El CELAM tras terremoto en Colombia: “El dolor de una nación hermana es el dolor de toda la Iglesia”
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Tras el devastador terremoto que se registró este 10 de agosto en Colombia, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) emitió una carta que expresa su cercanía pastoral con la Conferencia Episcopal y el pueblo colombiano.
“En estos momentos de prueba, nos unimos espiritualmente a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos, a quienes permanecen hospitalizados, a las familias que han debido abandonar sus hogares y a todas las comunidades que enfrentan incertidumbre y sufrimiento”, se lee en el documento.
Conscientes de la fragilidad humana y la necesidad de hallar paz en medio de la desolación los representantes de la Iglesia latinoamericana “elevan su oración por el eterno descanso de quienes han fallecido, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo que solo el Señor puede ofrecer a quienes experimentan el dolor”.
Igualmente, expresan su gratitud con los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y agentes de pastoral que a través de entidades humanitarias como el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, acompañan con generosidad, esperanza y espíritu de servicio a las comunidades afectadas.
Necesitados de la gracia
“Que el Señor fortalezca a los organismos de socorro, al personal sanitario, a las autoridades civiles, a los voluntarios y a todos aquellos que trabajan incansablemente en las tareas de búsqueda, rescate y asistencia humanitaria”, indican.
El documento firmado por los miembros de la presidencia del Celam, resalta la unión espiritual que caracteriza a las Iglesias de la región. Un lazo de comunión que no aparta su mirada y oración por los que sufren los efectos de la tragedia que apenas empieza a mostrar su magnitud.
"Como Iglesia que camina sinodalmente en América Latina y el Caribe, reafirmamos nuestra comunión con la Iglesia que peregrina en Colombia. El dolor de una nación hermana es también el dolor de toda la Iglesia latinoamericana y caribeña," afirman.
Amor que fortalece
Una certeza que les permite ratificar su deseo de acompañar a las víctimas de la emergencia. “Encomendamos de manera especial a las comunidades más vulnerables —los niños, los adultos mayores, las familias desplazadas, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y quienes viven en las zonas rurales de más difícil acceso— para que reciban oportunamente la ayuda necesaria y el acompañamiento integral que requieren”.
Invitación que extienden a las Iglesias del continente para que "desde cada Conferencia Episcopal renovemos nuestro compromiso de acompañar, orar y colaborar solidariamente para que las comunidades puedan reconstruir no solo sus viviendas e infraestructuras, sino también la esperanza y la confianza en el futuro".
Intenciones que el Consejo Episcopal entrega a Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia, para que interceda por sus hijos y alcance del Señor los dones de la paz, la fortaleza y la esperanza. “Que Cristo, Señor de la vida, sostenga a Colombia en este momento de dolor y conceda a todos la gracia de permanecer unidos en la fe, la caridad y la solidaridad fraterna”, concluyen.
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