Bätzing: "El ambiente en la Curia vaticana ha mejorado con el papado de León"

“Hubo obispos de Alemania y cardenales de la Curia que intentaron convencer al Papa de que queríamos un cisma. Eso fue y es un disparate”, señala el presidente de los obispos alemanes, en vísperas de dejar su cargo

Batzing, en rueda de prensa
Batzing, en rueda de prensa | @dbk_online

El próximo martes, los obispos alemanes elegirán a un nuevo presidente de su Conferencia Episcopal, tras el anuncio del actual, Georg Bätzing, de no optar a un nuevo mandato de seis años, lo que le parece demasiado. Parece que, a sus 64 años, el sexenio que ha estado al frente por momentos se le ha hecho arduo, no en vano bajo su mandato se ha puesto en marcha el llamado Camino Sinodal, una iniciativa conjunta de obispos, religiosos y laicos que en más de una ocasión ha estado a punto de descarrilar por sus choques con el Vaticano… y con algunos obispos asustados por las propuestas que emanaban de sus asambleas.

“Hubo obispos de Alemania y cardenales de la Curia que intentaron convencer al Papa de que queríamos un cisma. Eso fue y es un disparate”, rememora ahora el obispo de Limburg en entrevista con Die Zeit –recogida en Katholisch– sobre el Camino Sinodal que surgió como respuesta a la profunda crisis surgida en la Iglesia en Alemania a raíz de los demoledores informes sobre los abusos sexuales perpetrados en su seno, que propiciaron un abandono masivo de fieles.

Luces rojas en el Vaticano

“En Roma nos trataran como si quisiéramos causar división. Fuimos simplemente honestos y expresamos nuestros deseos de cambios en cuanto al diaconado femenino, el celibato y el sacerdocio. Ninguno de nosotros esperaba que el Papa nos escribiera una carta después de cuatro semanas diciendo: ‘De acuerdo, haremos todo como ustedes, los alemanes, quieren’”, señala Bätzing, en alusión a una carta escrita por Francisco y a las varias visitas que tuvo que hacer al Vaticano para entrevistarse con los prefectos para los Obispos, Doctrina de la fe o el propio secretario de Estado, alarmados por unos cambios que causaban un cierto vértigo en Roma.

Bätzing, camino de su audiencia con el Papa en 2021
Bätzing, camino de su audiencia con el Papa en 2021 | DBK

De hecho, la mayor concreción hasta ahora de esos años de Camino Sinodal es el nuevo organismo surgido de las deliberaciones con el nombre de Conferencia Sinodal, que sigue causando reticencias, también entre algunos obispos, que temen que su poder que de supeditado al de esta nueva entidad, algo a lo que la Santa Sede ha repetido que no tolerará.

"Una medida liberadora"

En todo caso, Bätzing da por buenos los sinsabores cosechados en unos años en los que parecían ir al margen de los cauces vaticanos. “Hemos adoptado un nuevo orden fundamental para la legislación laboral eclesiástica; esto fue una medida liberadora. Por fin reconocemos condiciones de vida reales, y no solo ideales: que los católicos también son solteros, divorciados o padres solteros. Y en muchos lugares, ahora se celebran ceremonias de bendición para quienes no pueden o no quieren casarse por la Iglesia”, señala en Die Zeit.

A ello se añade que percibe que la confianza del Vaticano con los representantes de la Iglesia alemana ha aumentado: “Y observo que el ambiente en la Curia ha mejorado con el papado de León”, aunque no deja de ser consciente de que “las cuestiones de reforma son cuestiones culturales. Tenemos diferentes culturas en la Iglesia universal. Cambiarlas juntos lleva tiempo”.

Georg Bätzing, en una sesión del Camino Sinodal
Georg Bätzing, en una sesión del Camino Sinodal | M. Von Lachner/Synodaler Weg

Junto con sus reflexiones sobre el Camino Sinodal, Bätzing deja en la entrevista previa a su salida de la presidencia de la DBK un aviso sobre el auge de la ultraderecha en Alemania, cuestión contra la que el Episcopado germano se ha mostrado muy combativo. “El muro de contención debe resistir. Envía la señal de que la AfD no debe participar en el gobierno; eso pondría en peligro la democracia”, señala el obispo.

“La AfD defiende el nacionalismo étnico, y eso es incompatible con la concepción cristiana de la humanidad. No queremos eso en el gobierno”, añade el obispo de Limburg, quien afirma que “estamos presenciando el regreso de los autócratas. El universalismo está siendo reemplazado por el nacionalismo y el imperialismo” y, asegura, “como Iglesia, debemos alzar la voz contra esto”.

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