Ramon Gaya, misionero: "Angola me hizo descubrir la pobreza extrema y también la felicidad de la gente"
El tortosino analiza desde la distancia "una Iglesia viva" en Angola en el contexto del viaje de León XIV
(Xavier Pete/Agencia Flama).- La visita del papa León XIV a Angola, del 18 al 21 de abril, ha comenzado con una fuerte participación de la población y una intensa vivencia comunitaria de la fe, con iglesias llenas y una gran implicación de los fieles en las celebraciones y retransmisiones. Desde el terreno, la responsable de Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI) en Lobito, la malagueña Virginia Alfaro , describe un ambiente de ilusión generalizada que el misionero Ramon Gaya recoge desde Tortosa para la Agencia Flama .
Ramon Gaya lleva 8 meses de regreso a Catalunya después de una estancia de 4 meses en Angola con los Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI), una ONG de los Padres Paúles; se trata de una experiencia que comparte con Virginia Alfaro y le permite mantener un vínculo directo con la realidad del país. En esta crónica, su aportación es la de alguien que ha vivido recientemente la misión y que ahora sigue desde la distancia el desarrollo de la visita papal a través del contacto con quien sigue sobre el terreno.
Angola, con un 57% de población católica, es un país con vastas reservas minerales y petrolíferas, y una de las economías de crecimiento más elevado del mundo, aunque este desarrollo es muy desigual. Según el Banco Mundial, un 39,3% de la población vive en situación de pobreza y la tasa de paro se sitúa en torno al 14,1%, una realidad que afecta directamente a la vida cotidiana de muchas familias.
MISEVI: educación e infancia como eje de la misión
Misioneros Seglars Vicencians es una presencia misionera laica que trabaja en diferentes países con el objetivo de acompañar a las comunidades desde dentro de su realidad. En la ciudad de Lobito, en la provincia de Benguela —a cientos de kilómetros de los lugares donde se concentra el viaje del Papa, como Luanda o Muxima—, Virginia Alfaro y Guillermina Manchado impulsan proyectos educativos y sociales centrados especialmente en la infancia .
Ramon Gaya explica que su experiencia con esta presencia misionera se cimentó en el trabajo cotidiano con el proyecto Omola Wasandjuka (“infancia feliz”), que se desarrolla en escuelas infantiles que permiten la escolarización de niños menores de 5 años antes de la escuela pública. "Fui como misionero y las necesidades son sobre todo las más básicas: alimentación y educación", resume.
"La gente lo vive tremendamente ilusionada"
En la conversación telefónica con Virginia Alfaro, Ramon Gaya recoge una imagen clara de la primera jornada del Papa en Angola: "La gente lo vive tremendamente ilusionada", afirma, subrayando que esta vivencia se concreta en iglesias plenas y en la participación masiva en los actos y retransmisiones.
Según explica, se han organizado celebraciones especiales para que muchas comunidades puedan seguir la misa de León XIV en directo. "Ayer se hicieron misas especiales para que hoy la gente pueda vivir desde la televisión la misa del Papa", recoge de su diálogo con Alfaro.
Fe, comunidad y vida cotidiana
Ramon Gaya describe una Iglesia local muy viva y profundamente integrada en la vida del pueblo. "La acogida es muy buena. Estamos plenamente integrados y colaboramos mutuamente en todo lo que podemos", describe el tortosino sobre su experiencia en Angola.
También destaca la vitalidad de la comunidad cristiana: "Es un país con mucha fe, con iglesias llenas y mucha vida", y subraya especialmente la presencia de muchos niños y jóvenes. Según su relato, esta realidad contribuye a sostener la vida comunitaria en medio de las dificultades sociales.
Entre dificultades y esperanza
Este misionero y miembro de la Delegación diocesana de Misiones del obispado de Tortosa reconoce que la realidad social del país es dura y marcada por importantes carencias. "En Angola todo es más complicado, caótico e inseguro. Para muchas familias cada día es una lucha por la supervivencia", detalla, pese a remarcar que la fe y la esperanza "permiten vivir con cierta serenidad".
También describe la contradicción entre riqueza y pobreza: "Conviven la riqueza y la pobreza extrema, puerta a puerta", afirma, y añade que, a pesar de las dificultades, la población muestra una capacidad de solidaridad y resistencia muy elevada.
En esta combinación de testigos, el relato coincide en una misma imagen: una Iglesia profundamente arraigada en la vida cotidiana, una comunidad muy activa y un país que vive la visita del Papa como "un evento de gran intensidad colectiva", concluye el tortosino.