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Cardenal Aveline: "El espectáculo de la Sagrada Familia fue maravilloso, extraordinario"

El arzobispo de Marsella, en Barcelona para participar en el Encuentro del Mediterráneo 2026, elogió la organización de la visita papal a Cataluña: "Tendremos que hacer algo para cuando llegue a la Catedral de Notre-Dame… esto nos añade una gran presión [ríe]"

El cardenal Aveline en el Seminario de Barcelona

(Israel González Espinoza/Agencia Flama).- Jean-Marc Aveline es cardenal, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Francia. También es el impulsor de los Encuentros del Mediterráneo , una iniciativa eclesial que intenta responder a los desafíos de las poblaciones de la cuenca mediterránea como la migración, la paz y el diálogo interreligioso.

El Encuentro del Mediterráneo 2026 se ha desarrollado entre el 6 y el 13 de junio en el Seminario Conciliar de Barcelona, con la participación de representantes de 25 países —funcionarios de la Santa Sede como el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio del Servicio al Desarrollo Humano Integral, obispos, jóvenes de diversos credos religiosos, teólogos y trabajadores sociales– para reflexionar sobre los poroblemas que afrontan "las 5 orillas del Mediterráneo", y que ha coincidido con la estancia del papa León XIV en Cataluña.

El cardenal Aveline compartió en exclusiva con Flama cuáles son los desafíos de la pastoral de la Iglesia del Mediterráneo, el gesto del Papa con los participantes del encuentro durante su estancia en Barcelona y cómo se prepara la Iglesia francesa para recibir al pontífice el próximo septiembre, cuando visite las ciudades de París, Metz y el Santuario Mari.

¿Cómo vive estos días de Encuentro del Mediterráneo en Barcelona?

Son días maravillosos. Y, al igual que en Marsella, el hecho de que estas reuniones se combinen con una visita al Papa les da un gran alcance, algo fantástico. Y lo nuevo aquí en Barcelona es que no solo hay obispos y jóvenes. También están todas las demás redes de monasterios, teólogos, santuarios marianos y trabajadores solidarios. Hay mucha gente aquí que participa activamente en la solución de los distintos desafíos que enfrenta el Mediterráneo. Así que es magnífico.

El Papa les ha dirigido un mensaje durante la escala que ha realizado por Cataluña en su viaje apostólico por el Estado español. ¿Cómo lo han vivido?

Es un mensaje de aliento, y esto es lo maravilloso de las palabras del papa León XIV. Este constante estímulo para continuar por un camino donde la Iglesia no tiene las soluciones, pero invita a todos los que quieran andar con ella, sean cristianos o no, a contribuir al servicio de la paz y la fraternidad en el Mediterráneo.

¿Cuáles son los retos más importantes que tiene la Iglesia en el Mediterráneo en este momento?

Como todos, la Iglesia afronta el desafío de la paz. Y vemos de nuevo estos días que las noticias que llegan de Oriente Próximo no son alentadoras. Pero lo maravilloso es que estos grupos permiten que personas de países en guerra se reúnan y dialoguen: la Iglesia no tiene una fórmula para dar respuesta a todos los desafíos, pero sí una manera de afrontarlos, priorizando la dignidad de las personas, el diálogo y la creación de fraternidad en la medida de lo posible.

Y lo que también es importante para mí es que todo esto se desarrolla en el marco de una fraternidad personal con el arzobispo de Barcelona. Es decir, con el cardenal Omella al frente existe una fraternidad, y sobre esa fraternidad podemos construir. Esto es, en cierto modo, lo que experimentamos en todos estos encuentros. Que, ya seas joven, filántropo o participes en tareas de solidaridad, estos son los momentos en los que se fragua un sentimiento de fraternidad. Y en base a la fraternidad podemos construir proyectos. Esto es fantástico. Y ya lo estamos experimentando a nuestro modo, Omella y yo, porque presenciar la hermandad es más poderoso que simplemente hablar de ello.

