurre en la realidad. El reino está en el interior de cada uno de nosotros, en donde habita Dios. Y desde ahí, una vez que descubrimos y disfrutamos su amor, su fuerza, su impulso, se extiende por medio de nuestras obras al mundo.

La piedra desechada por los arquitectos es ahora la piedra angular, da por supuesto la apreciación cristiana de la figura de Jesús. Él no pudo contemplar el rechazo del pueblo judío como la causa de su propia muerte. Jesús nunca pretendió crear una nueva religión, ni inventarse un nuevo Dios. Lo que hizo fue mostrar y revelar al verdadero Dios, que ya los profetas del AT de alguna manera intuyeron. Pero Jesús fue un judío por los cuatro costados, y nunca dejó de serlo. Si su predicación dio lugar al nacimiento del cristianismo, fue por otras razones ajenas a él.

Tendremos verdadera dificultad en aplicarnos la parábola si partimos de la idea de que aquellos jefes religiosos eran malvados y tenían mala voluntad. Nada más lejos de la realidad. Su preocupación por el culto, por la Ley, por defender la institución, por el respeto a su Dios, era sincera. 

Lo que les perdió fue la falta de autocrítica y confundir los derechos de Dios con sus propios intereses. De esta manera llegaron a identificar la voluntad de Dios con la suya propia y creerse dueños y señores del pueblo, como pasó a lo largo de la historia en muchas religiones, incluida la nuestra, y por desgracia sigue pasando hoy.

A Jesús le mataron por criticar su propia religión. Atacó radicalmente los dos pilares sobre los que se sustentaba: el culto del templo y la Ley.

Tenemos que recordar a nuestros dirigentes, que no son dueños, sino administradores de la viña. La tentación de aprovechar la viña en beneficio propio es hoy la misma que en tiempo de Jesús. No tenemos que escandalizarnos de que en ocasiones, nuestros jerarcas no respondan a lo que el evangelio exige. Tendremos que ayudarles a ver que sus intereses no son precisamente cristianos.

La historia nos demuestra que es muy fácil caer en la trampa de identificar los intereses propios o de grupo, con la voluntad de Dios. Esta tentación es mayor, cuanto más religiosa sea la comunidad y se deslice al fanatismo. 

Esa posibilidad no ha disminuido un ápice en nuestro tiempo. El primer paso para llegar a esta actitud es separar el interés de Dios del interés del hombre. El segundo es oponerlos. Dado este paso ya tenemos todo preparado para machacar al hombre en nombre de Dios.

¿Qué espera Dios de mí? Dios no puede esperar nada de mí porque nada puedo darle. Él es el que se nos da totalmente. Lo que Dios espera de nosotros no es para Él, sino para nosotros. Lo que Dios quiere es que todas y cada una de sus criaturas alcancen la plenitud humana, su madurez como personas y no solo un crecimiento biológico como animales, que también somos. 

Como seres humanos, tenemos que alcanzar nuestra plenitud, nuestro desarrollo humano, que incluye la inteligencia, la voluntad y la libertad. Desde que nacemos tenemos que estar en constante evolución. Jesús alcanzó esa plenitud y nos marcó el camino para que todos podamos llegar a ella.

¿De qué frutos nos habla el evangelio?  El relato de Isaías nos dice: “esperó de ellos derecho y ahí tenéis asesinatos; esperó justicia y ahí tenéis lamentos”. 

Pedir derecho y justicia es la prueba de que el bien del hombre es lo más importante. Jesús da un paso más. No habla ya de “derecho y justicia”, que ya era mucho, sino de amor, que es la norma suprema.

La denuncia nos afecta a todos, porque todos tenemos alguna responsabilidad sobre nuestra comunidad, es decir, sobre el bien de los demás. 

No sólo el superior autoritario que abusa de sus súbditos como esclavos a su servicio, sino también la abuela que dice al niño: si no haces esto, o dejas de hacer aquello, Jesús no te quiere. Eso es una barbaridad y, por tanto, un abuso de autoridad, por muy buena voluntad que se tenga.

