Michael Czerny en 34.ª Jornada Mundial del Enfermo: "Podemos ayudar creando puentes sin imponer una visión"
"El misterio del sufrimiento humano, interpela nuestra fe y nos llama a una esperanza encarnada"
"La dimensión espiritual no es un añadido a la atención integral del paciente, sino un pilar esencial del acompañamiento"
"Esta Jornada Mundial del Enfermo nos convoca a reflexionar y a orar juntos, pero también a pasar a la acción comprometida", afirmó el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; durante la primera jornada del seminario académico, teológico y pastoral que se inició en Chiclayo este 10 de febrero como una de las actividades centrales de la agenda.
Consciente de que el sufrimiento nos reclama cercanía, escucha, políticas públicas adecuadas y formación profesional competente; el prelado recordó que a ejemplo del buen samaritano, "estamos llamados a detenernos, a cuidar, a hacernos prójimos y responsables del otro; especialmente de los más frágiles y olvidados".
Se trata de tener un corazón sensible que no permanezca indiferente ante el sufrimiento de quienes perdieron el don de la salud. Al respecto, el purpurado indicó que el Dicasterio, considera el ámbito de la salud desde una perspectiva integral; es decir, "un elemento con implicaciones para la totalidad de la persona y la sociedad". Esto nos lleva reconocer que todo lo que hacemos, tiene consecuencias para el cuidado de la persona y su bienestar.
El esfuerzo local
Así, Czerny explicó que el Dicasterio "procura acompañar y apoyar las iniciativas de las Iglesias particulares, las Conferencias Episcopales, los Institutos de vida consagrada, Cáritas y otros”, porque esto, hace parte del mandato de la Constitución Apostólica Preadicate Evangelium; aclarando que dichas acciones no sustituyen a los actores del territorio, porque en sus palabras "son los primeros responsables de sostener a su pueblo, allí donde se encuentran y actúan".
Una forma de proceder que en sus palabras busca "valorar las diversas perspectivas presentes en el ámbito local", porque un enfoque centralizado "terminaría necesariamente por sofocar".
Ante los desafíos en la prestación de los servicios de salud que afectan a los países del continente y van desde las condiciones precarias en la atención médica, la dificultad para ofrecer acompañamiento espiritual a los enfermos o la imposibilidad para acceder a servicios especializados; Czerny precisó que "es una tarea de todos los cristianos trabajar para enfrentarlos, de hecho, las iglesias particulares se hallan comprometidas en este frente".
Una situación ante la que ratificó "el Dicasterio puede colaborar en la creación de una red que facilite los contactos entre quienes desean ayudar y quienes pueden intervenir a nivel local; entre quienes se enfrentan a un problema por primera vez y quienes ya tienen experiencia en la materia".
Sumar voluntades
De esta de forma se destaca y valora aquello que es bueno, lo que ya existe y viene dando frutos. "Podemos ayudar creando puentes, sensibilizando y promoviendo la formación, sin pretender imponer una visión única, porque sería una contribución superficial o distorsionada", afirmó.
Para el cardenal jesuita este seminario ha de ser un espacio fecundo, donde el diálogo y el discernimiento, sean el punto de partida; "para que de él broten iniciativas concretas que fortalezcan una auténtica cultura del cuidado"; donde el enfermo siempre sea reconocido, acompañado y amado, “que encuentre en la Iglesia y la sociedad un rostro verdaderamente humano y misericordioso”.
Temas que además de orientar el seminario académico, teológico y pastoral que se desarrolla en el marco de la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo, de acuerdo con Czerny deben conducir el corazón al Evangelio y la misión de la Iglesia; porque están inspirados en el mensaje del Papa León XIV, para esta ocasión que aborda el asunto desde la compasión del buen samaritano.
Una llamada al corazón
Una invitación para amar cargando el dolor del otro. De ahí la importancia de reflexionar sobre el misterio del sufrimiento humano, que asegura “interpela nuestra fe y nos llama a una esperanza encarnada”.
Desde la perspectiva del cardenal Czerny, hablar sobre temas como los avances de los cuidados paliativos en Latinoamérica y el resto del mundo; nos sitúa ante la expresión concreta del respeto a la dignidad de toda persona, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Por eso, analizar los pormenores de la atención integral al paciente, debe aportar para comprender que “la dimensión espiritual no es un añadido, sino un pilar esencial del acompañamiento”.
La presencia del cardenal Czerny en la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo hace cercano el saludo y la bendición del Santo Padre logrando que pueda vivirse como una celebración de fe, reflexión y compromiso con la vida.
En la ceremonia inaugural del seminarito académico, teológico y pastoral estuvieron presentes los obispos Paolo Rocco Gualtieri, nuncio apostólico en Perú, Edinson Edgardo Farfán, titular de Chiclayo y organizador de la Jornada Mundial del Enfermo 2026; además de Lizardo Estrada, obispo auxiliar de Cusco y secretario general del Celam; a quienes el cardenal saludó desde la relación que los une como hermanos en el episcopado.
Palabras que hizo extensivas a las autoridades civiles, académicas, eclesiales y sanitarias de quienes destacó su preocupación por el cuidado de los enfermos, desde sus vocaciones y responsabilidades.