La Coalición Jesuita se apresura a ayudar a los desplazados por la guerra de Israel contra el Líbano
El siguiente artículo ha sido escrito con información proporcionada por el P. Michael Zammit Mangion, SJ, Provincial de la Provincia del Próximo Oriente y Magreb desde 2020. Él ha aportado un testimonio sobre el terreno de las labores de ayuda humanitaria de los jesuitas en el Líbano
(Jesuits).- Mientras la guerra contra Irán continúa, se ha prestado poca atención al hecho de que Israel también ha estado llevando a cabo una guerra en el Líbano. Con la excusa de erradicar a los combatientes de Hezbolá, la campaña de bombardeos de Israel, según las Naciones Unidas, ha desplazado a casi 700.000 personas de sus tierras. Esa cifra incluye a 200.000 niños, con cientos de muertes confirmadas de no combatientes. Si bien 120.000 han encontrado refugio en albergues del gobierno, la gran mayoría no tiene adónde ir, ya que las Fuerzas de Defensa de Israel siguen exigiendo la evacuación de algunas de las zonas más densamente pobladas del país.
En respuesta a ello, una coalición de obras jesuitas e instituciones afiliadas en el Líbano ha modificado su respuesta de emergencia para adaptarse a estas necesidades en medio de la violencia continua. A diferencia de la crisis de hace 18 meses, la demanda de refugios de emergencia en las zonas de refugio tradicionales del oeste del Líbano ha disminuido drásticamente. En la ciudad de Taanayel, en el valle de la Bekaa, sólo un pequeño número de familias desplazadas ha buscado alojamiento, y la organización Arc en Ciel acoge a diez familias en una de sus instalaciones. Al mismo tiempo, los refugios de la ciudad de Bikfaya permanecen en gran parte vacíos, ya que muchos residentes cristianos del sur del Líbano han optado por no abandonar sus comunidades. Esto refleja tanto los continuos movimientos de población, como el cansancio de los supervivientes. En una reunión celebrada el domingo pasado, los superiores jesuitas y los directores de las obras se reunieron para examinar el desplazamiento de la población y coordinar las respuestas futuras.
La campaña de bombardeos de Israel en el Líbano, según las Naciones Unidas, ha desplazado a casi 700.000 personas de sus tierras. Esa cifra incluye a 200.000 niños, con cientos de muertes confirmadas de no combatientes. Si bien 120.000 han encontrado refugio en albergues del gobierno, la gran mayoría no tiene adónde ir
La situación es muy diferente en Beirut, donde los trabajadores migrantes –muchos de ellos familias africanas– han llenado un refugio abierto por el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y el Arrupe Migrants Center (AMC – Centro Arrupe para Migrantes) en la iglesia jesuita de San José. Diseñado para 80 personas, el refugio alcanzó rápidamente casi el doble de su capacidad, albergando a 150 personas al segundo día. Los miembros del personal, dirigidos por Michael Petro, SJ, y el consejo parroquial han ampliado las instalaciones convirtiendo la cripta de la iglesia en un dormitorio e instalando unidades sanitarias portátiles, mientras que los voluntarios y los líderes parroquiales coordinan las operaciones diarias.
El Centre de la Jeunesse Catholique (CJC), un centro social adscrito a la iglesia de San José, ha centrado sus esfuerzos en las familias que han decidido permanecer en el sur del Líbano a pesar de los riesgos. El primer envío de alimentos y ropa debería estar en camino en estos días. Su ruta lo llevará a través de la aldea de Qawzah, una comunidad que había sido reconstruida anteriormente con la coalición jesuita y la ayuda internacional, y que ahora se encuentra en gran parte abandonada, ya que los residentes buscan seguridad en las ciudades cercanas, con la esperanza de que sus hogares no sean destruidos una vez más.
Éstas han sido las principales líneas de actuación de la coalición jesuita en respuesta a la emergencia: el JRS y el AMC proporcionan alojamiento a los trabajadores migrantes (en su mayoría musulmanes), y el CJC apoya a las familias cristianas que han decidido quedarse. La Red Xavier ha coordinado las solicitudes de ayuda con el JRS, que se ha ocupado de las necesidades inmediatas en la medida en que los recursos lo han permitido.
Las instituciones educativas están intentando volver parcialmente a la normalidad, incluso mientras continúa el conflicto. La Université Saint-Joseph de Beirut (USJ) trasladó las clases a Internet, mientras que el Collège Notre-Dame de Jamhour (NDJ) reanudó la enseñanza presencial a principios de esta semana, acogiendo a alrededor del 80% de sus alumnos a pesar de las interrupciones en el transporte. Sin embargo, en todo el país, cientos de escuelas públicas se han convertido en refugios, albergando a una parte de las 200.000 personas que se alojan en los 480 refugios abiertos, lo que ha dejado gran parte del sistema de educación pública del Líbano prácticamente suspendido.
Los ataques aéreos se producen sin previo aviso, y tienen como objetivo apartamentos o habitaciones concretos dentro de hoteles, provocando una gran ansiedad en la población
Los ataques aéreos continúan en Beirut y otras zonas, muchos de ellos claramente intentos de asesinato de objetivos específicos. Esto ha provocado una ansiedad insoportable entre la población, ya que, mientras que normalmente se dan avisos antes de un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel, los bombardeos selectivos se producen sin previo aviso, y tienen como objetivo apartamentos o habitaciones concretos dentro de hoteles.
La coalición jesuita ha encontrado una misión especial en medio del caos, atendiendo a aquellos que no tienen a quién recurrir. Las fuerzas de seguridad han aumentado la vigilancia de los centros de ayuda, incluidos los refugios gestionados por los jesuitas, que siguen destacando por aceptar a los trabajadores migrantes que son rechazados por las instalaciones gestionadas por el Gobierno.
