Francisco Hernández analiza el desafío de tejer redes en una Iglesia sinodal

Director del Ceprap - Celam

"Los agentes de pastoral organizan sus esfuerzos en torno a los cuatro sueños: social, cultural, ecológico y eclesial"

“No es una simple reunión administrativa, sino un ejercicio de resistencia y esperanza”

Padre Francisco Hernández, director de Ceprap
Padre Francisco Hernández, director de Ceprap | Archivo particular

En un contexto global marcado por la complejidad, la polarización y el avance de modelos económicos de corte extractivista, la Iglesia latinoamericana busca consolidar un modelo de organización que responda no solo a la fe, sino a las urgencias de los territorios.

Así explica el padre Francisco Hernández, director del Centro de programas y Redes de Acción Pastoral (CEPRAP), la trascendencia del encuentro “Hacia una Iglesia sinodal en Red” que se desarrolla del 17 al 19 de febrero en Bogotá. Espacio que se presenta como un hito dentro de la reestructuración del Celam que encontró su mayor impulso en la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe.

Cardenal Jaime Spengler comparte su saludo a las Redes y Plataformas
Cardenal Jaime Spengler comparte su saludo a las Redes y Plataformas | Archivo particular

Articulación orgánica

Un camino que el padre Francisco Hernández continuó en 2023, tras relevar a Mauricio López en esta responsabilidad. Proceso que ha logrado superar una fase de organización interna para iniciar la profundización estratégica. El objetivo es claro según Hernández “transitar de la existencia aislada de redes hacia una articulación orgánica que llamamos la urdimbre".

Término que responde a los progresos alcanzados por las redes eclesiales en los últimos años que bien pueden medirse desde lo cuantitativo y cualitativo, lo que para el sacerdote costarricense es el efecto del nacimiento de nuevas organizaciones y el fortalecimiento de las existentes. “Surgió la necesidad de un marco común. Por eso, inspirados en la exhortación Querida Amazonía, los agentes de pastoral organizan sus esfuerzos en torno a los cuatro sueños: social, cultural, ecológico y eclesial. No obstante, el desafío actual es la interconexión de estos sueños”.

En esta línea Hernández recuerda que, en el segundo encuentro de estas plataformas, se sentaron las bases de lo que hoy se busca concretar, “un tejido construido sobre cuatro hilos fundamentales y tres grandes tramas. Entre estos ejes se destacan la interculturalidad, la inculturación y el concepto de vida plena como alternativa al desarrollo convencional”.

Tramas que no son teóricas; sino que se traducen en acciones de incidencia, comunicación, información y formación; que buscan incidir en la realidad política y social de las comunidades del continente, como se observó en la reciente participación de la Iglesia en la COP 30 o el acompañamiento a las comunidades afectadas por el asesinato de sus líderes sociales y ambientales.

Asistentes al Encuentro hacia una Iglesia sinodal en red
Asistentes al Encuentro hacia una Iglesia sinodal en red | Archivo particular

El riesgo de la superestructura

Una de las novedades del encuentro es la incorporación formal de la pastoral de Educación y Cultura, una red muy joven, que se unirá a este diálogo interconectado. “La decisión responde a la maduración de esta red en el último año y a la comprensión de la didascalia o enseñanza como un elemento que atraviesa toda la acción pastoral de la Iglesia”, señala.

Esta integración -comenta- no es aislada, sino que se enmarca en el Pacto Educativo Global; una iniciativa que replantea los modelos educativos para poner en el centro a la persona y el cuidado de la casa común. “Con esta incorporación, ya son aproximadamente 16 redes las que trabajan de manera conjunta, cuyos delegados traen la voz de diversas regiones del continente”.

Apostar por la constitución y el trabajo en red supone ciertos desafíos que el presbítero define como puntos críticos abordados y entre los figuran la gestión de las expectativas y la carga operativa de las redes. “Existe un temor latente entre las organizaciones de que la articulación se convierta en una sobrecarga o en una superestructura administrativa que asfixie la dinámica propia de cada grupo”.

Ante esto, el enfoque propuesto es el respeto absoluto por el carisma original de cada red. "No queremos que la gente piense que estamos creando una estructura por encima", enfatiza. “La propuesta sinodal consiste en que cada red, desde su naturaleza de servicio específico, aporte al tejido común sin abandonar sus tareas fundamentales. Es una economía de esfuerzos donde la unión de carismas permite sacar adelante acciones comunes que ninguna red podría lograr por sí sola”.

III Encuentro Hacia una Iglesia sinodal en red
III Encuentro Hacia una Iglesia sinodal en red | Archivo particular

Sinodalidad: Una Identidad preexistente

Hernández cuenta con una trayectoria en el trabajo pastoral al servicio de las realidades y comunidades del continente por su trabajo con el Celam y su participación como padre sinodal, lo que le permite tener una visión amplia sobre la naturaleza y características de estas plataformas.

Para él, una de las mayores riquezas es que un buen número de estas redes ya vivían la sinodalidad antes de que el término se volviera central en el magisterio reciente de la Iglesia. “La forma en que se articulan, la diversidad de organizaciones que caminan juntas y la corresponsabilidad en la misión son en esencia, los pilares de la sinodalidad”, asegura.

El objetivo de este tercer encuentro es, por lo tanto, dotar a las redes de una "conciencia lúcida" frente a esa identidad. “El documento final del Sínodo sirve como norte para construir una Iglesia de comunión y participación. La meta es trascender la red individual, para lograr una articulación entre redes que sea capaz de generar armonías en un mundo fracturado”.

De ahí que la mirada a la realidad que propone este encuentro no sea complaciente. “No es una simple reunión administrativa, sino un ejercicio de resistencia y esperanza”, porque desde su mirada pastoral “bajo la fuerza de la sinodalidad, la Iglesia busca trazar un camino donde los signos y símbolos del Reino de Dios, sigan siendo visibles y tangibles en la historia de los pueblos latinoamericanos”.

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