Siempre que utilizamos nuestra superioridad para aprovecharnos de los demás o para confundirlos, (aún con buena intención), estamos apropiándonos de los frutos que no son nuestros.

CREDO

Sacerdote. - ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?

Todos. - Sí, Creemos.

Sacerdote. - ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?

Todos. Sí, Creemos.

Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?

Todos. Sí, Creemos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Hermanos, el dueño de la viña a pesar del repetido fracaso, no desiste en su empeño de cuidar la viña que ha plantado; él sigue esperando su fruto. Oremos.

Queremos trabajar en tu viña Señor

• Y que nuestra Iglesia sea casa de puertas abiertas, acoja sin condiciones, proclame el amor por encima de leyes y normas, de estructuras y templos.

Queremos trabajar en tu viña Señor

• Y que los cristianos seamos siempre, en todo lugar y circunstancia, generadores de vida, fuente de alegría, esperanza, sentido, confianza, perdón.

Queremos trabajar en tu viña Señor

• Y que todos nosotros seamos roca firme donde los cansados puedan descansar, los que lloran encuentren consuelo, los excluidos se sientan acogidos.

Queremos trabajar en tu viña Señor

Padre bueno, queremos ser capaces de ponernos en pie y caminar hacía los que nos necesitan; vivir en coherencia con la fe que profesamos y crecer en fidelidad a Ti. Siguiendo el camino de tu Hijo Jesús, que vive por los siglos de los siglos. Amén

En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso.

El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA, para mayor gloria de Dios, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN OFRENDAS

Tú aceptas, Señor, este pan y este vino. Ellos son los alimentos fundamentales de la vida y el signo en esta Misa de nuestra entrega, fidelidad y acción de gracias. Deseamos que Jesucristo, tu Hijo, sea la Piedra Angular, que mantenga firme nuestra fe y nos haga testigos fieles de tu amor de Padre. PJNS

PREFACIO

El Señor está con vosotros  

Y con tu Espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Damos gracias al Señor nuestro Dios

Es justo y necesario

Te damos gracias, Señor,

Porque nos enviaste a tu Hijo Jesús.

Él nos enseñó a trabajar y colaborar unidos.

Él nos invita y nos ayuda a cumplir con nuestro deber.

Él nos anima a trabajar unidos en la Viña del Señor,

a participar en armonía con los demás,

para que este mundo sea una comunidad de amigos, sea una sociedad en la que vivamos

unidos y en paz con todos.

Todo esto nos lo enseñó Jesús

en su breve paso por este mundo.

Ahora queremos unirnos a los ángeles y santos

a las personas sencillas y de buen corazón

para entonar un himno de alabanza

diciendo :

SANTO, SANTO, SANTO, es el Señor, Dios del Universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. 

Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

CONSAGRACIÓN y PLEGARIA

SANTO eres en verdad, Padre,

y con razón te alaban todas tus criaturas,

ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo,

nos das Vida y santificas todo.

 

Congregas a tu Pueblo sin cesar,

para que ofrezca en tu honor esta OFRENDA

desde donde sale el sol hasta el ocaso.

 

Recibimos tu Espíritu con alegría

para que santifique este pan y este vino

y se conviertan para nosotros

en el signo, el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús,

Porque Él mismo,

la noche en que iba a ser entregado,

habiendo amado a los suyos,

que estaban en el mundo, hasta el extremo,

mientras cenaba con sus discípulos,

tomó un pan, y dando gracias te bendijo,

lo partió y lo repartió a sus discípulos, diciendo:

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros.

Del mismo modo, acabada la cena,

tomó el cáliz,

y, dándote gracias de nuevo,

lo pasó a sus discípulos, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi sangre,

sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para iluminar vuestras vidas.

Haced esto en conmemoración mía.

 

Éste es el sacramento, el signo, de nuestra fe.

Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús.

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial

de la ENTREGA de Jesús,

de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos, en esta acción de gracias,

TODO lo que somos y tenemos.

