Primer desafío de los lefebvrianos a León XIV: consagrarán nuevos obispos el 1 de julio
Tras su participación en el Jubileo, sin ser recibidos por el Papa, los tradicionalistas revientan los pocos puentes de diálogo abiertos, con su ultimátum a la negativa de Roma para consagrar obispos de la Fraternidad San Pío X
Prosigue la presión ultratradicionalista contra León XIV. Después de comprobar que, pese a sus intentos, el consistorio extraordinario de cardenales no abordaba (más bien lo contrario) modificaciones a las limitaciones al antiguo rito, ahora son los que ya están fuera de la Iglesia quienes han recurrido a la amenaza para tratar de torcer la voluntad del Vaticano. Y es que hoy, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (más conocidos como lefebvrianos) advierte de su intención de dinamitar los pocos puentes de diálogo que continuaban abiertos, al anunciar una nueva 'consagración' de obispos, sin el permiso de Roma, el próximo 1 de julio.
En un comunicado emitido por su superior general, David Pagliarani, los cismáticos revelaron que, el pasado mes de agosto solicitaron "la gracia de una audiencia con el Santo Padre, haciéndole conocer su deseo de exponerle filialmente la situación actual de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X". Posteriormente, enviaron a Prevost una carta en la que expresaron al Papa "abierta y explícitamente la necesidad particular de la Fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos, que recorren el mundo desde hace cerca de cuarenta años, para responder a los numerosos fieles apegados a la Tradición de la Iglesia y deseosos de que sean conferidos, para el bien de sus almas, los sacramentos del orden y de la confirmación".
"Tras haber madurado largamente su reflexión en la oración, y tras haber recibido de la Santa Sede, en estos últimos días, una carta que no responde en absoluto a nuestras peticiones, el Padre Pagliarani, apoyado en el parecer unánime de su Consejo, estima que el estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas exige tal decisión", señala la Fraternidad, dando a entender que el Vaticano habría contestado prohibiendo dichas consagraciones, y anunciando su derecho a llevarlas a cabo en todo caso, con o sin el permiso de la Santa Sede.
Como se recordará, en agosto pasado la Fraternidad San Pío X participó en un peculiar jubileo tradicionalista, llevando a cuatro mil de sus fieles a Roma, sin lograr ser recibidos por León XIV. Sí se consiguió, merced a los intentos del cardenal Burke, que los tradicionalistas (fieles al Vaticano) pudieran celebrar según el antiguo rito en la basílica de San Pedro.
Aunque tras su elección, los lefebvrianos rezaron por León XIV, para que para que "el nuevo Sumo Pontífice sea dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo y conduzca la barca de la Iglesia al Puerto de Salvación, para que cumpla la Voluntad de Dios sobre la Iglesia", parece que de nada han servidos los intentos de vuelta a la comunión durante el pontificado de Francisco, o el levantamiento de la excomunión a los obispos cismáticos llevada a cabo por Benedicto XVI
Aunque tras su elección, los lefebvrianos rezaron por León XIV, para que para que "el nuevo Sumo Pontífice sea dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo y conduzca la barca de la Iglesia al Puerto de Salvación, para que cumpla la Voluntad de Dios sobre la Iglesia", parece que de nada han servidos los intentos de vuelta a la comunión durante el pontificado de Francisco, o el levantamiento de la excomunión a los obispos cismáticos que fueron consagrados inválidamente por monseñor Lefebvre (lo hizo Benedicto XVI en 2009). Sus sucesores, ahora, se arriesgan a una nueva excomunión, y a profundizar en un cisma que, hoy por hoy, parece irresoluble.
