Correr la cortina
Con nuestra vida interior ocurre que muchas veces tenemos una cortina que nos impide ver nuestras deficiencias. Como no dejamos que pase la luz de la gracia no vemos la suciedad que hay en nosotros. Si por el contrario un día nos decidimos a correr la cortina y entra la luz del Espíritu veremos en qué estado nos encontramos y con la ayuda de la luz podremos a empezar a limpiar y a poner orden. Será una ardua tarea pero el resultado de ver todo limpio y ordenado será el premio.
Mi petición, Señor, es pedir la gracia de tener la fuerza de correr la cortina que me hace vivir en la ignorancia de mis defectos y pecados y poder poner orden interior y así, de este modo, cuando quieras entrar en mi casa la hallarás en un estado más conveniente. Cierto que nunca voy a ser digna de que entres mi casa porque siempre van a quedar recovecos pero con tu presencia todo va a ser más luminoso. Texto: Hna. María Nuria Gaza.