Se valiente, Él te cobija

Sagrario
El sagrario de nuestra capilla tiene representados los cuatro evangelistas en cuarterones que forman una cruz latina. Desde mi sitio cuando miro al sagrario lo que más destaca es la cruz. El brazo vertical me sugiere el camino que tengo que recorrer desde la tierra para llegar al cielo. No es un camino siempre fácil en algunos momentos hay que agarrarse fuerte al madero para poder continuar sin desfallecer. Las palabras de Jesús si quieres ser mi discípulo coge la cruz y sígueme, son palabras claras no precisan explicación. No podemos andarnos con chiquitas.

Pero en la cruz hay otro brazo el horizontal. Sobre él extendió los brazos nuestro Redentor; es como si sus brazos quisieran cobijarnos, me recuerdan aquella otra frase que Jesús dijo al contemplar Jerusalén: “Jerusalén, Jerusalén cuantas veces he querido cobijarte como la clueca cobija a sus polluelos pero tú no has querido”. Se trata pues de dejarse cobijar, de abandonarse a sus brazos en todo momento, en los tiempos fáciles y en los tiempos difíciles. Siempre su mano nos acompaña.

Me viene en la memoria el estribillo del salmo 26 adaptado por Ignacio Yepes:
“Espera en el Señor, Él te cobija.
¡Se valiente, se valiente!
Espera en el Señor, Él te conduce y te cobija”.


Texto: Hna. María Nuria Gaza.
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