Rezar... Getsemaní

Getsemaní
Getsemaní

El monte de los Olivos, personalmente es un lugar apreciado porque cerca de allí tuve la dicha de vivir unos años. Es difícil de explicar pero de tantos lugares santos como pude visitar, gustar y en ellos orar, sin duda, que Getsemaní se hacía muy especial, te envolvía. A menudo iba allí, a rezar, a diferentes celebraciones, a buscar el silencio, acompañando peregrinos, etc… fueron muchas las ocasiones.

Cuando pensamos en Getsemaní rápidamente lo relacionamos con el sufrimiento, la agonía de Jesús, lugar donde fue traicionado por Judas, lugar del arresto que le llevó al camino de la cruz (Mc 14,26-42).

Después de la ultima cena, Jesús se fue al monte de los Olivos, allí oró, fue una batalla desde la propia humanidad, donde no estuvo exento de sentir angustia, tristeza, pero allí la oración fue su fortaleza y es donde Jesús, desde el sufrimiento hace la voluntad del Padre “Abba, Padre; todo es posible para ti; aparta de mi esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”.

El monte de los Olivos, personalmente es un lugar apreciado porque cerca de allí tuve la dicha de vivir unos años. Es difícil de explicar pero de tantos lugares santos como pude visitar, gustar y en ellos orar, sin duda, que Getsemaní se hacía muy especial, te envolvía. A menudo iba allí, a rezar, a diferentes celebraciones, a buscar el silencio, acompañando peregrinos, etc… fueron muchas las ocasiones.

Hasta que llegó el día de sentir en carne propia el sufrimiento, y ello fue cuando tristemente en aquél tiempo perdí físicamente familiares muy cercanos, amistades muy queridas… hicieron su viaje hacia la Jerusalén celeste. Entonces, el lugar hablaba como nunca de dolor, de lágrimas, de interrogantes, de tanto… allí lloré, sufrí y fue allí junto a Jesús que sentí su abrazo desde la cruz, me arropó, la vida de las personas que nos habían dejado llenaban el corazón de amor. Jesús está junto a nosotros en la pasión de lo que sufrimos, nunca nos abandona, aunque tardemos en reconocerle, aunque nos cueste aceptar realidades que hieren el alma, allí está en la cruz, porque en ella fue clavado por nuestra salvación. ¡Qué incalculable el sufrimiento de Jesús por Amor! Getsemaní nos fortalece en el sufrimiento si nos acercamos a Jesús sufriente y solo él nos trae la paz, el Cristo Resucitado. “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración (Rm 12,12)”

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