Omella y Aveline con otros cardenales y obispos durante una misa en la catedral de Barcelona. | Catedral de Barcelona
Presenciar la hermandad es más poderoso que simplemente hablar de ello

¿Qué puede hacer la Iglesia del Mediterráneo para contribuir al ejercicio de la paz?

Mediterráneo significa 'entre tierras'. Y la particularidad, obviamente, es que cada uno de nosotros estamos, no con los pies en el agua, sino sobre la tierra. Cada uno de nosotros tiene una tierra, una cultura, una historia, a veces una historia dolorosa porque puede haber conflictos, a veces una historia feliz porque aprendimos a vivir juntos. Pero este mar permite que cada tierra se piense a sí misma en relación a las demás. Ésta es la fuerza del Mediterráneo. Un paisaje, un clima y una dieta bastante comunes para todos: los olivares, los viñedos… Desde cada tierra donde estamos arraigados, el mar nos pone en relación con las demás, nos moldea todo el tiempo. Esto significa que la ideología de la identidad es menos convincente y menos urgente. Y por eso creo que la Iglesia también tiene esta hermandad de permitir que el Mediterráneo nos ayude a entender que estos entrelazamientos nos ayudan a alcanzar la paz, la relación, la reconciliación, el hábito de aprender a vivir juntos, la libertad de creer y el arte de vivir juntos.

¿Cómo han percibido la visita de León XIV por Barcelona?

Realmente quedé muy impresionado. Había visto las imágenes de Madrid y sospechaba que en Barcelona querrían hacerlo al menos igual o mejor. Y lo consiguieron, ¡y no nos decepcionó! Todo lo que se hizo en la Sagrada Família fue maravilloso. Lo que también me impactó fue la sencillez del Papa. Durante las reuniones con las organizaciones benéficas (en la parroquia de San Agustín de Barcelona), hubo un diálogo entre un niño de seis años y el Papa. Le hizo preguntas muy sencillas. El niño le preguntó: "Cuando eras pequeño ¿ya querías ser Papa?'", y después añadió: "¿Por qué hay personas a las que les pasan cosas malas ya otras no?" Y el Papa respondió con calma.

También vimos esa cercanía del Papa en el Estadio Lluís Companys, en la forma en que respondía las preguntas de los jóvenes. No eran preguntas escritas en un papel; eran interrogantes a través de los cuales se dejaba conmover para poder responder. Esto es un ejercicio difícil frente a miles de personas. Pero el método es lo que realmente importa. Se dejó interpelar, y aunque o no exista una respuesta inmediata, la pregunta arraiga y, a través de mi experiencia, puedo responder con algo que también resuene hacia quien formuló el interrogante. Y esto es magnífico. Para mí, fue un encuentro verdaderamente épico y profundamente personal.

Sesión de trabajo de los Encuentros del Mediterráneo en el claustro del Seminario de Barcelona. | Flama
Este mar permite que cada tierra se piense a sí misma en relación a las demás. Ésta es la fuerza del Mediterráneo

La Iglesia francesa recibirá la visita de León XIV el próximo mes de septiembre. ¿Cómo se prepara el evento?

El arzobispo de París estuvo detrás de mí en el espectáculo (de la Sagrada Família). Cuando lo vimos, dijimos: "Tendremos que hacer algo" para cuando llegue a la Catedral de Notre-Dame porque lo que hemos presenciado es extraordinario. Lo que han hecho en Cataluña (con la visita del Papa) es magnífico y nos anima a hacerlo accesible para todo el mundo que quiera participar. En Francia, de alguna manera, compartimos las mismas preocupaciones. Hemos visto a muchos jóvenes franceses solicitar el sacramento de bautismo durante la pasada Semana Santa. Por eso queremos preparar bien la visita del Papa a París, Lorda y Metz. Eso sí, la excelente organización que hemos visto en Cataluña, nos añade una gran presión [ríe].

(*) Con la colaboración especial de la traducción simultánea al francés de Eli Sánchez.

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