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"Espero que no se quede todo en palabras. Necesitamos actuar"

Hala Alkarib, directora regional de la Iniciativa Estratégica para las Mujeres del Cuerno de África, una organización que trabaja para documentar y denunciar las violaciones de los derechos humanos, participó en la inauguración del encuentro por la paz de Asís

Encuentro de Asís | Vatican Media

(Kielce Gussie, Vatican News).- Cuarenta años después del histórico encuentro del Espíritu de Asís, en el que el papa san Juan Pablo II destacó que "la paz es un valor que no conoce fronteras", la ciudad de san Francisco vuelve a convertirse en un lugar de diálogo entre personas de distintas culturas, lenguas y religiones.

El Encuentro Internacional por la Paz, bajo el lema Una paz desarmada y desarmante, inspirado en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz, se inauguró la tarde del domingo 25 de octubre.

Una de las ponentes de la asamblea inaugural fue Hala Alkarib, directora regional de la Iniciativa Estratégica para las Mujeres del Cuerno de África, una organización que trabaja para documentar y denunciar las violaciones de los derechos humanos.

En declaraciones a Vatican News, al margen del encuentro, destacó la importancia de la labor de construcción de la paz en un "contexto global extremadamente hostil, que favorece que la violencia se produzca".

La violencia se extiende

Alkarib expresó su esperanza de que este encuentro internacional haya contribuido a visibilizar los problemas de la violencia y los conflictos en todo el mundo.

En Sudán, concretamente, la situación es dramática: más de 250.000 civiles han muerto en los cuatro años transcurridos desde el inicio del conflicto. Se saquean viviendas, iglesias, mezquitas y museos, y la violencia sexual y de género se ha vuelto cada vez más frecuente.

El peligro, acotó, es que "esto no está ocurriendo únicamente en Sudán. Se está extendiendo a otras partes del Cuerno de África". En este sentido, afirmó que las instituciones inspiradas en la fe deben implicarse más activamente.

Alcanzar una paz desarmada y desarmante exige situar a la persona humana en el centro. "Se trata de la humanidad. Se trata de nuestra existencia, de vivir en paz y compartir los recursos que tenemos, proteger nuestro medioambiente y nuestros ecosistemas", precisó.

Estos mensajes son importantes en el proceso de construcción de la paz, afirmó. Sin ellos, "toda esta cuestión se está convirtiendo en algo muy transaccional, en el que la vida humana se trata como una mercancía. Ya es hora de que las instituciones religiosas, que representan una fuerza muy poderosa, definan sus posiciones, alcen la voz y se unan por el bien de la humanidad".

Esperanza para el futuro

Alkarib advirtió que la humanidad se encuentra en "una situación muy, muy peligrosa y muy grave".

Sin embargo, este encuentro internacional en Asís, que reúne a personas de distintas religiones, culturas e historias, constituye un punto de partida para el diálogo, pero, sobre todo, para la acción concreta. Alkarib espera que estos "hermosos discursos" pronunciados durante la ceremonia inaugural no se queden simplemente en palabras, sino que se traduzcan en acciones.

Confía en que "personas de distintas confesiones religiosas se unan y reflexionen estratégicamente sobre cómo pueden aprovechar la influencia que tienen para impulsar seriamente la paz".

Aunque esta tarea no es fácil, Alkarib destacó que es responsabilidad de todos los participantes en el encuentro de Asís, y también de quienes están fuera de él, tomarse en serio estos pasos y los llamamientos a la acción transmitidos a través de los testimonios compartidos durante la apertura del encuentro.

Alkarib reiteró la urgencia y la necesidad de ir más allá de las simples conversaciones y pasar a la acción: "Espero que no se quede todo en palabras. Necesitamos actuar".

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