Una investigación revela cómo diócesis alemanas se dejaron cegar por el “éxito espiritual” de comunidades con abusos
Un estudio pionero concluye que las diócesis de Münster y Osnabrück retrasaron durante años la protección de las víctimas de abuso espiritual al dejarse deslumbrar por el aparente éxito pastoral de dos comunidades.
Una investigación presentada este viernes en Münster revela que las diócesis de Münster y Osnabrück se dejaron cegar por el “fruto espiritual” y el elevado número de vocaciones de ciertas comunidades religiosas. Según el portal católico alemán katholisch.de, esta actitud minimizó las denuncias y retrasó medidas efectivas de protección frente al abuso espiritual, un fenómeno menos conocido que el abuso sexual pero igualmente grave.
La investigación, titulada Macht durch Charisma (“Poder a través del carisma”) y dirigida por la pedagoga de la religión Judith Könemann, de la Universidad de Münster, analiza por primera vez de forma sistemática el abuso espiritual dentro de comunidades católicas. Se centra en dos grupos: “Totus Tuus Neuevangelisierung”, surgida en la diócesis de Münster en los años noventa y reconocida oficialmente en 2007, y la “Christusgemeinschaft”, vinculada a las franciscanas de Thuine y activa en la diócesis de Osnabrück.
Actitudes ambivalentes de los obispos
Los investigadores, que basaron su trabajo de más de 600 páginas en 117 entrevistas (81 de ellas con víctimas) y en archivos diocesanos, concluyen que las autoridades eclesiásticas actuaron con excesiva cautela. En Münster, el entonces obispo Felix Genn mostró al principio desinterés hacia las alertas sobre “Totus Tuus”, aunque más tarde actuó con más contundencia y la comunidad fue prohibida en 2021. En Osnabrück, el obispo Franz-Josef Bode mantuvo una “actitud altamente ambivalente” respecto a la “Christusgemeinschaft”. Impulsó un proceso de diálogo que generó un desequilibrio entre el esfuerzo y los resultados, y retrasó cualquier decisión clara. Incluso confirió la ordenación sacerdotal a una docena de candidatos cercanos al grupo, lo que los investigadores describen como una “estrategia de abrazo” fallida. La diócesis respondía a las críticas con aplazamientos y promesas vagas.
¿Qué es el abuso espiritual?
El estudio define el abuso espiritual como la injerencia ilegítima y guiada por intereses de poder en la vida espiritual de otra persona. Consiste en ejercer control sobre la conciencia y el interior del individuo mediante una doctrina o espiritualidad concreta, a menudo invitando a una “apertura” total que desemboca en la renuncia a uno mismo. Se ejerce a través de la presión, la humillación, el retiro del afecto, la ruptura de contactos y otras formas de coerción. En muchos casos afecta también a aspectos cotidianos como la ropa o la sexualidad de las mujeres miembros. La teología se instrumentaliza con frecuencia: conceptos como obediencia, humildad o entrega se convierten en herramientas de control. Los investigadores señalan además que ciertas ideas tradicionales pueden contener un potencial de vulnerabilidad que facilita estos abusos.
El trabajo no ofrece cifras, ya que no era ese su objetivo. Sí plantea recomendaciones preventivas inspiradas en las medidas contra el abuso sexual: conceptos de protección institucionales, personas de contacto especializadas, visitaciones periódicas y reales (no solo de fachada) a las comunidades, estándares de calidad en el acompañamiento espiritual y la necesidad de tipificar el abuso espiritual como delito tanto en el derecho civil como en el canónico. “Las comunidades espirituales no son lugares idílicos ni espacios seguros”, subrayó Könemann. “Cualquier comunidad, también las espirituales, es susceptible de sufrir abusos de poder”.
La investigación fue encargada y financiada por las diócesis de Münster y Osnabrück, la Conferencia Episcopal Alemana y las franciscanas de Thuine. Las instituciones que encargaron el estudio han declarado que reconocen el sufrimiento de las víctimas y que este les aportará pistas importantes para evitar nuevos casos. Podrán pronunciarse oficialmente a partir del 5 de octubre.
Los riesgos de los propios procesos de esclarecimiento
El mismo día se presentó en Bonn otra investigación que ofrece una mirada complementaria, también recogida por katholisch.de. No se centra en los abusos en sí, sino en cómo se lleva a cabo el proceso de esclarecimiento y reparación (la llamada Aufarbeitung). El Instituto de Investigación Práctica y Asesoramiento de Proyectos (IPP) de Múnich analizó el largo camino de la antigua provincia noroccidental de los redentoristas desde 2010. Fue uno de los primeros casos en los que una institución católica alemana actuó con relativa rapidez: buscó y conectó a víctimas, mantuvo conversaciones y publicó información de forma más abierta que otras entidades eclesiásticas de la época.
Sin embargo, el balance es ambivalente. La creación de redes ayudó a muchas personas afectadas a situar sus experiencias y recuperar cierta capacidad de acción. Al mismo tiempo, conflictos intensos —especialmente en torno al colegio Collegium Josephinum de Bonn— provocaron nuevas heridas, agotamiento y resignación. Uno de los problemas centrales, según los investigadores, fue la falta de objetivos claros y compartidos sobre qué debía lograr exactamente el proceso. También se constató una cierta marginación de las víctimas mujeres y una retirada progresiva y cautelosa de la dirección de la orden tras el impulso inicial de 2010-2011.
Los expertos recomiendan para futuros procesos de esclarecimiento metas y responsabilidades bien definidas, mecanismos de gestión de conflictos, un horizonte temporal claro y que la reparación no dependa del compromiso de personas concretas, sino que esté institucionalmente anclada y dotada de recursos suficientes.
Ambos trabajos, presentados el 25 de septiembre de 2026 y divulgados por el medio alemán katholisch.de, ilustran la complejidad del fenómeno de los abusos en el ámbito católico alemán: no solo se trata de actos individuales, sino de estructuras de poder, de ilusiones sobre el “éxito pastoral” y de los propios mecanismos de reparación, que pueden aliviar o, en ocasiones, agravar el sufrimiento de las víctimas.