Tú diriges tu mirada sobre esta OFRENDA de tu Iglesia

y reconoces en ella nuestra adhesión a Jesús,

que vino a revelarnos tu rostro

de verdadero Padre, que nos ama sin límite.

 

Nos unimos en este sacramento al Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que se entregó por nosotros para dejarnos su ejemplo de Vida.

Y nos abrimos de todo corazón a tu Espíritu Santo

para ser iluminados y fortalecidos en el seguimiento de Jesús, tanto individual como colectivamente.

Y así, unidos como hermanos,

formemos con Cristo un solo cuerpo

y un solo espíritu.

 

Él nos transforma en verdaderamente humanos

en nuestro diario caminar hacia tu Heredad,

donde seguiremos alabándote 

junto con tus elegidos,

con María, la Virgen Madre de Dios y madre nuestra, su esposo san José,

los apóstoles y los mártires,

y todos los santos,

que nos precedieron en el camino hacia Ti.

Te ofrecemos, Padre, nuestro compromiso de adhesión a Jesús, 

que ratificamos en esta celebración,

para que contribuya a la Paz y

la Humanización del mundo entero.

 

Confirmamos nuestra lealtad con esta tu Iglesia,

que peregrina en la Tierra,

fortalecida por nuestra fe y caridad.

Nos unimos a TODOS tus hijos de este Pueblo,

iluminado y fortalecido por Jesús,

junto con sus servidores: el Papa León,

nuestro Obispo N…,

el orden episcopal, los presbíteros y diáconos.

 

Tú atiendes los deseos y compromisos

de esta Familia,

que has congregado en tu presencia

en este domingo, día en que Cristo

venció a la muerte.

 

Él nos ha hecho partícipes de su Sabiduría y Fortaleza para que imitemos su ejemplo

en el camino hacia tu Heredad eterna.

 

Te damos GRACIAS porque nuestros

hermanos difuntos…, familiares,

amigos y miembros de nuestra Comunidad,

tras su maduración en este mundo,

ya disfrutan contigo en tu casa del Cielo.

 

Queremos ser parte del Reino interior,

que tu Hijo nos reveló,

y extenderlo a nuestro mundo

para que podamos gozar TODOS de tu felicidad eterna, junto con Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

Por Cristo, con Él y en Él,a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

PADRENUESTRO

PADRE Y MADRE NUESTRA

EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.

Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

TÚ NOS DAS HOY 

NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS

Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR

A LOS QUE NOS OFENDEN.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal. Amen.

Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.

Tú que dijiste a tus apóstoles: “la paz os dejo,

mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros 

errores sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO DE DIOS

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ TIENES piedad de nosotros

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, TÚ NOS DAS la paz

Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.

ORACIÓN FINAL

ESPÍRITU SANTO, IMPULSO DEL AMOR DEL PADRE:

Tú estás dentro de nuestro corazón para impulsarnos a trabajar en la Viña del Padre, siguiendo el ejemplo de Jesús, su Hijo.

Tú estás abrazando en la unidad y haciendo fructificar el esfuerzo, la esperanza y el deseo de cada uno de los que se dedican a la Asamblea del Sínodo de toda la Iglesia.

Tú reavivas la llama apagada, reúnes a los dispersos, pones en diálogo lenguas que no se reconocen.

Eres el fuego ardiente de Dios que purifica todo pensamiento humano, transformas toda tristeza en la alegría de un nuevo nacimiento, de un nuevo comienzo.

Edificas la Bella Esposa de Dios -la Humanidad- a través de todos los que amamos la paz y trabajamos por la justicia.

No queremos malograr tu impulso y esta oportunidad que nos das para renovar la vida de la Iglesia y de la humanidad, según el deseo amoroso del Padre. Queremos realizar su sueño de fraternidad y plenitud universal. Amén.

BENDICIÓN

El Señor os bendice, os guarda

y en sus palmas os lleva tatuados.

Os acompaña en todos los caminos.

Y hace prósperas las obras de vuestras manos.

Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.

Viñedo
Viñedo | Luis Martinez

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