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Un año sin el Papa Francisco: RD te recuerda

Carmela Mancuso, la mujer que llevaba flores amarillas a Francisco: “Fue un papa muy especial”

Un año después de la muerte del papa argentino, esta italiana sigue muy presente en el Vaticano y en las calles de Roma

Carmela Mancuso, durante una de sus habituales estancias en el Vaticano. | F. Cordero

A las puertas del primer aniversario de la muerte del papa Francisco, que se conmemora este 21 de abril, la figura de Carmela Mancuso —la “Carmelina”, conocida popularmente como la mujer de las flores amarillas— vuelve a emerger como uno de los rostros más persistentes y silenciosamente significativos del paisaje humano de Roma y del Vaticano. La Agencia Flama ha podido recoger su testimonio a través de un sacerdote cercano a su entorno, en un momento en que el recuerdo del pontífice argentino cobra fuerza en la Ciudad Eterna y en el mundo.

Carmela Mancuso, calabresa de 79 años, adquirió notoriedad durante la larga hospitalización de Francisco en el hospital Gemelli en 2025. Acudía casi como un ritual, siempre con ramos de flores amarillas, que acabaron convirtiéndose en su seña de identidad. Aquel gesto repetido, aparentemente sencillo, atravesó los muros del hospital hasta llegar al propio papa, quien el día que fue dado de alta la reconoció desde el balcón y la llamó con afecto la “señora de las flores amarillas”. “¡Es fantástica!”, dijo el papa.

Aquella relación se fue tejiendo en una proximidad discreta pero sostenida. Durante el ingreso hospitalario del papa, que duró 38 días, Carmelina asistía diariamente a la misa de la capilla del Gemelli a las 13 h, y cuando el pontífice permanecía hospitalizado volvía día sí, día no. A menudo pedía a la guardia que, al menos, hicieran llegar las flores o se las mostraran al papa, convencida de que él ya reconocía perfectamente el origen de aquellos ramos insistentes y fieles.

Este vínculo se extendía también a los momentos litúrgicos más relevantes. Llevó flores el Jueves Santo, e incluso el día antes de la muerte de Francisco le hizo llegar un último ramo de flores amarillas. Un gesto que, en su constancia, parecía querer acompañar al pontífice hasta el último aliento de una relación marcada por la fe y la continuidad.

Durante la hospitalización de Francisco, Carmela Mancuso asistía a menudo a la misa de la capilla del Gemelli y llevaba flores como gesto de cercanía. | F. Cordero

Una figura conocida en las calles de Roma y San Pedro

Este 2026, Carmelina ha vuelto a estar presente en las grandes celebraciones de la plaza de San Pedro, como el Domingo de Ramos y el de Pascua. No accede con acreditaciones ni entradas convencionales, sino con un sobre de la Casa Pontificia que contiene fotografías con Francisco. Este objeto, casi reliquia personal, funciona como una credencial reconocida de facto, y hace que la guardia le permita el paso con naturalidad.

Más allá de los momentos solemnes, Carmelina es una presencia habitual en las calles de Roma y del Vaticano. Se la ve a menudo caminando con flores o simplemente saludando, deteniéndose a hablar con mucha gente, especialmente con sacerdotes, con quienes mantiene largas conversaciones. Su figura, ya familiar, forma parte de un tejido cotidiano de cercanía y fe compartida que trasciende la anécdota.

Flores amarillas y memoria: el gesto que no se detiene

Su relación con León XIV también ha dejado escenas significativas. Esta pasada Navidad ofreció un ramo de flores al papa agustino, que reaccionó con sorpresa y sencillez, preguntando “e questo?”. Carmelina le respondió que era para él, y el pontífice las aceptó con gratitud. Ella lo describe como “un hombre tímido”, y reconoce que aún le sorprende “la naturalidad” con la que los papas reciben sus gestos.

Hoy, la mujer de las flores amarillas sigue participando en las misas de San Pedro y visitando la tumba de Francisco en Santa María la Mayor. Su fe, constante y vivida en clave cotidiana, se mantiene intacta. Y entre sus palabras, casi como una confesión interior repetida, persiste una expresión que sintetiza su vínculo con el pontífice: “Francesco speciale”.

El papa Francisco saludando desde el balcón del hospital Gemelli durante su convalecencia en 2025, en una imagen que conmovió a los fieles de todo el mundo. | Vatican Media

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