Cambio de etapa

Verano
Finales de junio son siempre días de cambio de etapa, antes de que nos aturdan los calores del verano, los escolares y estudiantes acaban su curso. Ellos y sus familias viven con mayor o menor ímpetu según las edades y las responsabilidades días de pruebas y de exámenes que para algunos marcaran el futuro y significaran un cambio de rumbo en la propia vida.

Muchas familias ven cómo se transforma su ritmo diario porque los hijos han iniciado sus “vacaciones”, y lo que para unos es tiempo de descanso, significa para otros una nueva exigencia de organización y dedicación.

Acabar el curso es como acabar el año, es una etapa que se cierra, es un momento para intentar realizar un cierto balance, no sólo con los exámenes escolares, sino manteniendo sobre el curso acabado una visión crítica que permita corregir errores y dinamizar los aciertos para que la vida vaya mejorando en todos sus aspectos.

Acabar el curso, transforma también aquellos que quizás viven lejos del ajetreo escolar. Todos de algún modo cuando llega el fin de curso, acabamos una etapa y nos disponemos a vivir un tiempo que nos permita también profundizar, corregir y adecuar todos los elementos de nuestra vida, y ofrecerle a Dios los bienes que de sus manos hemos recibido y que nos permite realizar como si fueran obra nuestra. Texto: Hna. Carmen Solé.
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