Tacanas, un pueblo amenazado por las petroleras y el mercurio
Cada día aumenta la presión a los pueblos indígenas en la Pan Amazonía
La minería de oro se ha convertido en actividad económica, lo que supone un gran peligro para los pueblos de la región, sobre los que se cierne la amenaza de la contaminación
La TCO Tacana II ha sido cortada por más de mil quilómetros de líneas de explosión, de sondeo sísmico, por parte de una empresa petrolera
No hay una significativa presencia de la iglesia católica en las comunidades tacanas, que reclaman un mayor acompañamiento
La Amazonía presenta desafíos a la Iglesia y a la sociedad que no resultan fáciles de encarar. La inmensidad del territorio, junto con la diversidad de pueblos, realidades y problemáticas, suponen una constante llamada a estar alerta para descubrir las amenazas que se ciernen sobre la región y sus pueblos.
En la zona fronteriza entre Bolivia, Perú y Brasil, al sur del Río Madre de Dios, en la margen derecha, viven los tacanas en su Territorio Comunitario de Origen (TCO Tacana II). Se trata de una región de difícil acceso donde la fuente tradicional de renta ha sido la recogida de castaña, una actividad que ocupa a casi la totalidad de la población de diciembre a abril, un trabajo duro, que supone que las familias se separen, pues los hombres se ven obligados a pasar semanas, meses, en el monte, en medio de la selva amazónica. Los intermediarios de la castaña, particulares y empresas, explotan y sacan los mejores beneficios. Esto está llevando a que los tacanas se organicen mejor para obtener beneficios más justos de su trabajo como recolectores de castaña.
El resto del año la minería de oro se ha convertido en actividad económica, en el periodo en que las aguas de los ríos bajan, lo que supone un gran peligro para los pueblos de la región, sobre los que se cierne la amenaza de la contaminación de sus ríos, lo que dificultaría gravemente su sobrevivencia. Consecuencia de la contaminación de los ríos de la región, es que los tacanas ya no pueden comercializar el paiche (pirarucu en Brasil), pescado muy cotizado de la Amazonia, porque está con altos índices de mercurio.
La región se ha visto invadida por gente de todo el país en los últimos años, pues cada una de las balsas pueden conseguir en torno de 20 gramos por día, lo que puede suponer unos 800 euros por día, desatando una verdadera fiebre del oro. A esto se unen los estudios llevados a cabo por empresas petroleras, con el apoyo del gobierno de Evo Morales, que ve la Amazonía boliviana como una fuente de recursos, aunque eso pueda suponer un problema de consecuencias desastrosas para el medio ambiente y los pueblos. La TCO Tacana II ha sido cortada por más de mil quilómetros de líneas de explosión, de sondeo sísmico, por parte de una empresa petrolera. De hecho, después de las prospecciones, algunos indígenas afirman que las raíces de las castañeras han sido afectadas, así como los animales se han retirado y el pescado también. A esto se une que, si se descubren cantidades importantes de petróleo, cosa que es muy posible según los sondeos preliminares, está proyectada la instalación de varios pozos, así como una carretera que cortaría el territorio.
Un hecho gravísimo es que, en 2017, durante los sondeos sísmicos, la petrolera se encontró con el grupo indigena aislado denominado “Toromona”. Este PIAV (Pueblos en Aislamiento Voluntario) o PIL (Pueblos Indígenas Libres, según la denominación del Consejo Indigenista Misionero - CIMI, de Brasil) es históricamente conocido y tiene por territorio tradicional el Parque Nacional Madidi colindante con la TCO Tacana II, en la región amazónica boliviana fronteriza con el Perú (Parque Nacional Bahuaja Sonene). A pesar de ello, no se ha parado el proyecto petrolífero, que invade el territorio tradicional de los “Toromona” violando el Convenio 169 de la OIT y coloca en riesgo su existencia física y cultural.
Algunos indígenas tacanas participaron de la Escuela de Derechos Humanos organizada por la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, lo que está ayudando a que las comunidades tengan cada vez mayor conciencia de las amenazas que se ciernen sobre ellas, pero al mismo tiempo de los derechos que las amparan.
La tierra Tacana II aún no tiene registrada su titulación-reconocimiento y esto puede ser un problema, puesto que están más vulnerables a la hora de poder defender el territorio. La titulación está en proceso, pero el gobierno aún no lo reconoció. A esto se une, como afirman algunos miembros del Equipo Itinerante tras una visita a estas comunidades, que parece ser que hay falta de unión entre las comunidades, una situación cada vez más común en diferentes locales de la Pan Amazonía, donde las empresas extractivistas sobornan a algunos líderes para que siembren división. A pesar de esas dificultades, se constata que algunos líderes tacanas son muy conscientes sobre las dificultades que pueden traer las petroleras y la importancia de defender el territorio.
Otra de las amenazas que se ciernen sobre el pueblo tacana, consecuencia todo el proceso histórico invasivo de su territorio, es la pérdida de identidad cultural, algo que se manifiesta en que cada vez son menos los que hablan la lengua autóctona y en las propias fiestas, donde el influjo externo es muy claro. Esta situación se ve incrementada por el hecho de que los profesores generalmente llegan de la región del Altiplano, con un bagaje cultural totalmente diferente, lo que impide que la escuela sea lugar de transmisión de los conocimientos tradicionales de su pueblo y cultura ancestral.
Como sucede en muchas otras regiones de la Amazonía, no hay una significativa presencia de la iglesia católica en las comunidades tacanas, que reclaman un mayor acompañamiento, no sólo en el campo pastoral y de la formación de líderes pastorales, sino también en lo que hace referencia a las amenazas de las petroleras, mineras y de las carreteras. En ese sentido, la esperanza de que el Sínodo para la Amazonía pueda ayudar a hacer realidad una presencia mayor es algo anhelado por las comunidades del pueblo tacana.
Como reconocen desde el Equipo Itinerante es de destacar la importancia de las visitas y la realización de dinámicas en los talleres y celebraciones, pues las comunidades experimentan una cercanía y un interés que desgraciadamente, por diferentes circunstancias, no es común, y que por otro lado puede ser de una importancia decisiva en el futuro de los pueblos y la conservación de una región cada día más amenazada por intereses externos. De hecho, los miembros del Equipo recuerdan el agradecimiento de las familias por el simple hecho de estar allí, pidiendo que no los olvidasen.