Michael Czerny clausura Jornada Mundial del Enfermo: "No podemos amar a Dios sin amar al necesitado"

Desde Chiclayo - Perú

"El dolor que nos conmueve no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de nuestro propio cuerpo"

"Ser prójimo del otro no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar"

Michael Czerny prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
Michael Czerny prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral | CEP

Ser prójimo del otro, colaborar con los demás y mantener la fe; fueron los dones que imploró el cardenal Michael Czerny para todos los creyentes, durante la Eucaristía que celebró este 11 de febrero en el santuario de Nuestra Señora de la Paz en Chiclayo – Perú. Ceremonia con la que concluyó el programa de actividades de la 34ª Jornada Mundial del Enfermo.

El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, inició su homilía, expresando la alegría que desde lo personal significa presidir esta ceremonia en una tierra amada por el Papa León XIV. Un vínculo especial que cultivó durante los años en los que ejerció allí su ministerio como misionero y obispo.

Experiencia pastoral que explica el cardenal, aparece en su Mensaje para esta Jornada, donde recuerda que fue testigo de muchas personas dispuestas a compartir la misericordia y la compasión, asumiendo el estilo que propone la parábola del Buen Samaritano; pasaje de la Biblia que se convirtió en un icono para la realización de la Jornada.

Santuario Nuestra Señora de la Paz, Chiclayo, Perú
Santuario Nuestra Señora de la Paz, Chiclayo, Perú | CEP

Testigos del amor

Dato que asegura Czerny, es muy importante si pensamos en lo que desea transmitir con el mensaje. Al respecto, el cardenal advirtió que “el amor que lleva el dolor del otro, no puede reducirse a una idea o al resultado de reflexiones teológicas o sociológicas abstractas”, porque del amor “solo se puede hablar desde la experiencia propia y la fe personal".

Se trata de la misma vivencia que hemos tenido a lo largo de la vida, siendo testigos del amor que se demuestra con hechos. Así, Czerny presentó a Dios "nuestra íntima gratitud por todas las veces que, de algún modo, hemos sido partícipes del amor que cura y salva". Un camino muy cercano a los textos proclamados durante la Eucaristía.

El purpurado dijo que el hilo conductor que nos une a personajes bíblicos como el profeta Isaías, el apóstol Santiago o el mismo centurión; es la experiencia del amor divino que aporta vida, salud y salvación. Reflexión de la cual Czerny tomó tres aspectos que sugiere la Palabra y el mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo.

Clausura de la 34ª Jornada Mundial del Enfermo
Clausura de la 34ª Jornada Mundial del Enfermo | CEP

Mirar con los ojos de Dios

El primero de ellos es la experiencia personal del amor que además de sanar, muestra un camino de conversión, especialmente para quienes se hacen cargo del dolor ajeno. "Se trata de mirar con los ojos de Dios”, afirmó el delegado vaticano, aclarando que no podemos conformarnos con "proclamar con frialdad profecías nefastas o anunciar diagnósticos trágicos". Por el contrario, insistió en que debemos "estar siempre dispuestos a cambiar de rumbo, inclinarnos con esperanza, una y otra vez".

Por eso, pidió el don de ser prójimo del otro, porque es necesario ser decididos en el momento del dolor, estar dispuestos a "cambiar radicalmente el rumbo de nuestros sentimientos, pensamientos y planes".

En segundo lugar, afirmó Czerny, está la misión compartida en el cuidado de los enfermos. Aspecto que León XIV aborda en el mensaje, refiriéndose a la dimensión social de la compasión, que en sus palabras es una experiencia que implica un entramado de relaciones que superan el compromiso individual.

Ejemplo de ello es la diversidad de ministerios vinculados a las necesidades de los enfermos y que, en la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, invita a recoger la experiencia del santuario al que llegan muchas personas que comparten su opción por el cuidado de los enfermos, una causa que une e impulsa a entregarlo todo.

Clausura de la 34ª Jornada Mundial del Enfermo
Clausura de la 34ª Jornada Mundial del Enfermo | CEP

Vencer el individualismo

Por eso, el segundo don que imploró Czerny se resume en ser capaces de colaborar con los demás por el bien de todos, especialmente de los más frágiles. Se trata de ofrecer lo que está a mi alcance “venciendo la tentación del individualismo desconfiado o presuntuoso que aleja y me hace indiferente”.

En tercer lugar, el cardenal insistió en la enseñanza del Papa: “servir al prójimo es amar a Dios en la práctica”, porque no podemos decir o pensar que lo amamos sin entregarnos al necesitado. De ahí, que cerrara su homilía implorando el don de la fe, la misma que llevó al centurión a reconocer la autoridad divina y el poder sanador de Jesús sin advertir señales visibles de su presencia.

En su opinión esa es la confianza inquebrantable que se requiere para cuidar a los enfermos, es la conciencia y humildad para reconocer que "solo una palabra" de Jesús bastaría, aún en medio de la enfermedad. La propuesta de Czerny es a “abrirse al encuentro con aquel que, presente y vivo entre nosotros, es la razón para amar con acciones y mantener la esperanza”.

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