Un largo camino

Camino
Elías huye de la Reina Jezabel que lo quiere matar. El profeta está desanimado de ir siempre a contra corriente, de verse perseguido. Se desea la muerte como liberación a tanta lucha. Camina por el desierto y fatigado de caminar se deja caer bajo la sombra de una retama y se duerme. El Señor no le deja persistir en estos pensamientos. Un ángel le despierta y le dice: “¡Levántate, come!”. Elías vio un pan y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a tumbar. Pero de nuevo el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: “¡Levántate, come! Que el camino a recorrer es superior a tus fuerzas”. Con aquél alimento el profeta recorrió cuarenta días y cuarenta noches por el desierto hasta el monte Horeb (Cfr. 1 Re 19,4-48).

A nosotros nos puede ocurrir lo mismo: La misión es ardua, nadie nos hace caso, nos vienen ganas de tirar la toalla, pero he ahí que el pan de Jesús Eucaristía nos da empuje, recuperamos los ánimos para continuar con entusiasmo, con ilusión nuestro camino a pesar de los contratiempos, dificultades e incomprensiones. Con él todo lo podemos sin él no somos capaces de nada. Texto: Hna. Maria Nuria Gaza.
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