Obispos de la UE animan a Europa a actuar unida: "El futuro de Groenlandia debe ser decidido por su pueblo"
Mediante una declaración publicada hoy, la presidencia de la COMECE se pronuncia sobre las "delicadas negociaciones que afectan al futuro político, social y medioambiental de Groenlandia" y de toda la región ártica
«El futuro de Groenlandia debe ser decidido por el propio pueblo groenlandés, respetando plenamente sus derechos, su dignidad y sus aspiraciones». Así lo reiteran los obispos de la Unión Europea en una declaración publicada hoy, en la que se pronuncian sobre las «delicadas negociaciones que afectan al futuro político, social y medioambiental de Groenlandia» y de toda la región ártica.
La presidencia de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) desea, en primer lugar, «expresar su solidaridad y cercanía espiritual al pueblo de Groenlandia, que hoy se enfrenta a una creciente inestabilidad e incertidumbre geopolítica, además de a las profundas consecuencias del cambio climático y a los persistentes retos sociales».
Al reafirmar la autonomía del pueblo groenlandés, los obispos de la UE también subrayan «la importancia de respetar el derecho internacional, los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la integridad territorial del Reino de Dinamarca». La Declaración recuerda, a este respecto, las palabras del papa León XIV, recientemente dirigidas al cuerpo diplomático: «En nuestra época, preocupa especialmente, en el plano internacional, la debilidad del multilateralismo. Una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso de todos está siendo sustituida por una diplomacia de la fuerza, de individuos o de grupos de aliados».
«Estas palabras —escribe la COMECE— resuenan profundamente en el clima internacional actual y exigen un compromiso renovado a favor de enfoques pacíficos y cooperativos ante los retos globales». De ahí el llamamiento de la presidencia a la UE: «Animamos, por tanto, a la Unión Europea a que siga actuando como una fuerza unida, responsable, firme y capaz de generar confianza, manteniéndose fiel a sus valores fundamentales y comprometida con el apoyo a un sistema internacional basado en normas y un multilateralismo eficaz».
La Declaración concluye con una invocación a la paz: «Encomendamos Groenlandia, Dinamarca, Europa y la comunidad internacional a la intercesión de María, Reina de la Paz, y de San Ansgar, Apóstol del Norte. Que Dios conceda sabiduría a los líderes políticos y a todos aquellos que ocupan puestos de responsabilidad, para que puedan trabajar incansablemente por el bien común, la justicia y la paz». La presidencia de la COMECE está compuesta por Mons. Mariano Crociata (Italia), presidente; Mons. Antoine Hérouard (Francia), vicepresidente primero; Mons. Czesław Kozon (Países nórdicos), vicepresidente; Mons. Rimantas Norvila (Lituania), vicepresidente; Mons. Nuno Brás da Silva Martins (Portugal), vicepresidente.