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Lizardo Estrada a obispos colombianos: "Debemos formar pastores para un mundo herido"

El secretario general del Celam habló sobre la importancia de la formación sacerdotal en una Iglesia sinodal

El presidente del episcopado colombiano animó a los obispos a seguir consolidando la cultura del cuidado, promover la reconciliación, el diálogo y la paz en sus jurisdicciones eclesiásticas y centros de formación

Secretario General del Celam | CEC

La formación sacerdotal debe ir más allá del seminario para responder a la diversidad de las vocaciones y desafíos del mundo actual, fue el llamado que hizo monseñor Lizardo Estrada, durante su intervención en la ceremonia inaugural de la 121.ª Asamblea plenaria del episcopado colombiano.

Reunión que del 6 al 10 de julio está enfocada en la reflexión sobre la importancia de la formación sacerdotal en clave sinodal.

En su mensaje, el secretario general del Celam invitó a los obispos colombianos a pensar en una pregunta fundamental: "¿Qué Iglesia estamos preparando cuando formamos a un futuro presbítero?", desafío que según señaló, no solo consiste en la preparación académica de los ministros, sino en custodiar una manera de ser Iglesia que en este tiempo está marcada por la comunión, el discernimiento y la misión.

La formación de los futuros sacerdotes es el tema de la CXXI Asamblea del Episcopado colombiano | CEC

Acompañar con fidelidad

Estrada, recordó que en diferentes pronunciamientos el papa León XIV insiste en que el ministerio episcopal se sostiene sobre tres bases inseparables“la fidelidad a Jesucristo y al Evangelio, la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y la fidelidad a la comunión colegial", principios que en su opinión deben orientarse desde la formación de los futuros sacerdotes.

Al respecto, el obispo peruano sostuvo que, si bien el seminario continúa siendo una institución indispensable en el camino vocacional de los aspirantes al sacerdocio, actualmente no es suficiente para responder a la realidad y las necesidades presentes en las Iglesias latinoamericanas. "Quizá ha llegado el momento de reconocer, con serenidad y libertad, que el seminario sigue siendo indispensable, pero ya no basta", porque las vocaciones de hoy surgen en contextos muy diversos, entre ellos las comunidades indígenas, los pueblos amazónicos, las comunidades rurales y urbanas; así como en personas adultas que cuentan con una amplia experiencia de vida y servicio eclesial.

Realidad, frente a la que propuso cambiar la perspectiva de los itinerarios formativos. En lugar de preguntarse cómo adaptar las vocaciones a los modelos existentes, invitó a discernir sobre “cómo deben evolucionar los procesos formativos para acompañar con fidelidad la diversidad de las vocaciones que Dios sigue regalando a su Iglesia”.

Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, confirmó la necesidad de renovar la formación inicial de los aspirantes al sacerdocio | CEC

Un ecosistema formativo

Para el secretario general del Consejo Episcopal existe una necesidad de construir un verdadero "ecosistema de formación", en el que participen activamente los obispos, el presbiterio, los formadores, la vida consagrada, las familias, los laicos y comunidades. Igualmente, destacó la importancia de la cooperación entre las Iglesias particulares, teniendo en cuenta que esto permite afrontar de manera eficaz la escasez de recursos y equipos especializados, situación que viven diversas jurisdicciones eclesiásticas.

Igualmente, insistió en que la sinodalidad no puede reducirse a un contenido académico, sino que debe convertirse en una experiencia concreta que transforme la manera de ejercer el ministerio sacerdotal. "La formación no comienza en un edificio, ni termina con la ordenación. La formación comienza cuando una vida se deja transformar por el Evangelio y continúa mientras un ministro aprende cada día, a caminar con el Pueblo de Dios", afirmó.

Estrada recordó que el testimonio de los pastores constituye una parte esencial en el proceso formativo. "Los futuros sacerdotes aprenden tanto de nuestras decisiones como de nuestras palabras", señaló, al subrayar que la fraternidad episcopal, el modo de gobernar, escuchar, discernir y reconciliar en momentos de dificultad, también educan a quienes se preparan para ejercer el ministerio sacerdotal.

Rectores, formadores de seminarios, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia asisten a la Asamblea del episcopado | CEC

Libres y dispuestos a escuchar

Al referirse al contexto social y eclesial, evocó diversas realidades que interpelan a la Iglesia universal, entre ellas el desplazamiento forzado del pueblo venezolano, la guerra en Gaza, la búsqueda de la paz en Colombia y el cuidado de la Amazonía. Desafíos frente a los cuales la Iglesia necesita "no solamente sacerdotes bien preparados académicamente, sino hombres reconciliados, libres, capaces de escuchar, caminar con el Pueblo de Dios y sostener comunidades en medio de la incertidumbre".

Finalmente, expresó su confianza en que la 121.ª Asamblea Plenaria del episcopado colombiano ofrezca una valiosa contribución a toda la región. "Si somos capaces de repensar la formación desde la espiritualidad sinodal, estaremos haciendo mucho más que renovar los seminarios: estaremos ayudando a nacer una nueva cultura eclesial", concluyó.

El prelado cerró su intervención encomendando los trabajos de los obispos a María, Madre de la Iglesia, para que sus decisiones sirvan para preparar "pastores según el corazón de Cristo y una Iglesia cada vez más sinodal, misionera y fiel al Evangelio".

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