La Iglesia de Asia, ante la amenaza de la polarización
"La Iglesia debería demostrar que el desacuerdo no tiene por qué conducir necesariamente a la hostilidad"
(AsiaNews).- Las polarizaciones son «una de las principales amenazas para la Iglesia en Asia, incluso más que la persecución o la secularización». Esta es la advertencia que ha lanzado hoy la Dra. Choong Pui Yee, profesora titular del Departamento de Estudios del Sudeste Asiático de la Universidad de Malaya de Kuala Lumpur, en la XII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC) —que continúa sus trabajos en Yakarta—, en una de las intervenciones más significativas de la jornada.
Choong ha subrayado que «las divisiones políticas, étnicas y sociales no se detienen ante las puertas de la Iglesia». En su opinión, fenómenos como las migraciones, el nacionalismo religioso, la reducción de los espacios democráticos y la difusión de las redes sociales están alimentando una polarización creciente. La investigadora —invitada a dirigirse a los 150 obispos del continente reunidos para la Asamblea— se refirió al concepto de «polarización afectiva», es decir, la tendencia a considerar a quienes tienen opiniones diferentes ya no como un interlocutor legítimo, sino como un enemigo. «Cuando esto ocurre, el diálogo se vuelve difícil porque las personas dejan de escucharse», comentó.
Choong advirtió de que incluso los cristianos pueden verse influidos por estas dinámicas, lo que lleva a los conflictos políticos, culturales y étnicos a las comunidades eclesiales. Por ello, dijo, la Iglesia en Asia debe evitar que las identidades nacionales o ideológicas prevalezcan sobre la identidad común de los creyentes en Cristo. «La Iglesia debería demostrar que el desacuerdo no tiene por qué conducir necesariamente a la hostilidad», declaró, invitando a las comunidades cristianas a convertirse en lugares de diálogo, reconciliación y respeto mutuo.
Retomando el tema de esta Asamblea de la FABC, que invita a la Iglesia a ser «puente y constructora de puentes», Choong recordó que los puentes son necesarios precisamente allí donde existen divisiones. La respuesta cristiana a la polarización, concluyó, no debe basarse en el poder político ni en la victoria ideológica, sino en el Evangelio, fundado en «el amor, la misericordia, el perdón y la reconciliación». La sinodalidad, añadió, debe traducirse en la construcción de comunidades en las que las diferencias no se conviertan en divisiones y la comunión prevalezca sobre el conflicto.
Por su parte, el P. Jan Stefanów, secretario general de la Federación Bíblica Católica, lanzó en su intervención una invitación a renovar el compromiso en el ámbito del apostolado bíblico. Haciendo también referencia al tema elegido por los obispos asiáticos para su asamblea, el P. Stefanów recordó que «la Palabra de Dios es el primer puente entre el cielo y la tierra», y explicó que todo puente que la Iglesia tiende hacia los pobres, las culturas y las religiones encuentra su fundamento precisamente en la Escritura.
Al recordar la tradición bíblica de la FABC, el padre Stefanów evocó el papel histórico del Bishops’ Institute for the Biblical Apostolate (BIBA), un programa de formación bíblica que ha marcado a lo largo de los años el camino de las Iglesias de Asia. Mencionó en particular los encuentros BIBA II de 1999 en Malasia, BIBA III de 2010 y BIBA IV de 2013, considerándolos momentos fundamentales para la promoción de la formación bíblica y la nueva evangelización.
Además, elogió el Asian Integral Pastoral Approach, basado en las comunidades de base centradas en el Evangelio, afirmando que estas han permitido a la Iglesia asiática mostrar a la Iglesia universal «cómo se manifiesta concretamente la escucha comunitaria de la Palabra».
"No hay sinodalidad sin escucha, y no hay Iglesia de la escucha que no comience por la Palabra de Dios"
Según el P. Stefanów, sin embargo, en los últimos años el apostolado bíblico ha perdido visibilidad en las estructuras pastorales de la FABC. Por ello, señaló que la asamblea plenaria constituía una oportunidad para devolver el ministerio bíblico al centro de la vida eclesial, no como un simple programa pastoral, sino como fuente de inspiración para toda la acción de la Iglesia, en consonancia con la exhortación apostólica *Verbum Domini* de Benedicto XVI. «No hay sinodalidad sin escucha, y no hay Iglesia de la escucha que no comience por la Palabra de Dios», comentó.
Por último, el P. Stefanów aseguró a los obispos asiáticos el apoyo de la Federación Bíblica Católica para posibles nuevas iniciativas bíblicas, ofreciendo colaboración en la formación de animadores bíblicos, en la reanudación del itinerario BIBA y en la realización de programas comunes: «La Federación Bíblica Católica —concluyó— está dispuesta a acompañaros en vuestra búsqueda de la conversión sinodal a través de la Palabra de Dios».