Adviento...
Levantemos la cabeza
Llegar a la verdad no es sencillo...
“Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, Evangelio de Juan.
Estamos muy acostumbrados a oír la palabra verdad, creemos que con pronunciarla o hacerla bandera de nuestra conversación podemos alcanzarla, pero no más lejos de la realidad. La verdad, tristemente, tiene muchas caras y de manera general sólo tendemos a interesarnos por una, es decir, por aquella que nos conviene según el momento.
Pienso que la verdad es la que hace que nuestra vida sea más auténtica y que no andemos fluctuando entre dos aguas. Llegar a la verdad no es sencillo, y a veces pasamos de largo y la dejamos a un lado, pero lo cierto es que, si esta verdad se hiciese más presente en nuestra vida, muchas de las cosas que hoy nos hacen sufrir, no serían protagonistas.
Hemos de ser sinceros y reconocer que la verdad a veces hace daño, aparentemente, pero este dolor que puede llegar a hacernos no es más que la escalera para subir más alto, para ser más verdaderos en nuestras palabras, obras y vida. No tendríamos que tener miedo a la verdad, porque pone las cosas en su sitio y hace madurar a las personas. Ciertamente, la verdad hace que seamos más libres porque nuestro interior se ensancha y nos da a conocer lo que realmente somos.
No olvidemos que la verdad no podemos alejarla de la Verdad en mayúscula, la que nos aporta Dios, la que colma nuestras vidas. Alejar nuestra persona de cualquiera de estas dos verdades es alejarse de la felicidad interior.
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