El cardenal Sako: "La guerra no es la solución, solo la diplomacia puede solucionar los problemas"
Mientras Irak sufre los ataques con misiles iraníes, el patriarca de los caldeos comparte su preocupación ante los riesgos de una guerra regional a gran escala e invita a los demás líderes religiosos iraquíes a alzar la voz en favor de la paz
(Olivier Bonnel - Jean-Charles Putzolu/Vatican News).- Al igual que muchos países de Oriente Medio, Irak lleva una semana en el punto de mira de los misiles, cohetes y drones iraníes, en respuesta a los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre la República Islámica. La ciudad de Erbil, capital autónoma del Kurdistán iraquí, ha sufrido numerosos ataques, pero todo el país ha sido blanco de los mismos: desde los campos petrolíferos de Basora, en el sur, hasta el aeropuerto de Bagdad.
Ante el riesgo real de que el conflicto se extienda a toda la región, el patriarca de Bagdad de los caldeos no oculta su preocupación. «Como patriarca, estoy muy preocupado por la situación porque nadie sabe adónde llevará esta guerra. Y nosotros vivimos el mismo escenario en 2003», explica el cardenal Louis Raphaël Sako a Radio Vaticano, que enumera «el caos, el desorden, las venganzas, los ataques».
El temor a una nueva escalada
Aunque las milicias chiitas proiraníes en Irak no se han movilizado mucho en el conflicto por el momento, el patriarca caldeo recuerda los riesgos que pesan sobre la sociedad iraquí, donde los chiitas representan casi el 60 % de la población. «Tenemos miedo porque somos vecinos de Irán y muchos iraquíes son chiitas. Hay un sentimiento doble». «Tememos una nueva escalada que nos lleve a una guerra regional a gran escala», prosigue el cardenal Sako, al constatar los ataques que también han afectado a los países del Golfo, Turquía o Azerbaiyán. «La guerra no es una solución, insiste, es la diplomacia la que puede ayudar a resolver los problemas». El jefe de la Iglesia caldea también observa con gran aprensión el destino de las comunidades cristianas, en particular en la llanura de Nínive, de donde muchos han tenido que huir ante las persecuciones de la organización Estado Islámico. «Los cristianos estamos muy preocupados porque, si empiezan a atacar la llanura de Nínive, donde hay 50 000 cristianos, estas personas abandonarán sus hogares y, esta vez, no volverán», señala el patriarca.
Alzar la voz por la paz
«He pedido a los cristianos que el domingo recen por la paz durante todas las misas en las iglesias; que se preocupen, sean prudentes y no pierdan el ánimo ni la esperanza», prosigue el cardenal Sako, que también cuenta con la voz de otros líderes espirituales en Irak para reducir la tensión. «He pedido a los líderes religiosos (musulmanes, N. del E.) que alcen su voz por la paz, por la fraternidad, explica. Como hizo el papa Francisco durante su visita a Irak y su encuentro con Al Sistani».
He pedido a los líderes religiosos (musulmanes, N. del E.) que alcen su voz por la paz, por la fraternidad. Como hizo el papa Francisco durante su visita a Irak y su encuentro con Al Sistani
Este encuentro histórico con el líder espiritual chiíta en la ciudad santa de Nayaf, el 6 de marzo de 2021, sigue siendo un momento crucial y, más que nunca, un hito para el futuro de la coexistencia interreligiosa en Irak. «Fue un encuentro muy importante», cuenta el cardenal Sako. Al Sistani dijo: «Nosotros somos parte de vosotros y vosotros sois parte de nosotros», exactamente lo mismo que decía Francisco: «somos hermanos».
El 4 de marzo, mientras las bombas seguían cayendo sobre la región, el ayatolá Al Sistani publicó una declaración en la que expresaba su preocupación por la extensión de la guerra a toda la región y reiteraba su llamamiento «a todos los actores internacionales influyentes y a los países del mundo, en particular a los países islámicos, para que hagan todo lo posible por poner fin a ella de inmediato y encontrar una solución justa y pacífica al asunto nuclear iraní, en conformidad con las normas del derecho internacional».
