Tú eres mi refugio

Mi vocación: Sor Gemma Morató
25 jun 2013 - 17:47
Confiando en Dios
Confiando en Dios

El salmo 15, comenta una hermana mía francesa, “es como una palabra que me mantiene en pie, como una caricia en el corazón”. Ciertamente es un salmo de una confianza ilimitada en el Señor.

“Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor tú eres mi bien” (v. 1). Sólo Dios es bueno y fuente de todo bien, dice Luís Alfonso Schökel.

El salmista se siente envuelto por la ternura de Dios: “El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano; me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad” (v. 5). El amor del Señor es la mayor fortuna que tenemos, no es comparable con ninguna otra riqueza porque éstas en un momento dado las podemos perder. Lo que ocurre es que muchas veces lo olvidamos. El autor del salmo tenía muy presente en su vida, que los dioses y señores de la tierra le podían satisfacer (v. 3).

En la vida todo nos puede fallar menos el amor de Dios que vela sobre nosotros como padre amoroso. Esto no impide que en momentos parece que todo va en contra nuestro, que se hunde el mundo ante nuestros pies, nos vemos acosados por todas partes; es cuando más necesitamos acordarnos que toda nuestra vida está entre las manos de Aquel que quiere mi vida más que yo mismo, el es mi refugio, mi abrigo en los momentos difíciles, por esta razón no vacilaré (cfr. v. 8).

Si vivo de cara a Dios escucharé sus instrucciones: “Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente” (v. 7). Y al término de mi caminar lo veré. Texto: Hna. María Nuria Gaza.

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