Adviento...
Levantemos la cabeza
A mediados de agosto recibimos una llamada telefónica que nos anunciaba la muerte repentina del director del “Centre Obert Compartir” que se aloja en nuestra casa. Un religioso marista de 45 años lleno de vida, de ilusión, volcado con entusiasmo a su misión con los niños que frecuentan el centro.
Han pasado unas semanas, pero aún todos lo vemos subir y bajar, ir de un sitio para otro pensando siempre en los niños, atento a los educadores, sus más cercanos colaboradores. Ha sido un trauma para todos.
Las madres de los chicos, la mayoría del Magreb, comentaban: “Era un hombre bueno”. Uno de los pequeños decía: “No era viejo, ni enfermo, lo han matado”. Para este niño sólo mueren los enfermos y los ancianos. Ha sido para todos una gran pérdida y no digamos para los hermanos de su comunidad. “Mis caminos no son vuestros caminos”, la muerte es un misterio ante el cual no encontramos explicación.
Miquel Martínez ha encontrado la recompensa a su abnegada entrega. Descansa en paz “Maine”, como corrientemente te llamábamos, y vela por esta obra a la cual dedicaste tantos esfuerzos e ilusión. Los niños del centro “Compartir” merecen un cuidado esmerado para que en el futuro sean hombres y mujeres de bien. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
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