Qué se sabe, y qué no, del ‘caso Cristóbal López’
El cardenal de Rabat insiste en su inocencia, mientras fuentes cercanas a la diócesis hablan de “actos malinterpretados” y sugieren la idea de una venganza urdida en los últimos meses, aunque serían al menos cinco las denunciantes. La investigación preliminar depende del dicasterio de Obispos. No Consta que Doctrina de la Fe haya recibido encargo referente a posibles delitos cometidos bajo el amparo del secreto de confesión
¿Qué sabemos del caso del arzobispo de Rabat, el cardenal salesiano español Cristóbal López Romero, quien este lunes anunció que se apartaba “temporalmente” de las actividades públicas para no enturbiar una investigación preliminar ante supuestas acusaciones de “conducta inapropiada hacia mujeres adultas”?
Tras el comunicado de la diócesis, interpretado por casi todos los interesados como “una toma de postura” de López Romero, negándose a esconder la polémica en el cajón, como desgraciadamente sucede en muchos casos relacionados con abusos en la Iglesia española, hay muchas preguntas en el alero. Intentaremos descifrar algunas:
1.- ¿De qué se le acusa?
Según la información publicada por Afp, y tal y como ha podido confirmar RD, las acusaciones se giraron por canal interno hacia la Nunciatura en Rabat, hace dos meses, y hablaban de una jubilada que colaboraba en la diócesis, que no ha autorizado a revelar su testimonio, pero que se refiere a repetidas agresiones sexuales, así como el testimonio escrito de otra, enviado a la delegación vaticana en Marruecos. No se hablan de abusos a menores, ni de situaciones fuera de su misión en Rabat, aunque en un principio se apuntaba a que las denuncias se referían a hechos entre 2009 y 2024, que incluirían la estancia de López Romero en Paraguay y Bolivia.
En principio, el testimonio llegado a Nunciatura acusa al cardenal de “gestos físicos” que ella “percibió como inapropiados", entre ellos "abrazos particularmente insistentes y prolongados" y "un intento de acercamiento físico que podría asimilarse a un intento" de besarla, del que afirma haber escapado. Tal y como relata Afp citando fuentes diocesanas, otras tres mujeres habrían sido víctimas de “hechos similares” en el marco de la confesión, algo especialmente grave en el ámbito canónico.
2.- ¿Qué medidas se han tomado?
Tras la llegada de la denuncia a la Nunciatura, esta se puso en contacto con el cardenal, quien negó “rotundamente” las acusaciones. El purpurado tuvo la ocasión de encontrarse con León XIV hasta en dos ocasiones en estas semanas. La primera, durante el viaje del Papa a España. La segunda, en el reciente consistorio de cardenales donde, al parecer, el cardenal de Rabat mantuvo informado a Prevost de los pasos a dar. Porque, frente a lo que algunos medios han publicado, el arzobispo no ha sido apartado, sino que ha sido él quien ha tomado la decisión de apartarse temporalmente para “no perjudicar” la investigación. No hay medidas canónicas cautelares contra él. Durante este verano, la responsabilidad de la diócesis recae en el vicario general Marc Helfer.
3.- ¿Cómo se desarrolla la investigación?
En tres planos. En primer lugar, cabe resaltar que no existen denuncias contra López Romero en el ámbito civil, tal y como ha confirmado la Fiscalía de Marruecos. En segundo lugar, dado que algunas de las supuestas denuncias hablan de “conductas inapropiadas” en el ámbito de la confesión, debería aplicarse una investigación en Doctrina de la Fe, competente en estos ámbitos. Sin embargo, tal y como ha podido confirmar RD, no consta que haya llegado ninguna petición a dicho dicasterio, lo cual hace pensar que, bien no se ha producido nada relacionado con el confesionario, bien los hechos no son relevantes, bien no afectan al purpurado. En tercer lugar, la investigación preliminar correría a cargo del dicasterio de Obispos, que habría nombrado un responsable, en coordinación con la diócesis de Rabat. En principio, la resolución no debería durar más de 90 días.
4.- ¿A qué penas puede enfrentarse?
En caso de demostrarse abusos sexuales, la decisión habría de ser ejemplificante, dada la condición de cardenal del acusado. La pérdida de sus derechos como purpurado, su dimisión (tiene 74 años) y, en el caso de demostrarse un delito de “solicitación en la confesión”, las penas van desde la suspensión y privación de cargos hasta la expulsión del estado clerical en casos graves.
El caso es especialmente singular en el caso de López Romero, pues no se trata de un miembro del clero secular (con promesa de celibato), sino de un religioso (con voto de castidad), que podría ser expulsado inmediatamente.
5.- ¿Qué opina el acusado?
“Puedo asegurarte que nunca he cometido agresión, ni violencia ni acoso sexual", afirmaba este mismo lunes, en conversación con RD, el propio López. Consciente de la gravedad de las acusaciones, la diócesis emitió un comunicado, firmado por el mismo cardenal, en el que informa a los fieles que “se me acusa de conducta inapropiada hacia mujeres adultas. Esta situación ha llevado a la Iglesia a abrir una investigación preliminar. Dicha investigación está en curso y la lleva a cabo la Iglesia Católica Romana, con la que estoy cooperando”.
“Durante este período de investigación, para no entorpecerla, me mantendré al margen, sin presidir ninguna celebración pública ni intervenir en ninguna actividad pastoral, y ustedes lo comprenderán”, añadía el purpurado, que en privado insiste, rotundamente, en su inocencia.
Tanto la diócesis como los salesianos muestran su “perplejidad” ante las acusaciones contra el cardenal, y señalan que “nunca” habían recibido queja, ni pública ni privada, en ninguno de sus destinos anteriores. “Ni en Marruecos”. Fuentes cercanas a López Romero apuntan a la posibilidad de “una venganza”, aunque no logran precisar a qué se refieren. “Es un daño por elevación”, apuntan otros, que han podido conversar con el purpurado en estos días y que, lamentan, “aunque las acusaciones parecen muy endebles, el daño mediático ya está hecho”.
En todo caso, todos esperan que, igual que “ha tomado el toro por los cuernos, informando él de la situación”, no se “esconda en el silencio”, que alimenta la “sensación de culpabilidad”, alimentadas por artículos desafortunados que, pretendiendo disminuir la entidad de las acusaciones, lo que logran es dar credibilidad al relato de las denunciantes. Que, y esto es lo fundamental, mientras no se demuestre lo contrario, solo cabe respetar, e instar a la Santa Sede a una investigación rápida, profunda y transparente.
